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El grupo de los DT mayores de 50 años vuelve a ganarse un lugar

Habían dejado de ser prioridad porque se buscaba técnicos de menor edad, que puedan resolver mejor conflictos con los jóvenes de hoy, pero nuevamente se posicionan: la mitad que afrontará la Superliga corresponde a ese rubro

Martes 18 de julio de 2017
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LA NACION
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Zielinski, Llop, Falcioni, Alfaro y Matosas, sólo cinco de los 13 entrenadores mayores de 50 años que tiene la Primera
Zielinski, Llop, Falcioni, Alfaro y Matosas, sólo cinco de los 13 entrenadores mayores de 50 años que tiene la Primera. Foto: LA NACION

Julio Falcioni es el técnico más grande del fútbol de primera: el próximo 20 cumplirá 61 años. Banfield, el equipo que dirige, con menos recursos que sus competidores directos, sumó 54 puntos y consiguió la clasificación para la próxima Copa Libertadores. Sin embargo, no fueron fáciles los primeros días en su regreso a Luis Guillón. Brian Sarmiento era un talento díscolo. "Años atrás, sólo me habrían durado un entrenamiento", bromea el conductor. "Por su experiencia, le bajó un poco los decibeles a Brian apenas llegó. Más allá de su apego a las redes sociales, el 10 la rompió", agrega Adrián González, su colaborador. Falcioni no cree en una fórmula mágica. La vigencia se robustece entre tropiezos. "Pasa el tiempo y uno va cambiando. Hoy soy más abierto, eso te lo va dando la experiencia. Tengo las mismas convicciones que antes, pero me adapté a cuestiones como las modalidades de trabajo y el trato con los jugadores", asume. Ahora, se anima a reírse: es uno de los 13 entrenadores mayores de 50 años para el próximo campeonato. Representa la nueva tendencia: la madurez vuelve a escena. A diferencia de los últimos años, en los que los jóvenes técnicos -los Sub 45-, transformaron el escenario con desparpajo y audaces propuestas, la fuerza de la experiencia regresa a casa, con un estilo más equilibrado. Más conservador.

Gustavo Alfaro , de 54 años, asumió el viernes pasado en Huracán, en reemplazo de Juan Manuel Azconzábal, de 42. "Un entrenador que tiene experiencia sabe mejor dónde pararse", se identifica. Juan Manuel Llop, también con 54, regresa a Newell's, luego de una destacada campaña en Atlético de Rafaela. "Ahora estoy más maduro por el recorrido que tuve en todos estos años. Me encuentro con mucha experiencia, ya no cometo errores de juventud", advierte. Gustavo Matosas, de 50, se incorporó a Estudiantes y, en su presentación, logró el primer triunfo de la historia del León en Bolivia: 1-0 a Nacional Potosí, sobre los 4000 metros de altura. "Llegué al fútbol argentino en el momento justo de mi carrera. Con los años, me convertí en un entrenador más analítico", reconoce. Leonardo Madelón, de 54, vuelve a Unión, luego de traumáticos jóvenes proyectos.

Durante la aventura del torneo de los 30, Ariel Holan , de 56 años, ocupó la silla de Gabriel Milito, de 38, de poca vida en Independiente, y Diego Aguirre, de 51, asumió en San Lorenzo, luego de la también breve etapa de Pablo Guede, de 42. Especialista en el universo del hockey, tal vez Holan representa la excepción a la regla: casi todos los conductores mayores de 50 años vuelven a la carga con un estilo más equilibrado, menos vertiginoso. Menos vertical. Hay otros casos: Ricardo Caruso Lombardi (55), en Tigre, Humberto Grondona (59), en Arsenal y Ricardo Zielinski (57) en Atlético Tucumán se sumaron en el último tramo del campeonato a Frank Kudelka (56), de Talleres, Néstor Gorosito (53), de San Martín, de San Juan y Omar De Felippe (55), de Vélez.

La sabiduría que aporta el paso del tiempo deja espacio, también, para la reflexión. Zielinski hizo su debut en Atlético Tucumán en un resonante triunfo en Bolivia: 3 a 2 sobre Oriente Petrolero. "Son bienvenidos los DT jóvenes, le dan aire fresco al contexto. Pero lo curioso es que el medio siempre busca correrte: en la mejor edad de un DT, el fútbol argentino te quiere despedir", declara el Ruso. Grondona logró la salvación de Arsenal en la antesala del descenso. "El técnico joven, prefiere a jugadores 'viejos'. Y el técnico 'viejo', prefiere a los jugadores jóvenes. Se retroalimentan", reflexiona. Más allá de esos matices, la nueva tendencia no transforma drásticamente la escena: la nueva camada de entrenadores sigue en carrera. Guillermo Barros Schelotto, de 44 años, en Boca, Marcelo Gallardo, de 41, en River y Diego Cocca, de 45, en Racing lideran la otra frontera del mapa. Tienen su espacio, lógicamente. Como Gabriel Heinze, que creó una revolución en Argentinos, en su vuelta a primera, a los 39 años. O los técnicos que se desviven por el segundo salto: Gastón Esmerado, de Brown, de Puerto Madryn, tiene 39 y Walter Coyette, de Chacarita, cuenta 41. O casos afianzados en la máxima categoría, como Eduardo Domínguez, de 38, que provocó un suceso reciente en Colón.

Pero ya dejaron de ser exclusivos. Se ganaron un espacio de pertenencia, pero dejaron de ser una novedad, se corrieron de la luces. Cada uno con su historia personal, hoy no dirigen en la Argentina Eduardo Coudet, Lucas Bernardi, Gabriel Milito, Christian Bassedas, Pablo Guede, Facundo Sava, Pablo Lavallén, Rodolfo Arruabarrena, Darío Franco, Rubén Forestello y Juan Manuel Azconzábal, entre algunos otros. La mayoría ya sufrió un trago amargo.

"Es joven, tiene la mística de Boca y una gran llegada al plantel", suele decir Daniel Angelici, el presidente xeneize, de Guillermo Barros Schelotto. Más allá del título local y de los goles de Benedetto (el artillero, con 21), las desventuras internas del plantel desmintieron la teoría de que la diferencia de edad acorta las generaciones. La libertad, en el mundo de las redes sociales y los excesos en vivo y directo, juegan otro partido. "Ahora, tal vez, hagan falta nuevos liderazgos", cree Alfaro. "Se decía que los técnicos de 30 y pico pueden llegarles mejor con el mensaje a los futbolistas por la cercanía de edad, pero no hay que ser amigo de los jugadores", sugiere Zielinski.

Miguel Ángel Russo mantiene la pasión, a los 61; dirige Millonarios, de Colombia. "Es muy importante la experiencia. No sólo en el banco: para ganar cosas importantes hace falta la experiencia. Hay que estar preparado para dirigir un club importante, no es para cualquiera. Los años aportan mayor manejo de las situaciones, sobre todo bajo presión. Porque surgen problemas que ya viviste y que, seguramente, no volverás a repetir", aconseja, desde Colombia. La sabiduría vuelve, con el impulso que descree de las hojas del calendario.

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