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Lena Headey, la memorable soberana de los Siete Reinos, pretende seguir reinando

Fue Sarah Connor en la TV y la indómita reina de Esparta en 300, pero Game of Thrones le ha dado fama mundial por su ambiciosa y paranoica Cersei Lannister, que en otras manos sería un monstruo, pero que en las de la británica es una criatura inolvidable

Martes 18 de julio de 2017
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The New York Times
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Headey como Cersei, copa de vino en mano y su reino detrás
Headey como Cersei, copa de vino en mano y su reino detrás. Foto: HBO

WEST YORKSHIRE, Inglaterra.- "¿Estás hablando en serio?" Lena Headey no lo puede creer, y sonríe con esa mueca burlona que identifica a su personaje de Cersei Lannister en la serie Game of Thrones , que anteanoche volvió a la pantalla de HBO batiendo récords (ver aparte). Conduce su camioneta negra por los estrechos y sinuosos caminos de su tierra natal, una región de encantadores pueblitos norteños donde no parecen necesarias las leyes de tránsito. El asiento de atrás del vehículo tiene señales de una familia numerosa que no se corresponde en nada con la vida de la actual ocupante del Trono de Hierro, uno de los personajes más paranoicos y vengativos de una serie famosa por el barroquismo de sus miserias.

Pero hay una cualidad que la actriz comparte con el personaje que interpreta: no tolera a los tontos, especialmente a los periodistas que insisten en pedirle detalles de esta séptima temporada de la serie, y cuyos pormenores fueron y son guardados bajo siete llaves.

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"Bueno... Cersei no la está pasando nada bien. ¿Alcanza? -dice entre risas-. Parece que finalmente está llegando en serio el invierno", bromea Headey en referencia a la línea argumental, pero también al final de la serie. Ahora que faltan apenas 12 episodios -seis restan en esta temporada y seis en la octava y final-, esta extensa fantasía épica se ocupará de reunir a personajes que hace mucho están separados a lo largo de la isla ficticia de Westeros en la que transcurre la trama, o que nunca se encontraron hasta ahora. Y la más importante de todos ellos es Cersei, que durante seis temporadas perdió a su padre y a sus tres hijos -fueron tres asesinatos y un suicidio-, y también su honor, durante una "caminata de la vergüenza", una escena con la que Headey que se ganó un lugar entre las más memorables de la historia de la televisión. Cersei hizo volar la mitad de la ciudad desde donde rige los destinos del reino en el final de temporada anterior, y reclamó para sí el codiciado Trono de Hierro.

Fue el último y sorprendente giro de la historia, pero también la lógica culminación de una temporada durante la que los principales personajes femeninos debieron superar todo tipo de tribulaciones -así como quejas en el mundo real por la violencia sexual de la serie-, para luego emerger como las jugadoras más formidables de este juego.

Personajes como Sansa Stark, ahora habilidosa política (Sophie Turner), su hermana, la asesina a sueldo Arya Stark (Maisie Williams) y la mesiánica reina dragón Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) son representantes de un amplio espectro del poder femenino. "El ascenso de todos estos personajes femeninos, cada cual en su rol, es algo inédito", dice Headey.

El final de la sexta temporada consolidó el estatus de Cersei como el más cautivador de todos esos personajes femeninos. Y para la mujer que la interpreta, ese final llegó al comienzo de un frenético periodo de cambios en el que se puso de novia después de un divorcio traumático y tuvo que mudarse con su familia desde Los Ángeles, donde vivió durante 12 años, a una diminuta aldea inglesa muy cerca de donde se crió, a unos 300 kilómetros al noroeste de Londres. "Hace un año que mi vida es una locura", dice la actriz.

Pero ahora que el final de Game of Thrones está a la vista, ¿por qué abandonaría Headey la capital del mundo de espectáculo, justo cuando su carrera de 25 años de trayectoria está en su pico máximo? En otras palabras: ahora que Headey, al igual que Cersei, tiene más poder que nunca, ¿cómo piensa utilizarlo?

Punk medieval

Vestida con jeans gastados y musculosa azul marino que deja a la vista sus numerosos tatuajes, Headey parece menos la gobernante de los Siete Reinos que la líder de un trío punk. Tiene el cabello castaño oscuro -que en los inicios de la serie quedaba oculto bajo una larga trenza rubia y ahora bajo una peluca que los técnicos de la serie bautizaron "el nabo"-, y lo lleva cortado a la altura de los hombros, una melena que suele sacudir mientras charla. Tiene un acento norteño más suave que el tono cortante y aristocrático de Cersei, y es propensa a mechar cualquier concepto con palabrotas de todo tipo.

Headey nació en las Bermudas, donde su padre era oficial de policía. Pero creció en Highburton, un pueblo de poco más de 3000 habitantes, y mientras la camioneta avanza va señalando los sitios históricos del lugar, como el centenario cementerio donde solía sentarse a tomar alcohol barato cuando era "una adolescente imposible".

