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Un debate sobre el sueldo mínimo abrió una grieta

En Estados Unidos, un estudio concluyó que imponer un ingreso básico puede perjudicar el empleo; la investigación sufrió fuertes críticas

Domingo 16 de julio de 2017
Foto: Archivo
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LONDRES (The Economist). - ¿Cuál es el sentido del salario mínimo? Parece una pregunta bastante simple de contestar. El salario mínimo busca proteger a trabajadores vulnerables que de otro modo podrían no tener poder de negociación como para lograr un paquete de ingresos decente. Es un medio para limitar la pobreza severa de los que trabajan.

Pero también atraen la oposición de críticos que ven a los mínimos salariales como un control de precios, que desalienta a las firmas a contratar más trabajadores. Durante décadas, bandos enfrentados de economistas han debatido si el bien que produce el salario mínimo es mayor que el mal.

Una serie de recientes aumentos del salario mínimo en Estados Unidos echa luz sobre la cuestión y sobre otros temas también. Por cierto que puede haber llegado el momento para que los economistas amplíen su visión de lo que debe lograrse con el salario mínimo.

Al crecer la frustración de los votantes por el estancamiento de los salarios, políticos de izquierda en Estados Unidos han visto una oportunidad para ganar popularidad, reclamando un ingreso mínimo más elevado. Los demócratas están unidos detrás de la demanda de un salario mínimo nacional de 15 dólares la hora, más del doble que el actual de 7,25 dólares. Las legislaturas estaduales de California y Nueva York han votado leyes que elevan gradualmente su salario mínimo a 15 dólares. Pero pocos gobiernos han actuado de modo tan agresivo como el de la ciudad de Seattle. En 2014, el consejo votó elevar el salario mínimo, la paga horaria fijada por el estado de Washington, por entonces de 9,32, a 11 dólares la hora desde abril de 2015, seguido de nuevos aumentos, a 13 dólares en enero de 2016 y a 15 dólares en enero de este año. Se dio más tiempo para implementar los cambios a las firmas más pequeñas y a quienes dan beneficios junto con el salario.

A primera vista, la economía de Seattle parece haber soportado bien los incrementos e incluso parece haberse beneficiado. Desde el aumento inicial en abril de 2015 la tasa de desempleo del área circundante ha caído de 4,3% a 3,3% y el empleo creció fuertemente. Un análisis publicado en junio por el Centro de Dinámica del Salario y el Empleo de la Universidad de California en Berkeley, comparó el empleo en el sector de servicios de alimentos en Seattle con el del mismo sector en áreas comparables en otras zonas, a lo largo del período en el que se dieron los dos primeros incrementos (a 11 y luego a 13 dólares). Concluyó que, pese al aumento salarial en el área en Seattle, no hubo un efecto detectable sobre el empleo.

Pero otro análisis reciente de un equipo de la Universidad de Washington llega a una conclusión muy diferente. Los autores usan datos que no están disponibles públicamente sobre salarios devengados y horas trabajadas por individuos. También encontraron que el incremento en el salario mínimo a 11 dólares parece no haber tenido demasiado efecto sobre el empleo. Pero el segundo aumento, a 13 dólares, llevó a una fuerte baja tanto en puestos de empleo como en horas trabajadas, respecto del salario por debajo de 13 dólares por hora. Las horas perdidas fueron suficientes como para resultar en una reducción neta de 125 dólares en 2016 en el pago a trabajadores de bajos ingresos.

Ese trabajo provocó críticas muy duras de algunos otros economistas. Algunos señalaron que su análisis no tomó en cuenta a trabajadores que se adaptaron a los cambios convirtiéndose en contratistas en lugar de seguir empleados a tiempo completo, o que se mudaron de Seattle, o que se pasaron a empleos en firmas grandes con múltiples instalaciones (que no se incluyeron en el conjunto de datos usado por los autores).

Otros señalaron que aunque no hubo un aumento compensatorio del empleo con salarios de entre 13 y 19 dólares la hora, el empleo con salarios por encima de 19 dólares la hora sí aumentó mucho. Lo que es más, los datos finos usados en el informe solo cubrieron el estado de Washington, mientras que analizar lo ocurrido en otras partes de Estados Unidos podría haber ofrecido mejor control. Algunas de estas críticas son más fuertes que otras. Los datos tienen limitaciones, como admiten los autores mismos, y esta no es ni remotamente la última palabra sobre el tema.

Pero estos estudios plantean otros interrogantes urgentes. Otro modo de mirar el efecto de los salarios más elevados sobre el empleo es calculando lo que los economistas llaman la "elasticidad del empleo" respecto de los salarios, es decir, en cuanto cambia el empleo dado determinado cambio en el salario.

La mayoría de los estudios encuentran una elasticidad de alrededor de cero, lo que significa que los cambios en el empleo que se dan en respuesta a una modificación en el salario mínimo son relativamente pequeños. El equipo de la Universidad de Washington, en cambio, concluyó que al pasar de 11 dólares la hora a 13 dólares, la elasticidad fue de cerca de -3: es decir, pequeños aumentos del salario llevaron a bajas extrañamente grandes en el empleo.

Próximos estudios deberán aportar indicios de hasta dónde es válida esa conclusión. Pero si eso es cierto, sugiere que las firmas pueden adecuar más fácilmente de lo que antes se creía sus modelos de negocios para reducir el rol de la mano de obra de bajos ingresos: quizá con la automatización o eliminando puestos de trabajo que no eran particularmente necesarios.

Para los políticos que busquen mejorar la situación de los trabajadores de bajos ingresos, los indicios de que el aumento del salario mínimo lleva a la pérdida de empleos sugerirá que se deberá recurrir más a otras herramientas, tales como subsidios salariales. Pero también podría hacerse otra pregunta. Si los trabajadores solo pueden encontrar empleo con un salario bajo, ¿la sociedad realmente es mejor por tener esos empleos? Decenas de millones de trabajadores caen en tales categorías. Por ejemplo, casi 13 millones de estadounidenses trabajan en la preparación de alimentos. La Oficina de Estadísticas Laborales informa que su tarifa horaria media es de solo 10 dólares

Si con salarios mínimos más elevados algunos de estos trabajadores terminan desocupados, eso es personal y socialmente destructivo. Pero si los estudios sugieren que grandes cantidades de trabajadores solo pueden encontrar empleo si los salarios son lo suficientemente bajos como para desalentar a las firmas de la automatización o como para alentarlas a crear puestos innecesarios, entonces el equilibrio adecuado entre un salario mínimo y otras medidas para aumentar el ingreso puede no ser la gran preocupación.

En cambio, los políticos tienen que pensar más en cómo preparar a los trabajadores para empleos mejor pagos y de mayor productividad o, si no, tienen que pensar en cómo ayudarlos a contribuir fuera del sector privado.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

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