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Negocian la instalación de una fábrica de motores en Córdoba

Hay contactos con el grupo Fiat; en la Argentina ya hay producción para Toyota y General Motors orientada al mercado interno; la nueva planta exportaría

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PARA LA NACION
Sábado 15 de julio de 2017
Cabrera, ayer, al recorrer la planta de Renault-Nissan
Cabrera, ayer, al recorrer la planta de Renault-Nissan. Foto: Ministerio de Producción
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CÓRDOBA.- Siguen las negociaciones para que una fábrica de motores se instale en esta ciudad. "El tema está en agenda", dijo a LA NACION el ministro de Producción, Francisco Cabrera , y aseguró que el presidente Mauricio Macri está involucrado. En el país hay dos ensambladoras de motores que arman para los autos que producen para el mercado interno Toyota y General Motors; el objetivo es que la que se radique en Córdoba también exporte.

Aunque desde Producción prefirieron no dar más detalles, LA NACION confirmó que las negociaciones son con el grupo Fiat, que antes de fin de año comenzará a producir su nuevo modelo en la planta de Ferreyra, donde invirtió 500 millones de dólares. También está avanzado el acuerdo para que la autopartista Ligget regrese a la provincia.

Isabel Martínez, presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos, planteó que el proyecto de la fábrica de motores es viable porque en pocas regiones del mundo en un radio de 70 kilómetros "se cuentan con todos los procesos necesarios para el desarrollo de este proyecto como fundición, forja, mecanizado, tratamientos, universidades, centros tecnológicos y empresas internacionales". El interés en la fábrica es que permitiría elevar fuertemente el nivel de integración nacional de los vehículos.

"Trabajamos para que los niveles de integración de autopartes sigan creciendo; el incentivo ofrecido por ley para los que alcancen el 30% o más es muy interesante -continuó-. No queremos que nuestra industria sea un apéndice de Brasil y en esa línea se avanza con los modelos que se producirán sólo en la Argentina".

Para sus nuevos modelos las terminales trabajarán con una red de proveedores locales. Por ejemplo, Maxion producirá el chasis para las pick-ups de Nissan; hasta el momento no fabricaba esa pieza.

Diego Vignatti, presidente de Nissan Argentina, y Hernán Bardi, director de Asuntos Públicos de Renault, afirmaron a este medio que los nuevos productos arrancarán con 30% de integración local y la meta es el 40%. "Tener esos niveles también mejora nuestra rentabilidad", apuntó Vignatti.

Cabrera está convencido de que los próximos años serán "muy buenos" para los autopartistas y en la reunión que mantuvo con el sector instó a invertir para eficientizar procesos e innovar. Hubo acuerdo, pero le aclararon que es "complejo" hacerlo con varios años de facturación en baja.

La promesa del ministro fue de acompañamiento para la reconversión productiva, tanto para obtener financiamiento como con la baja de los aranceles a bienes de capital para líneas de producción.

Contrapunto por el "flex"

Frente a las quejas empresariales sobre el impacto en sus números de los altos salarios argentinos respecto a los de otros países de la región, Cabrera respondió -y después lo repitió en un encuentro abierto de industriales- que "obviamente el Gobierno no puede bajar los salarios a la mitad; puede ganarse competitividad y productividad desde muchos otros ángulos".

El cumplimiento del acuerdo firmado hace un año por el "flex" con Brasil, y que rige hasta 2020, fue uno de los contrapuntos con los autopartistas, que insisten en que hay "grandes desbalances". Sostienen que en los últimos meses el coeficiente es superior al 2,5.

Presentaron casos concretos de piezas locales reemplazadas por importadas; también enfatizaron la necesidad de corregir el uso de la aduana factoría. El régimen surgió como simplificación y ampliación de la "admisión temporaria", permite importar determinados bienes e incorporarlos a productos para exportación sin pagar tributos hasta que se completen las operaciones.

Desde Producción aseguraron que harán pagar las multas a quienes no cumplan con el flex, pero advirtieron que un control "estricto" frenaría la producción local ya que impediría importaciones claves, como la de motores. "No importar de Brasil y hacerlo desde México permitía cumplir el flex, pero no resolver el problema de la producción", graficó un integrante del equipo de Cabrera.

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