Más allá de su bucólico encanto, las aldeas de Yorkshire no ofrecían demasiados estímulos a una chica con aspiraciones artísticas. Una vez, en la escuela secundaria, le dijo a un psicopedagogo que quería ser actriz, y como respuesta recibió que mejor se buscara trabajo en algún negocio del lugar, "para cubrir esa necesidad de socializar que tanto anhelás".

Pero Headey insistió y cuando tenía 17 años, en un concurso nacional de teatro realizado en Londres, captó la atención de Susie Figgis, una reconocida directora de casting. "Era simplemente una fresca y maravillosa chica del campo", recuerda Figgis, que le dio un papel en Waterland, la adaptación para el cine de 1992 protagonizada por Jeremy Irons y Ethan Hawke, y rápidamente la chica de campo se instaló en Londres. Las décadas de 1990 y 2000 transcurrieron con apariciones en películas notables (Lo que queda del día o El libro de la selva), y en otras olvidables (Libertad condicional), así como con papeles en una seguidilla de series de la televisión británica.

Su rol más relevante llegó en 2007, cuando interpretó a una fuerte y decidida reina de Esparta en 300, de Zack Snyder. En 2010 rodó una película independiente y poco vista llamada Pete Smalls Is Dead, que sin embargo terminaría teniendo efectos más trascendentes en su vida. Durante ese rodaje, su compañero de elenco Peter Dinklage le mencionó que estaba leyendo "una cosa reloca" de HBO donde había "un papel genial, el de mi hermana, una especie de psicópata incestuosa", recuerda Headey.

"Pensé que ella podía encajar bien en el papel de Cersei, porque no hay nadie más gracioso que Lena y que a la vez pueda sumirse en las profundidades más oscuras -recuerda Dinklage, que interpreta a Tyrion Lannister, hermano menor y enemigo de Cersei-. Ambas cosas van de la mano."

Los creadores de Game of Thrones, David Benioff y D. B. Weiss, recuerdan que durante las audiciones para la serie, Headey evitó caer en el estereotipo de reina malvada, captando las tensiones internas de una mujer destinada a una vida de privilegio y sometimiento en partes iguales. "Lena fue la única que logró transmitir el desasosiego que entraña el personaje de Cersei, esa sensación de ser objeto de escrutinio permanente, a causa de su posición real, un lugar que nunca eligió", dicen los creadores de la serie.

Si bien Cersei es conocida por su lengua filosa y sus latiguillos ("Ganás o morís", "El poder es el poder"), algunos de sus momentos más memorables carecen de diálogos, como la mencionada caminata de la vergüenza o el explosivo golpe de Estado de la anterior temporada: mientras Cersei vuela el templo con todos sus rivales dentro, su mirada refleja todas las aristas del nuevo mapa político que acaba de dibujar con su acción homicida: la cruel determinación, la reflexión fría y, finalmente, la satisfacción de haber conquistado el poder que tanto ambicionó, aunque con ello pierda a su hijo, que se suicida tirándose al vacío desde el castillo al descubrir lo que ha hecho su madre.

"Con una sola mirada, ella logra lo que la mayoría de nosotros sólo consigue con varias páginas de diálogo", dice Conleth Hill, quien interpreta al escurridizo Varys.

Headey dice que los fans de la serie no deberían esperar cambios drásticos en la serie ahora que ella ocupa el Trono de Hierro. El reinado de Cersei I se basará en la misma estrategia de beneficio propio y autopromoción de los Lannister que hemos visto hasta ahora, con unas mínimas restricciones.

La cualidad que ha redimido a Carsei a lo largo de la historia ha sido la devoción por sus tres hijos, nacidos del incesto con su hermano mellizo Jaime (Nikolaj Coster-Waldau). Los temores de la soberana por la seguridad de sus hijos y los extremos a los que llegó para garantizarla han sido el gran impulso de la acción de Game of Thrones. Y aunque esos hijos ahora están muertos, los temores subsisten. "La gente ávida de poder es temerosa, ¿si no por qué tiemblan?", dice Headey.

Años difíciles

"Podría haberme quedado en Los Ángeles a jugar el juego de la industria, pero quise que mis hijos tuvieran contacto con sus orígenes", comenta Headey sobre su mudanza a su tierra natal. "En estas pocas semanas, mi hijo ya le dijo varias veces a su abuelo que quiere ser como él." Y con la voz entrecortada agrega: "Eso me confirma que tomamos la decisión correcta".

Ese "nosotros" implícito se refiere a su novio y prometido, Dan Cadan, un cineasta que Headey conoce desde la infancia, pero con el que empezó a salir hace apenas dos años, tras su divorcio del músico Peter Loughran. Con su nueva pareja tienen una hija de 2 años, Teddy, que se sumó a Wylie, de 7, hijo de su anterior matrimonio. Cadan le propuso matrimonio hace unos meses, y la boda está planeada para el año próximo.

La actriz pasó "varios años difíciles" tras su divorcio, años que trató de volcar "en el personaje de Cersei de una manera catártica, porque de lo contrario me había desintegrado", dice. Además de sus problemas emocionales, también la horrorizaba ver los detalles de su divorcio y de las audiencias por la custodia de su hijo en todos los medios de prensa.

Ahora las cosas se calmaron, y su ex marido también volvió a Inglaterra y es una figura presente en la vida de su hijo. "Lo superamos, pero fue un infierno", dice. Sus amigos, como Hill, prefieren no comentar sobre el tema, pero aseguran que Heaney parece haberse sacado un peso de encima. "La última vez que la vi en Londres parecía tener varios años menos", dice Hill.

Protagonizar la serie de televisión más vista del mundo genera innumerables situaciones extrañas en la vida cotidiana de Headey, como el incesante peregrinar de fans que quieren brindar con Cersei, la Barishnikov de los tomadores de vino en TV. Pero la mayoría de los fans prefieren encarnar a Septa Unella, la malévola religiosa que fustigó a una desnuda y vulnerable Cersei durante su denigrante caminata de escarmiento por la capital de los Siete Reinos. Tal vez la más ofensiva haya sido la enfermera que se dejó llevar por sus impulsos mientras ayudaba a Headey a amamantar a su bebe en la habitación de la maternidad, poco después de dar a luz a su hija. "Por suerte yo estaba volando de morfina... Si hubiese estado mínimamente ubicada en tiempo y espacio, tal vez me habría ofendido."

Headey sigue desconcertada por las críticas de los fans por haber recurrido a una doble de cuerpo para esa escena memorable, algo que hizo -según dice- para enfocarse en las emociones del momento y no en la basura que arrojaba sobre su cuerpo una turba enardecida.

Pero esas reprimendas de la vida real van a la par de lo que ocurre en Game of Thrones, blanco usual de opiniones destempladas por sus momentos de violencia, crueldad y escenas de violencia sexual "¿A quién no le gusta un buen rebote?", bromea Headey.

Tuvo ocasión de participar de una de esas escenas en la cuarta temporada, cuando a su personaje, su hermano Jaime la viola junto al cuerpo exánime del hijo de ambos, Joffrey. Headey y otros del elenco insisten en que no hubo violación, aunque así pareció considerarlo el resto del mundo. A Headey la sigue desconcertando que esa escena entre dos amantes tóxicos despierte más furia que, por ejemplo, "un hombre que le entrega sus hijos a los Caminantes Blancos", dice en referencia a uno de los pueblos más espeluznantes que habitan la serie, en el que un hacendado en un paraje remoto conserva a sus hijas mujeres para desposarlas apenas entran a la pubertad, y entrega a los varones a los zombis de hielo en un acuerdo destinado a mantenerlo con vida.

Tal vez el hecho de mostrar esa violación, le digo, tenía una carga mayor porque es algo que sucede en la vida real, y en ese momento la habitual jovialidad de la actriz se retrae en una mueca de desprecio muy propia de Cersei. "No entiendo eso de confundir la realidad con la fantasía", dice Headey con el humor socarrón de una mujer que durante años ha sufrido la necesidad masculina de explicarle a las mujeres cómo deben sentirse (el famoso mansplaining).

Headey es muy clara respecto del "club de muchachos" que domina la industria del entretenimiento. "Uno crece en ese mundo y aprende a infiltrarse", aunque dice que no siempre es fácil. Cuando era más joven, tuvo que enfrentar presiones para que se acostara con hombres poderosos de la industria, y agrega que "nunca entré en el juego".

En trabajos posteriores, como la serie Terminator: The Sarah Connor Chronicles, donde interpretaba memorablemente a la protagonista (la madre de John Connor que en las películas compuso Linda Hamilton), "mi opinión era rápidamente ignorada y mi punto de vista no era nunca bienvenido", recuerda.

Pero ahora las cosas son distintas. Eso es lo que se logra siendo la protagonista de un fenómeno de alcance mundial como Game of Thrones. Y como parece indicar el rumbo que tomará su carrera después de Cersei, queda claro que Headey está aprovechando la oportunidad para asegurarse de ser ella quien decida su mensaje y cómo transmitirlo.

Mientras le llueven propuestas para interpretar a otras reinas malignas, la intérprete se ocupa de varios proyectos propios, como una adaptación del premiado libro de memorias de Helen Macdonald, H Is for Hawk, que protagonizará y coproducirá con la productora Plan B, de Brad Pitt, así como una gran producción soñada sobre Grace O'Malley, una mujer pirata irlandesa del siglo XVI. También espera crear más oportunidades para directoras mujeres y, según dice, incursionar ella misma en el rubro.

Cada vez la entusiasma menos que la llamen para actuar, pero hace poco participó en The Flood, un película independiente de bajo presupuesto sobre la crisis de los refugiados en Europa, un tema que le preocupa enormemente, y lo que tal vez sea más sorprendente, en una comedia dramática con Dwayne The Rock Johnson llamada Fighting With My Family. Ambas películas se estrenarán el año próximo.

Más allá de eso, Headey planea terminar su mudanza y tomarse la vida con calma hasta que arranque el rodaje de la temporada final de Game of Thrones, en apenas un par de meses. Al igual que el resto del elenco, su personaje enfrenta un destino incierto, pero al menos nos enteraremos de quién se queda finalmente con el Trono de Hierro. "Seguramente no sea yo, porque ya lo tengo ahora -dice Headey-. Así que estoy jodida."

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