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Game of Thrones volvió y venció

El debut de la séptima temporada batió récords de audiencia aquí y en Estados Unidos

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LA NACION
Martes 18 de julio de 2017
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"La gran guerra está aquí", afirmaba Jon Snow en la apertura de esta sexta y antepenúltima temporada de Game of Thrones, que comenzó anteanoche por HBO. Pero está claro que no importa quién termine sentado en el providencial Trono de Hierro al final de la ficción, porque la serie ya ganó: batió récords de audiencia televisiva en su país (donde fue vista por más de 16 millones de personas, casi el doble de los espectadores del final de temporada anterior) y también en el nuestro, donde Ibope registró un inédito pico de 2,9 puntos de rating para la señal premium.

El número fue "ayudado" por un apagón regional de su plataforma VOD, HBOGo -que se ofrece además en su versión sólo streaming, sin abono de cable-, que dejó de funcionar incluso antes del esperado regreso de la ficción por la alta demanda de sus suscriptores e hizo que los fanáticos tuvieran que volcarse furiosos y en masa a la pantalla "convencional", liberada por varios cableoperadores durante todo el fin de semana para promocionar el regreso de la serie.

Pero por más que la franja más joven de televidentes debió conformarse con seguir las alternativas del primero de los siete episodios de la temporada "en vivo", sí confirmó la condición de Twitter como "segunda pantalla" global: el capítulo generó 2,4 millones de tuits en todo el globo, batiendo el récord previo de la serie (la Argentina fue el tercero entre los países más involucrados en la red social, detrás de los EE.UU. y Brasil).

En lo que respecta al capítulo en sí -y en el caso de no haberlo visto, debería dejar de leer-, "Dragonstone" fue más un ejercicio de estrategia narrativa por parte de los creadores de Game of Thrones, necesitados de ubicar en sus posiciones de largada a los bandos enfrentados por el dominio de Westeros (o Poniente, en su traducción al castellano), que un relato que -como en sus mejores episodios- combina la grandiosidad del relato épico con la miniatura del retrato psicológico. Con sólo doce entregas por delante, este regreso abundó en explicaciones y puestas al día, y escaseó en revelaciones y desarrollo dramático.

En ese sentido, la aplaudida escena inicial del capítulo, en la que Arya Stark (Maisie Williams) culmina su venganza sobre los Frey pareció más una coda de la temporada anterior que parte de la nueva, mientras que la defensa del Norte ante el ejército de Caminantes Blancos avanzando aún más lentamente que el Rey de la Noche. Algo similar podría decirse de la marcha de Daenerys Targaryen hasta el trono del castillo en el que nació y desde el que espera dar comienzo a su reconquista de los Siete Reinos. Reinos que ahora están en manos de una Cersei Lannister rodeada de enemigos y de un mapa de unos dominios que, sin descendencia a la que legárselos, observa con tanta desesperación como codicia.

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