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En la Argentina, la convocatoria sorprendió

Las mesas estuvieron abarrotadas de gente desde temprano; hubo 18 centros de votación en todo el país

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LA NACION
Lunes 17 de julio de 2017
Buenos Aires: hubo varias cuadras de cola en los distintos puntos en que se podía votar en la capital argentina
Buenos Aires: hubo varias cuadras de cola en los distintos puntos en que se podía votar en la capital argentina. Foto: LA NACION / Daniel Jayo
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En la Argentina, la convocatoria que tuvo la consulta popular ayer sorprendió hasta a los propios organizadores.

A unas siete cuadras de la embajada de Venezuela en Buenos Aires, la fila de gente daba la vuelta completa a la manzana. Gustavo Ramírez, uno de los dos coordinadores de ese centro de votación improvisado en la puerta de una heladería, trataba de hacer el cálculo de cuánta gente había votado en lo que llevaba del día. "Es difícil decirlo, pero los que vienen pasan horas en la fila", contó, cuando todavía faltaba media tarde para el cierre de las mesas.

Las mesas tenían capacidad para 17.000 votantes, aunque no descartaba que se presentaran más. En el país, según él, hay unos 35.000 venezolanos registrados.

Para su sorpresa, otro venezolano que estaba de recorrida por los cinco puntos para votar en la capital -en todo el país hubo 18- lo interrumpió para decirle que en el puesto que la Mesa de Unidad Democrática (MUD) instaló en Tribunales la fila era tres veces más larga.

Ramírez se metió entre la gente para contar lo que le acababan de decir. "¡En Tribunales hay mucha más gente!", gritó. Su voz se perdió entre algunos venezolanos que, vestidos con banderas como capas y gorras tricolor, cada tanto aplaudían y vitoreaban al resto de la fila cuando el frío llamaba a bajar los brazos.

Marisol Rivero se abrazó con su hijo después de votar. Ella fue la primera de su familia en venir a Buenos Aires, en 2009. Con el paso de los años fue recibiendo más parientes, pero la mayor parte de su familia aún está en Venezuela. Por eso, Marisol viajó el año pasado para estar con sus otros hijos y con la idea de quedarse allá. No aguantó.

"Añoro mi tierra. Todos queremos regresar, pero no a un país así, donde tenemos miedo de salir a la calle. Es muy triste", dijo a LA NACION. Y agregó: "Ahora volví para quedarme. Si la situación sigue igual queremos traernos a lo que nos queda allá. No importa que tenga mi casa propia allá. Empezaré de cero y, como dicen acá, habrá que remarla".

En la otra punta de la fila, un joven de unos 20 años oculto tras una máscara, levantaba un cartel que llamaba a la "desobediencia civil". Según él, que no quiso dar su nombre, se vistió de incógnito, tal como lo hacía en las marchas de Caracas antes de viajar a la Argentina, hace tres meses. A pesar de estar lejos de su país, el joven cree que aún aquí debe vestirse así por temor a que el régimen de Nicolás Maduro tome represalias contra sus allegados.

"Nuestra generación está muriendo. No queremos más dictadura. Basta. Que el mundo se entere."

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