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Miss Bolivia, del indie a la mesa de Mirtha

La rapera y activista afianza su popularidad con rimas festivas y sociales que denuncian la violencia de género

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LA NACION
Martes 18 de julio de 2017
Paz Ferreyra, ex psicóloga y una artista de referencia de la nueva escena
Paz Ferreyra, ex psicóloga y una artista de referencia de la nueva escena. Foto: Ignacio Sánchez
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Miss Bolivia nació artísticamente hace diez años en el barrio de La Paternal, donde comenzó un recorrido ascendente que la llevó del formato sound system con su mezcla de rap, cumbia y dance hall, en sótanos alternativos de la ciudad, a coquetear con una audiencia masiva y apta para todo público a partir del disco Miau (2013) y hits como "Tomate el palo", junto a Leo García, que llegó a los 27 millones de vistas en YouTube. "Esa canción se viralizó en un montón de gente que no tiene nada que ver con el público que iba a mis shows o escucha mis discos. Fue mi primer tema crossover", explica Paz Ferreyra, la ex psicóloga detrás de la volcánica rapera llamada Miss Bolivia.

Hace rato que la cantante venía haciendo ruido en el circuito independiente de la cumbia y el hip hop, alternando con colectivos de productores electrónicos de las fiestas Zizek, que la llevaron a saltar a festivales como el Lollapalooza o el Fusión de Berlín. Sus performances explosivas sobre el escenario, sus canciones dedicadas a las chicas y sus himnos salvajes como "Bien warrior" (una cumbia "antirati") la definieron estética y políticamente: "Bien warrior, sonido que se baila en el barrio, no me importa si me para el comisario, voy a seguir poniendo todo el tiempo cumbia, porque para mí es necesario".

Hace un año el cover de "María, María", incluido en su disco Miau, de 2013, fue el tema central de la novela "La leona", en Telefé, imponiendo su flow rapero en nuevas audiencias. "Uno se transforma. No quiero quedar pegada a una postura. En este momento de la obra busco que mis contenidos estén dirigidos a quien quiera escucharlos", dice la artista, que se transformó por sus letras sobre las libertades sexuales en un ícono del colectivo LGTB.

El lanzamiento de su último álbum, Pantera, editado por Sony Music, donde participaron artistas como Liliana Herrero, Andrea Álvarez (su maestra de percusión), Lito Vitale y Ale Sergi (Miranda), fue otro peldaño más en su popularidad. Hace una semana fue invitada a la mesa de Mirtha Legrand y su participación provocó una nueva viralización de las redes cuando habló de sus novias, su decisión de casarse con un hombre, el abuso de la policía, y hasta desfiló en plan irónico con ropa comprada en Once.

"Hay contenidos que irrumpen y tienen pulsión propia. Pasa lo mismo en la agenda social. Hay cuestiones que se imponen y espacios que se empiezan a ganar en el prime time de la televisión que hay que poblar. Uno elige si va a ocupar esos espacios con concesiones o manifestar lo que pensás. Yo puedo ir a almorzar con la señora y hablar de lo que se viene en la moda. Pero lo mío fue un gesto político con más o menos fuerza. Es calzarse los ovarios y manejar los códigos del respeto y el diálogo, pero con esa posibilidad de expresar lo que se pueda y colar ahí la lucha de colectivos o militancias por los derechos individuales de un montón de actores sociales."

-¿Cómo la pasaste?

-Rebién. Eso sí, tenía nervios. La señora que nos cuidaba a mí y mi hermano en la infancia nos hacía comer viendo a la señora. Después nunca más tuve tele. Pensé que seguiría igual. Una charla y el look.

Desde su primer disco, Alhaja, la rapera Miss Bolivia no bajó ninguna de sus banderas sociales. Esa combinación de activista feroz y rapera cumbianchera capaz de componer temas bailables con un discurso urbano la transformó en una suerte de altoparlante callejero con formación académica.

"Canto por urgencia. Dentro de mi paleta como autora tengo la autobiografía y lo documental. Hay contenidos que yo tengo que decir y que se priorizan solos dentro de mi máquina creativa como el tema de la violencia de género, el empoderamiento de la mujer, el repudio hacia la violencia machista heteropatriarcal, las fobias, los abusos de poder y otras identidades. Son temas que nos pasan y están ahí. Por otro lado, hay un par de estilos como el rap, la cumbia y el reggae, que son privilegiados para la crónica. Creo que la herramienta transformadora de la música tiene que ver con la comunicación. Más allá de la belleza de la música, tengo un compromiso con el texto."

Miss Bolivia mide 1,53. Tiene un vozarrón que raja la tierra y una actitud que se lleva puesto todo lo que esté por delante. Sus rimas calientes son puñetazos al sistema o agitan la fiesta para exorcizar las penas. "Si llega el tarifazo le mando un paso", canta en "El paso", uno de los cortes del nuevo disco, que le dedica una rima al presidente Macri; o denuncia en primera persona la violencia de género en "Paren de matarnos": "De sol a sol, de noche y de mañana, me matan y mueren todas mis hermanas". En el disco, también, aparece una versión de "Gente que no", un clásico de Todos Tus Muertos. "Es un tema que sigue vigente y habla de los mandatos y guiones socioculturales que nos impone el sistema."

La cantante hace lo que dice. Cuando tenía listo su disco tuvo que frenar todo. "Retiré el cover de "Yo tomo", de la Bersuit, por que pasó lo de Cordera. Tuve que reordenar todo el disco, pero no podía dejarlo, aunque es uno de mis temas favoritos. Como gesto ético y coherente lo tenía que sacar. Como digo en «El paso»: "Que el audio pegue con el video y que la acción pegue con el discurso".

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