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Hubo un condenado, pero varias pistas quedaron en la nada

La familia de Laura Iglesias, la asistenta social asesinada, pide que se investigue si hay policías detrás del crimen

Lunes 17 de julio de 2017
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Esteban Cuello fue la única persona juzgada y condenada por el asesinato de Laura Iglesias. Pero la familia de la víctima insiste en pedir justicia: están seguros de que él no actuó solo.

"La liviandad con la que se investigó el caso es vergonzosa", dice Manuel Iglesias, uno de los hermanos de la asistenta social. "No se preservó la escena del crimen y el cuerpo de mi hermana fue manipulado. En el abrigo de Laura aparecieron probables manchas de semen; le pedimos al fiscal Rodolfo Moure que las hiciera analizar, pero nos contestó que ya tenía «sobreabundancia de pruebas» para incriminar a Cuello y que la aparición de otro perfil genético aportaría confusión", agregó.

La familia de Laura emparenta el hecho con los crímenes de Natalia Melmann (ocurrido también en Miramar, en 2001) y de Mara Matheu, en Santa Teresita, donde hubo policías involucrados. Destacan que los asistidos por el Patronato de Liberados están o estuvieron vinculados de alguna manera -casi siempre sospechosa- con la fuerza bonaerense.

Por eso, en noviembre de 2013 la familia de Laura solicitó a la Justicia que se apartara a la policía de la investigación al entender que "jamás se tuvo en cuenta que el trabajo que realizaba Laura la vinculaba muy estrechamente" con esa fuerza.

Durante el juicio contra Cuello, Lucía Makuc, la hija mayor de Laura, declaró que su madre le había comentado varias veces que familiares o los mismos liberados le contaban sobre "aprietes policiales o causas armadas".

Makuc también denunció que desde el primer día de la investigación advirtieron irregularidades. "Hubo un apuro exagerado en muchos peritajes y, al mismo tiempo, una demora, me atrevería a decir desdén, de parte de la Justicia para tomar determinadas medidas."

A pesar de que el fallo condenatorio de Cuello incluyó un exhorto a la fiscalía para que se investigue la eventual pista de otros partícipes, pasados más de cuatro años del crimen no hubo avances en esa línea.

"Mi teoría -sostiene Manuel Iglesias- es que Laura vio o supo de algo raro e iba a hacer una denuncia. Ella era una persona molesta para la policía de Miramar y estaban esperando el momento oportuno para actuar. Cuando se enteraron de que el auto se le había encajado no dudaron, porque sabían que tendría que volver a buscarlo. Con Cuello encontraron al candidato perfecto: estaba perdido, salía a mendigar comida, vivía inhalando Poxiran. Lo llevaron de los pelos y le dijeron lo que tenía que hacer."

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