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Asegurar el territorio, el paso previo para la urbanización

Gendarmes especialmente entrenados recorren el lugar en trinomios; luego, el IVC coordinará las acciones

Viernes 14 de julio de 2017
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LA NACION
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Dos semanas después del megaoperativo que puso freno a las operaciones de la "banda de los paraguayos", un contingente de unos 1000 gendarmes, divididos en turnos, recorren en tríos los pasillos y las calles de la villa 1-11-14 y su entorno para asegurar las condiciones mínimas de seguridad que posibiliten el posterior desembarco de varias dependencias del gobierno porteño.

La "pacificación" será el paso previo a la puesta en marcha del "proceso de integración social y urbana" al cabo del cual, según espera el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la 1-11-14 debería quedar integrada a esa zona de Flores como un barrio más. Se buscará replicar el modelo que ya late en las villas 31 y 20, en la Rodrigo Bueno, la villa Fraga o la Lamadrid.

"La estrategia es asegurar la seguridad, resolver la situación más compleja, y cuando estén dadas las condiciones empezar a planificar sobre la base de proyectos participativos junto con los vecinos", dijeron a LA NACION calificadas fuentes del Poder Ejecutivo porteño.

El capitán de la transformación del enclave del Bajo Flores será Juan Ignacio Maquieyra, director del Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC). Aquellos voceros explicaron que los equipos multidisciplinarios que entrarán en acción una vez que las fuerzas federales aseguren el territorio comenzaron a ser capacitados meses antes del megaoperativo.

Algo similar pasó con los gendarmes que hoy están en la zona. "Este primer momento es el de la toma del territorio con la Gendarmería, con un modelo de gestión similar al de la Policía Barrial, que se aplica con la Federal en la villa 31. Se mueven en trinomios y tuvieron varios meses de capacitación para cuando llegara el momento de entrar", dijo a LA NACION el ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Martín Ocampo.

Se explicó que lo primero será la realización de un censo que permita conocer cantidad de habitantes (hoy son aproximadamente 45.000), grupos familiares, infraestructura edilicia, etc. Se relevará, también, el estado de acceso a los servicios públicos (no hay gas, no todos tienen cloacas o agua corriente y no pocos están "colgados" de la luz) y las vías de acceso a la zona, que es compleja y diversa, ya que además de la villa propiamente dicha hay complejos de edificios, como el Piedrabuena y los Rivadavia 1 y 2.

Luego será el momento del trabajo con los vecinos en las mesas de gestión y participación; de allí surgirán la radiografía de las necesidades y la propuesta general de urbanización, que luego deberá ser aprobada por la Legislatura porteña, como sucedió a fin de año con los casos de las villas Rodrigo Bueno (Costanera Sur) y Fraga (Chacarita), y en octubre con la villa 20, de Villa Lugano.

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