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Creen que está en Brasil un comisario bonaerense que cobraba millonarias coimas

Héctor Coquean está prófugo desde hace un mes; en su casa de un barrio privado encontraron costosos autos

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LA NACION
Lunes 17 de julio de 2017
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Una casa en el barrio privado Los Robles, de Monte Grande, una cupé Chevrolet preparada para correr picadas, un Toyota Corolla valuado en $ 500.000 son sólo algunos de los bienes atribuidos al comisario inspector bonaerense Héctor Coquean.

Desde hace casi un mes, este jefe policial está prófugo. En Asuntos Internos sospechan que se refugió en Brasil, adonde llegó tras cruzar la frontera desde Misiones por un paso irregular.

Coquean es el único prófugo en la investigación contra los policías de la comisaría de Llavallol acusados de recaudar al menos 60.000 pesos diarios en coimas para permitir que un grupo de mujeres ejercieran la prostitución y facilitar que travestis fueran usados como dealers en una franja de diez cuadras en la rotonda del Camino de Cintura y la avenida Antártida Argentina. Trabajó tres años en la comisaría de Llavallol y su nombre aparece vinculado a un grupo de abogados "caranchos" que operaban en la zona.

Cuando los detectives de Asuntos Internos y efectivos de la Gendarmería allanaron la casa de Coquean en Monte Grande no hallaron ni rastros del jefe policial ni computadoras. Sí había bienes cuyo valor no se condice con el sueldo que percibe un comisario inspector bonaerense: no más de 50.000 pesos por mes.

Los policías eran muy violentos con las mujeres que no querían pagar la coima. El encargado de recaudar no era policía, pero se hacía pasar como el jefe de calle de la seccional de Llavallol. Reunía el dinero y se lo llevaba al oficial de servicio, que se lo entregaba al comisario. Cuando el recaudador fue detenido llevaba $ 60.000 en efectivo, explicó uno de los investigadores.

Hasta ahora hay siete detenidos en la causa, que está a cargo del juez federal de Lomas de Zamora Federico Villena: tres jefes policiales y cuatro suboficiales.

Según informó el Ministerio de Seguridad provincial, se trata del comisario inspector Nicolás Félix Breglia; los subcomisarios Patricio Kearny Herrera y Javier Caffarena; el teniente 1° Jorge Abel Virreira; los oficiales César Pérez (jefe de calle de la seccional de Llavallol) y Brian Robledo, y la oficial principal Claudia Ferrando, a la que le secuestraron 556 dosis de cocaína y $ 186.000 cuyo origen no pudo justificar.

A la sombra de una traición

Hace cuatro años hubo otro escándalo que involucró a algunos policías de la seccional de Llavallol. Fue antes de la investigación encarada por la Dirección General de Asuntos Internos del Ministerio de Seguridad bonaerense que terminó con el descabezamiento de la cúpula de esa comisaría de Lomas de Zamora.

El 30 de septiembre de 2013 un grupo de delincuentes asesinó al sargento bonaerense Isidoro Pucheta cuando intentó impedir el asalto a un blindado que llegaba a un banco de San Francisco Solano para depositar parte de la recaudación del bingo de esa localidad.

Durante el tiroteo, uno de los asaltantes baleó por error a un cómplice, que fue identificado como Sergio Lemos. El cadáver de Lemos fue hallado horas después del asalto en uno de los automóviles que la banda utilizó para concretar el robo.

Lemos llevaba la misma ropa que había sido utilizada por uno de los delincuentes según quedó registrado en las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de un comercio situado a pocos metros del banco asaltado.

Ese mismo día, un grupo de policías de la zona de Llavallol detuvo a cinco sospechosos para comprobar si tenían antecedentes penales. Eran cómplices del fallecido Lemos. Sin embargo, los uniformados los dejaron ir.

Tres meses después de eso, un testigo de identidad reservada aportó datos que permitieron que el fiscal de Quilmes Leonardo Sarrá detuviera a la banda que había asaltado la sucursal bancaria. En su declaración, ese testigo mencionó aquella primera detención y posterior liberación, y agregó que uno de los acusados tenía un hermano que se desempeñaba en la comisaría de Llavallol.

Entonces sólo fueron sospechas. A pesar de esa declaración, ninguno de los policías asignados a esa seccional fue acusado o procesado. Sin embargo, el rumor sobre la detención irregular de la banda de asaltantes se había vuelto muy popular entre los efectivos de la zona.

Héctor Coquean

Comisario inspector

Está prófugo de la justicia desde hace un mes, acusado de integrar una asociación ilícita policial que cobraba coimas a mujeres para permitirles ejercer la prostitución y facilitaba la venta de drogas

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