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El homenaje a 50 años de un triunfo inolvidable: De Vicenzo ya era una estatua y también será una calle

Con motivo del 50° aniversario de su victoria en el Open Británico, un camino de Ranelagh se rebautizará este sábado con su nombre y se expondrán fotos de aquel certamen en su museo en Berazategui

Viernes 14 de julio de 2017
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LA NACION
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La gesta de Roberto De Vicenzo en 1967
La gesta de Roberto De Vicenzo en 1967.

La leyenda de Roberto De Vicenzo se inmortalizó primero en una estatua. Para moldear ese monumento con 500 kilos de bronce, emplazado en abril de 2012 en el Paseo del Deporte en Berazategui, los vecinos del partido depositaron llaves en desuso en distintas urnas. Y con la fundición de todas alumbró esa figura del Maestro en tamaño real ensayando un swing.

Este sábado no puede haber mejor motivo para seguir homenajeándolo: se cumplen 50 años de su triunfo en el British Open y De Vicenzo se convertirá también en una calle. Concretamente, a las 16 se impondrá el nombre "Roberto De Vicenzo" a la calle 363, entre Avenida Dr. Luis Agote y Avenida Eva Perón, a la vera del ferrocarril en Ranelagh. Es una esperada iniciativa de la Municipalidad de Berazategui y del Ranelagh Golf Club, allí donde Roberto conoció a su esposa Delia, que era hija del cuidador de la cancha.

Una hora antes de aquel bautismo se exhibirán fotos de la hazaña del Abierto Británico de 1967 en el Museo del Golf, en las calles 28 y 132, en Berazategui. A través de imágenes, documentos y objetos se revivirá la gesta del primer golfista sudamericano en obtener un Major. Asimismo, la Asociación Argentina de Golf (AAG) llevará a la muestra la réplica de la Claret Jug (la Jarra de Plata del Open) y una copia del trofeo del Abierto de la República, que quedará definitivamente en el Museo.

No está previsto un homenaje en las entrañas del Ranelagh Golf Club por pedido de sus dos hijos, una forma de contener tantas emociones en el recuerdo del Maestro, que falleció el último 1° de junio a los 94 años. Sin embargo, el espíritu de quien fuera un embajador argentino de este deporte permanece vivo: "Roberto jugó al golf hasta hace unos pocos años; siempre estuvo dispuesto a compartir unos hoyos con cualquier socio de nuestra entidad. Recuerdo que se enojaba cuando no impactaba bien la pelota y decía: 'La pienso como un ingeniero y le pego como un albañil", comenta Rubén Varela, presidente de la institución de Ranelagh, que agrega: "Roberto y nuestro club son sinónimos, ¡Si hasta vivió al costado del Club House cuando se casó con Delia!".

La faena del 15 de julio de 1967 motivó a que el Consejo Directivo de la AAG, recogiendo la iniciativa del Club Estudiantes de La Plata, instituyera esa fecha como el Día Nacional del Golf. Un día inolvidable porque De Vicenzo dio el zarpazo que tanto esperaba en su carrera. "Ganar el Open implica ser uno de los mejores golfistas del mundo y yo, en un momento, llegué a serlo. Me hubiera gustado volver a obtenerlo, pero no he tenido la capacidad ni la suerte de lograrlo", señaló hace unos años el Maestro, que se impuso en el Royal Liverpool de Inglaterra, en Hoylake, con un total de 278 golpes (70-71-67-70).

¿Qué significó su triunfo? Además de transformarse en uno de los grandes hitos de la historia del deporte nacional, provocó que la Argentina pisara fuerte por primera vez en la elite del golf. Su legado es invalorable y dio pie, además, para posteriores triunfos de compatriotas en los distintos circuitos de los Estados Unidos y Europa, con el dato distintivo de los dos Majors que se adjudicó Ángel Cabrera mucho más acá en el tiempo (US Open 2007 y Masters 2009). Consiguió un efecto contagio para que jugadores de nuevas generaciones se abrieran paso en un deporte siempre dominado por norteamericanos y europeos.

Por falta de pericia en los momentos clave y otro tanto de mala suerte (esos piques traicioneros en los links británicos), De Vicenzo no había podido alzarse con el Open antes de su victoria en 1967. Había estado cerca varias veces, tanto es así que los ingleses ya lo habían apodado "El padrino del campeonato", porque besaba a la novia pero nunca la conquistaba.

Antes de aquella realización del torneo, las casas de apuestas colocaban a De Vicenzo con una chance de ganar de 70 a 1, por eso es que, perdido por perdido y ya con 44 años cumplidos, decidió apostar por sí mismo. "Al final cobré más dinero por la apuesta que por el premio oficial, que fue de 5800 dólares. En definitiva, lo suficiente para hacer una fiesta en el Royal Liverpool que me llenó de orgullo", contó alguna vez el Maestro, en una de sus tantísimas anécdotas de una carrera que incluyó 231 títulos en 18 países.

Aquel humilde lagunero del Sport Club Central Argentino, que llegó al Salón de la Fama del golf, tendrá este sábado sus homenajes post-mortem. Pero no terminarán allí: a lo largo del año, sobre todo en el próximo Abierto, en el Jockey Club, se seguirá honrando su estampa de campeón.

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