Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El nomenclador

LA NACION
SEGUIR
Sabrina Cuculiansky
Domingo 16 de julio de 2017
0

Con el nacimiento de la máquina espresso, surgen nuevas formas de beber el café. Sucedió en Italia, a mediados de 1930, y junto con la nueva máquina de presión apareció la figura de quien conoce la técnica para manejarla, el barista. Así nos honra un café en pocillo, servido sólo hasta la mitad del asa (30 ml) y con una crema rojiza y pareja, es decir, el espresso.

A partir de su definición surgen muchos otros nombres de bebidas asociadas a la extracción del correcto café. El café con leche (mitad y mitad) o el capuccino, definido como un shot de espresso, leche emulsionada y espuma de leche servida en una taza de 180 ml, que no tiene crema, ni canela, ni chocolate. En los últimos años y con el auge del café de especialidad nuevas propuestas que llegan de la mano de los australianos, así como de los cultores de Seattle.

El flat white vino a ofrecer más cafeína a quienes querían bebidas con leche. Se sirve en una taza de capuccino, o más chica, y cuenta con dos medidas de espresso y leche emulsionada más liviana y más elástica que la de su primo mayor. Stumply es su variante en Inglaterra y lleva tres ristrettos coronados con un poco de leche emulsionada que se sirve en un vaso chico tipo durax de cortado.

A la pulseada por nuevas opciones bebibles se le sumaron los abanderados de los métodos, quienes utilizan también sistemas de filtro o goteo y unieron a todos en una bebida. Nació en Estados Unidos y se llama red eye porque hace alusión a los ojos rojos por la cafeína. Se elabora un café filtrado sobre el que se sirve un shot de espresso. Por supuesto que apareció su variante, llamada canadiense y es un espresso americano (espresso más agua caliente) al que se le incorpora el de filtro.

En el black eye aparece la leche: sobre el café de filtro incorporamos primero leche y a continuación el espresso y su estética parece un ojo negro sobre blanco. En el dead eye lo que varía es la cantidad de shots de espresso que se incorporan al combinado (siempre más de uno).

Y no faltaron los rupturistas como el macchiatto deconstruido de Australia, que llega con tres vasos de precipitación de laboratorio, uno con leche texturizada, otro con agua y un tercero con espresso para que cada uno lo arme a gusto y piacere.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas