Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Millones de venezolanos desafiaron a Maduro en el plebiscito simbólico opositor

La convocatoria en rechazo de la asamblea constituyente tuvo un contundente apoyo de la ciudadanía; hubo un muerto en Catia, un bastión del chavismo donde hubo largas colas

Lunes 17 de julio de 2017
Durante todo el día hubo largas colas para votar en Caracas
Durante todo el día hubo largas colas para votar en Caracas. Foto: Carlos García Rawlins/ Reuters
0

CARACAS.- Millones de venezolanos se plantaron ayer contra Nicolás Maduro y su proyecto constituyente para obtener poderes absolutos. Y lo hicieron votando sí a las tres preguntas propuestas por el Parlamento, en un huracán popular que se transformó en el mayor desafío de la historia contra el chavismo.

Pese a que había sido prohibida por la justicia, la convocatoria a un plebiscito para pronunciarse en contra de la asamblea constituyente convocada por Maduro tuvo un apoyo contundente. Se trató de una rebelión democrática a pecho descubierto, ejercida por la gran mayoría como si se tratase del añorado referéndum revocatorio, para el que se necesitaban siete millones y medio de votos. Sin las bolsas de comida que el gobierno repartió un día antes en su campaña para seguir en el poder. Sin presiones sobre los medios ni nadie que los obligase a votar.

Anoche, a falta de un recuento final, se estimaba que habían votado por lo menos ocho millones de personas, más que en las últimas elecciones parlamentarias.

Libertad en estado puro que, de momento, no obliga al gobierno a frenar su plan político, ya que considera la consulta ilegal y no vinculante. "Yo les digo, no se vuelvan locos, cojan mínimo", contestó el primer mandatario en circunstancias parecidas a las vividas tras la contundente derrota electoral en la parlamentarias de 2015.

La sociedad venezolana demostró al mundo su voluntad de cambio. Fueron colas inmensas durante todo la jornada, tras 107 días de la ola de protestas antigubernamentales. "Cada firma de hoy suscribe una nueva e histórica acta de la independencia para Venezuela. Hoy todos somos próceres", clamó Gonzalo Himiob, director de Foro Penal, la valiente ONG que lucha por la libertad de los detenidos por las protestas, entre 3000 y 4000 desde el 1° de abril.

Las imágenes más impactantes se dieron en Catia, otrora epicentro del imaginario colectivo de la revolución, hoy un barrio que sufre hambre, penurias y miedos. A mitad de la mañana, cientos y cientos de personas que esperaban su turno para votar formaban colas inimaginables en otras épocas.

"Vinimos para salir de este gobierno, que ya esto no se aguanta más. Es la falta de comida y de medicinas. Nadie nos respeta. Tengo fe que con esto empieza un cambio, esperamos que al menos echen la Constituyente para atrás", subrayó Johan Istúriz, vecino de Catia, deseoso de votar.

En un ambiente festivo, los ciudadanos incluso recriminaron a los militares de la Guardia Nacional, cuerpo clave en la represión de estos tres meses y medio, con gritos de "¡asesinos, asesinos!".

Los insultos iban dirigidos contra los guardias, pero quienes llegaron a disparar fueron los temidos paramilitares chavistas, que en esa zona de la ciudad actúan con impunidad. Y lo hicieron con su puntería habitual, matando a la enfermera Xiomara Escot, de 61 años, y hiriendo a otras dos mujeres y un hombre.

Los motorizados actuaron una vez más ante la inacción de los agentes gubernamentales y junto a la iglesia del Carmen, que acogió a más de 300 personas presas del pánico. Allí se encontraba el cardenal Jorge Urosa, arzobispo de Caracas, quien resistió el asedio paramilitar junto a sus refugiados.

"La violencia de unos pocos no podrán con el deseo de libertad de millones", respondió de inmediato Julio Borges, presidente de una Asamblea Nacional, que junto a la Iglesia Católica y las universidades más importantes del país se convirtieron en los catalizadores del plebiscito.

"Tremenda lección de democracia les dio hoy el pueblo", resumió el gobernador Henrique Capriles.

El huracán popular fue tan fuerte que el chavismo intentó aprovecharse, como esos corredores que van a rebufo en el Tour de Francia. Tibisay Lucena, presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), insistió en que se trató de una "actividad política que no tiene consecuencias jurídicas sobre Venezuela. Lo importante aquí es que no se generen falsas expectativas".

Sandra Oblitas, otra rectora oficialista del CNE, saludó la "masiva participación" en el simulacro oficialista de sus comicios a la Asamblea Nacional Constituyente, algo parecido a las contramarchas chavistas que se suceden durante las protestas opositoras. Nadie pudo comprobar semejante afirmación, más allá de imágenes esporádicas carentes de entusiasmo.

Un contraste apabullante que no solo refleja la Venezuela de hoy, también explica porqué el chavismo impidió el año pasado el proceso revocatorio contra Nicolás Maduro y porque retrasó las elecciones a gobernador.

También revela porqué el oficialismo evitó un referéndum consultivo sobre su proceso constituyente, tal y como obliga la Carta Magna. Incluso el porqué de las artimañas utilizadas para confeccionar las bases comiciales del 30 de julio. En todo caso, la oposició volió a mostrarse más fuerte que nunca, especialmente después de una semana en que la liberación de Lepoldo López, que ayer votó desde su casa, había generado dudas sobre la unidad.

"Este es un evento por el que la oposición debe sentirse extremadamente orgullosa. Y al que su liderazgo debe responder con suma inteligencia", reflexionó el politólogo Luis Vicente León.

Claves de la consulta

Convocatoria

La oposición había llamado a un plebiscito simbólico para mostrar el rechazo a la asamblea constituyente chavista

Movilización

El nivel de participación se estima que superó ampliamente el de las últimas elecciones

Nuevo pedido de francisco

El papa Francisco renovó ayer sus plegarias por Venezuela, en el día que la oposición organizaba un plebiscito. Lo hizo al final de la oración del Angelus, cuando saludó desde la ventana de su despacho del Palacio Apostólico a los miembros de la comunidad católica venezolana que vive en Italia, presente en la Plaza de San Pedro. "Dirijo un saludo especial a la comunidad católica venezolana en Italia, renovando la oración por su amado país", dijo. Entonces, el grupo, de unas 250 personas, que busca sensibilizar a la opinión pública italiana con el drama que vive su patria, agitó globos y banderas del país. Ayer el mismo grupo desplegó en Piazza del Popolo una pancarta en la que podía leerse: "SOS Venezuela".

Del editor. Porqué importa. Pese a la demostración de fuerza opositora, hasta ahora Maduro no ha dado ninguna señal de dar marcha atrás.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas