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Cristina apeló a los afectados por la situación económica

La candidata presentó en el escenario los testimonios de trabajadores y comerciantes que narraron sus dificultades, y pidió el voto "en defensa propia"

Sábado 15 de julio de 2017
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LA NACION
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MAR DEL PLATA.- Eran 20 trabajadores, desocupados, comerciantes y empresarios locales a los que llamó por su nombre de pila y presentó sobre el escenario, donde los invitó a relatar sus penas de bolsillo, casi como en esas ceremonias donde feligreses padecientes desnudan sus dramas ante un pastor al que ven como camino de salvación. Se emocionó con unos, los abrazó a todos y los despidió con un mensaje claro: "No hay mejor defensa que el voto de cada uno de ustedes, que va a servir para parar este dolor", afirmó la ex presidenta Cristina Fernández para coronar su acto de lanzamiento de campaña de Unidad Ciudadana.

Con el destino elegido por las particularidades de esta ciudad, sumida en crisis institucional y económica, en una sala teatral con poco más de un millar de butacas, la militancia en la calle y los medios con acceso restringido al bar del complejo, sin más alternativa que seguir lo que ocurría a través de una pantalla de televisión, la primera candidata a senadora advirtió que asumió ese rol para pedir "una unidad ciudadana para parar tanto sufrimiento y dolor".

"Si los ven tristes, desilusionados y desunidos, este gobierno va a hacer cualquier cosa con ustedes", les advirtió en apenas siete minutos de un discurso en el que además fijó metas a los otros candidatos bonaerenses a senadores, diputados y concejales, que la acompañaron en segunda línea, casi como parte del decorado. Les recordó que deben salir a la calle a escuchar a la gente. "Es mi única instrucción de campaña", aseguró. "Y que les digan que hay una esperanza", reclamó.

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Intendentes, ediles, funcionarios y dirigentes de los 135 distritos se repartieron entre la platea y el sector pullman en el segundo piso. Fueron los selectos portadores de apenas 1360 pulseras celestes que garantizaban el acceso a la sala Radio City. El resto, incluidas algunas figuras de ámbitos municipales, se repartió por la calle San Luis y la peatonal San Martín, más allá de las vallas, donde se dispuso una pantalla gigante para que unas cinco mil personas siguieran la transmisión televisada que, por cierto, se cortó en dos oportunidades. La última, durante el discurso de Cristina.

Como en el estadio de Arsenal, donde estrenaron esta nueva estrategia -al menos dentro del kirchnerismo- de subir al escenario a quienes padecen las consecuencias del actual gobierno, los responsables de esta campaña de Unión Ciudadana optaron aquí por un formato casi íntimo, con la ex jefa de Estado en el rol de conductora y protagonista del acto. Hizo la introducción, interrogó a las "víctimas del modelo" y redondeó con ese llamado a un voto que sea "la voz de las mayorías nacionales".

Apeló a un discurso breve, moderado y, por sobre todo, emotivo. Las acusaciones más directas y descarnadas contra el Gobierno quedaron en boca de los casos testigo, que encontraron allí un ámbito de catarsis. Entre ellos, un empresario textil que dijo resistir ante un modelo que le impone "importar o perecer"; el taxista de lágrima contenida que contó de jornadas escasas de pasajeros y un viaje de 50 pesos por hora; la teatrista que denunció la destrucción de la cultura marplatense; una médica que advirtió sobre cierre de centros de salud municipales, y el comerciante que confirma 50% menos de caja en su local de venta de neumáticos.

Un empresario textil, un taxista y una médica, entre otros, relataron sus problemas junto con la candidata
Un empresario textil, un taxista y una médica, entre otros, relataron sus problemas junto con la candidata. Foto: Prensa Unidad Ciudadana

Se había anticipado un posible recorrido de la candidata por una planta fabril. Algo de eso hizo Jorge Taiana, segundo en la lista de aspirantes al Senado, que caminó por el paseo comercial de la calle Alberti.

El presidente del Partido Justicialista, Fernando Espinoza, cuestionó también el ingreso masivo de artículos importados. "La crisis aquí se ve en el puerto, con sus barcos parados", apuntó el ex gobernador Daniel Scioli, que llegó sobre la hora, recién regresado al país de un viaje a Roma. Ya sin la movilización de otros tiempos, apenas con la militancia local que alcanzó para cubrir unas cinco cuadras en torno del teatro, la cita permitió llevar otra vez bien alto la pasión por su líder política, expresada en banderas y cantos. El "vamos a volver" se convirtió en hit de la tarde. A quienes esperaron afuera, Cristina Kirchner les regaló unos segundos de contacto casi directo: parada sobre el estribo del auto saludó y partió, aplaudida y vivada por sus fanáticos.

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