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Cómo se divierten los fanáticos en el Abierto Británico: hasta hay una lista para sacarse "selfies"con los jugadores

Más allá del certamen, la organización logra atraer y entretener a los miles de espectadores del campeonato con ofertas extra deportivas

Martes 18 de julio de 2017 • 07:55
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LA NACION
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La zona de descanso para los hinchas, distribuidas a lo largo y ancho de la cancha
La zona de descanso para los hinchas, distribuidas a lo largo y ancho de la cancha.

SOUTHPORT, Inglaterra (Enviado especial).- Alcanza con dar sólo unos primeros pasos en el Royal Birkdale Golf Club para ver que todo es diferente. La cancha de golf abre sus puertas desde muy temprano, a las 6 de la mañana, cuando los primeros rayos de sol hace rato ya calientan los greens. Cientos de hinchas aguardan impacientes el momento de ingresar, no se quieren perder ni un minuto a las grandes figuras que participan del Abierto Británico. Rápidamente se diseminan por todo el lugar: ocupan las gradas ubicadas en la salida del hoyo 1, en el final del recorrido, rodeando la bandera del 18 y se esparcen por las 7173 yardas del campo para comenzar su experiencia.

Son miles y miles los espectadores que llegan a este campo de golf en Southport. Los organizadores aguardan que el número de esta semana supere al de la edición 2008 en esta misma cancha, donde 201 mil personas asistieron a aquel Abierto Británico. Duplicaron la cantidad de gente que hoy vive en Southport. Por eso la ciudad se preparó para su gran evento y, como no cuenta con la capacidad para albergar tanta gente, algunos buscan alternativas de donde alojarse y hasta duermen en Liverpool, a casi 45 minutos en tren de la cancha de golf.

Una de las zonas de práctica: la tecnología marca la velocidad y dirección del tiro
Una de las zonas de práctica: la tecnología marca la velocidad y dirección del tiro. Foto: Archivo

Mientras las miradas están puestas en el arranque del campeonato del próximo jueves, las miles de personas que asisten día a día a la cancha encuentran diversión "extra" a la que ofrece la competencia. Alcanza con hacer unos metros desde la puerta de ingreso para encontrar las primeras filas largas. ¿El motivo? Allí están los salones de práctica para los espectadores. Un tiro a la lona de fondo donde la tecnología ayuda a medir distancia y calidad del golpe. Incluso, hay desafíos de canchas históricos del Abierto Británico, como el tiro de salida del hoyo 1 de St. Andrews. Algunos se llevan aplausos. Otros, en cambio, son invitados a retirarse con una amable sonrisa y las burlas de quienes los acompañan. Lo mismo sucede con el putting green para ensayar la precisión y puntería. Otras de las grandes atracciones es un mini-golf donde padres e hijos, sobre todo los primeros, aprovechan para divertirse.

El mini-golf, una de las grandes atracciones para los espectadores en el British Open
El mini-golf, una de las grandes atracciones para los espectadores en el British Open. Foto: LA NACION

Aquellos menos aventurados, o que no tuvieron buenos resultados en los juegos anteriores, encuentran un recorrido de realidad virtual donde el propio Henrik Stenson, último ganador del Abierto Británico, cuenta sus sensaciones antes de salir a jugar el último día. Recuerda inclusive algunos de sus golpes más importantes ese día, para consagrarse en Royal Troone.

Ya caminando la cancha, para los que no hayan encontrado su lugar en las gradas ubicadas en varios de los hoyos, la imaginación es lo que vale. Sombrillas para cubrirse del sol, canastas con comida y bebida cual picnic. Aunque aquí la oferta gastronómica es variada: hamburguesas, sandwiches, el tradicional fish & chips (pescado y papas fritas) británico o sopas. Dependiendo del menú y la bebida -gaseosa, agua, té o cerveza-, se gastan entre 90 y casi 300 argentinos pesos por comida.

Uno de los lugares más recurridos es la tienda del torneo, donde se puede conseguir cualquier elemento relacionado al Abierto Británico. Aquellos que practican el deporte adquieren ropa, palos, bolsas, pelotas, tees o accesorios. Cualquier elemento útil para salir a la cancha o tener un recuerdo del paso por el torneo. Pero hay un abanico de posibilidades. Llegaron a armar cajas de té, caramelos y chocolates con las etiquetas del torneo. Hasta un delantal de cocina. Todo con el sello "The Open".

Consejos para grandes y chicos: profesores ayudan a mejorar los tiros
Consejos para grandes y chicos: profesores ayudan a mejorar los tiros.

El contacto de los hinchas con los protagonistas se da de diversas maneras. La mayoría acompaña hoyo a hoyo a los jugadores, caminando al costado de los hoyos y alentándolos. Otros eligen aguardar en el final del recorrido cuando los golfistas van de la cancha al vestuario, para conseguir una foto o un autógrafo. Sin embargo, detrás del área de práctica hay una zona específica para que los espectadores se encuentren con ellos. Este lugar de "selfies" es el contacto más directo que tienen. Cuando comienza el día publican en la puerta quiénes asistirán y a qué hora, para que todos puedan programar su día.

Si la larga caminata recorriendo la cancha se vuelve agotadora, hay zonas, distribuidas en distintos hoyos, donde los hinchas pueden descansar sin perderse nada. Con almohadones en el piso se pueden recostar mirando las grandes pantallas que muestran lo que sucede en el campo.

El Abierto Británico es el torneo de golf más tradicional. Sin embargo, encontró la manera de modernizarse y resultar atractivo para los espectadores que lo siguen. En el Royal Birkdale Golf Club la oferta es variada y entretenida.

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