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Tips de convivencia para cuando trabajás con gente que procrastina más que vos


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Consuelo
Martes 18 de julio de 2017 • 00:05
Foto: Pixabay
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Hola Consuelo,

Te escribo por un tema que tengo con mi socio. Somos diseñadores gráficos, tenemos una especie de pyme, algo menos que eso: en realidad yo trabajo en una empresa grande, él es freelance y algunos proyectos grandes los compartimos. Lo que pasa es lo siguiente: hay veces que yo le mando un mail por algo de laburo, no te digo necesariamente urgente pero sí algo que estaría bueno resolver rápido, para no ir alargando temas que se pueden resolver en pocos días, y él tarda en contestar. Si es algo urgente y le mando WhatsApp también a veces pasa que tarda por ahí un día. Pero lo que me da bronca es que en ese lapso de tiempo lo veo discutir en Facebook, subir fotos a Instagram, retuitear artículos..o sea, está en la compu, ¿entendés? Como que me está ignorando activamente cuando claramente tiene tiempo para pavear. Algunas veces que me cansé lo llamé por teléfono, atendió y resolvimos lo más bien, pero ¿por qué no puede mandarme un OK por WhatsApp o contestarme 2 líneas de mails si está al divino botón mirando memes? ¿Lo tengo que llamar siempre y listo? ¿Qué se hace?

Gracias,

El Socio Sin Paciencia (33)

Querido Socio:

Todos tenemos un colega así, o más bien: si no lo tenés, sos vos el colega así de los demás. Evidentemente no es un vago ni realmente está tratando de vivir a costa tuya porque cuando lo llamás atiende: solamente procrastina la respuesta de los mails y los mensajes de WhatsApp hasta que se torna absolutamente imprescindible. Ahora, tengo dos preguntas: primero, ¿tiene problemas con las deadlines laborales? ¿Alguna vez esta procrastinación suya perjudicó el trabajo de ustedes, la relación con un cliente o algo así? Si es el caso, no hay discusión: tenés que sentarte y hablarlo con él seriamente. Pero siento que si eso hubiera pasado, me lo hubieras contado en el mail. Segunda pregunta, o más bien, una versión más light de la pregunta anterior: las tardanzas de él, ¿te dificultan a vos la organización de tu día y tu semana, de tus tiempos de trabajo en general? Él es freelance y vos tenés una relación de dependencia, así que es altamente probable que sus horarios sean mucho más flexibles que los tuyos. Si este es el caso, también, charlalo con buena onda: tal vez no se puso a pensar en que tu realidad laboral es distinta y que a vos anticipar te es muy importante.

Ahora, sigo interpretando tu correo (esto de escribir consultorios sentimentales tiene mucho de hermenéutica): me da la sensación, la corazonada, digamos, por cómo está escrito tu correo, de que en realidad esta procrastinación de él no se interpone realmente con tu trabajo. Siento que si fuera así lo habrías hecho más explícito. Más bien me parece que lo que te da bronca es, primero, que no responda de forma inmediata cuando vos querés una respuesta inmediata (aunque el trabajo en cuestión no la precise), y segundo, que te podés dar cuenta a través de las redes sociales de que no es que no te responde porque está ocupado, sino que está, por usar un vocablo vintage pero muy vigente, paveando en internet. Tengo entonces dos cosas para decirte.

La primera: con esto de las redes sociales y el contacto permanente tendemos a suponer, de forma inconsciente, que la gente tiene que estar las 24 horas "disponible" para atendernos. Esto no fue así nunca, y no tiene por qué ser así ahora. Tenés 33: acordate cuando hace veinticinco años a tu viejo lo llamaba un amigo por teléfono de línea y te decía que dijeras que no estaba. O cuando tu mamá estaba en la bici fija (¿se sigue usando tener una en casa? Lo tengo muy atado a los 80 y los 90) y dejaba que atendiera el contestador automático. O cuando te llamaba a vos un amiguito y tu papá contestaba que no podías atender, porque tenías que terminar la tarea. ¿Se entiende? Laboralmente, uno tiene que estar disponible para resolver lo urgente. Sobre lo demás, si tu socio lo resuelve en tiempo y forma, de una manera que no perjudica ni la relación con los clientes ni la organización de tu día de trabajo, no tenés nada que decir: es tu ansiedad, tu necesidad de respuesta, lo que tenés que resolver. Si te sirve de algo: si un mail no llega, te vas a enterar; si un whatsapp no llega, también. No es necesario quedarte en vilo esperando el "Ok, besos".

La segunda: si realmente no hay nada urgente, tu socio tiene todo el derecho a retuitear gifs de gatitos todas las horas que quiera. Te da bronca lo ostensivo de su ocio, pero es una especie de ética protestante exagerada y floja de papeles: si no tiene nada imprescindible que resolver en ese momento, ¿por qué debería estar trabajando, o al menos, "pretender" que está trabajando y evitar compartir videos ridículos a las cuatro de la tarde? No hay ninguna vergüenza en el ocio si cuando hay que ocuparse de las obligaciones laborales uno lo hace con prolijidad y compañerismo. No lo digo solo por él: quizás a vos también te vendría bien despejar la cabeza cada tanto, es mejor para la salud mental, la calidad del trabajo y la felicidad. La próxima que le mandes un mail y no te conteste, entrá a su Twitter a ver si compartió una nota interesante. Y en lugar de enojarte, leela, a ver si te divierte.

Cariños,

Consuelo

Consuelo estará disponible para resolver todos los conflictos digitales que lleguen a la casilla modalesdebolsillo@lanacion.com.ar, como comentario a esta nota o a la cuenta de Facebook de LA NACION. Si la consulta es comprometedora, cuidará el anonimato del remitente.

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