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Villa Ocampo, una mansión llena de historia

La antigua residencia de Victoria Ocampo es una visita obligada para todo amante del diseño y la arquitectura
Gustavo Peláez
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19 de julio de 2017  • 10:02

La emblemática casa de Victoria Ocampo, en Beccar, funcionó como residencia y punto de encuentro de algunos de los intelectuales más importantes del siglo XX. En 1973, la escritora donó la propiedad a la UNESCO, aunque continuó viviendo allí hasta su muerte, en 1979. En 1997, el gobierno argentino la declaró Monumento Histórico Nacional y unos años más tarde fue puesta en valor.

Los veranos de la Belle Epoque

En 1891, Francisca Ocampo (conocida como tía Pancha) le encargó la construcción de la casa al ingeniero y arquitecto Manuel Ocampo, su sobrino y padre de Victoria. Durante largos años, la casa fue utilizada únicamente como lugar de veraneo por toda la familia y su personal de servicio.

Al morir Francisca, Victoria heredó la casa y una hectárea del terreno. Al principio, la escritora solo visitaba la casa durante el verano, pero en 1940 decidió instalarse allí de manera permanente.

Anatomía modelo XIX

La casa tiene tres platas de unos 450m2 cada una, y cuenta con una doble circulación vertical, una para los dueños y otra de servicio. El área social está diseñada al estilo piano nobile de la arquitectura clásica, que la eleva sobre el nivel del terreno e incluye una galería de 80m que mira al río.

Abajo se encuentra el sótano, donde antiguamente funcionaba la cocina y la despensa con montacargas para llevar la comida al comedor principal y a los dormitorios. Los cuartos se ubican en la planta superior y están diseñados de manera modular para funcionar como un pequeños departamentos: cada uno cuenta con su propio baño en suite y áreas de guardado. En la última planta se desarrollan los dormitorios del personal y sus baños.

High Tech 1891

Los detalles constructivos y tecnológicos de la casa resultan muy avanzados para la época: con instalaciones sanitarias, luz, agua caliente y un sistema de caldera para la calefacción. Con el tiempo, se sumaron una cancha de tenis y un ascensor.

Del neoclásico al racionalismo

A primera vista, el color rosado de las paredes le dan aires de villa italiana pero la casa es más que eso: las bow windows, los empapelados victorianos y los detalles en madera para los techos son típicos de la arquitectura inglesa. Hay notas del renacentismo italiano en su planta simétrica y en las molduras de las paredes, mientras que las tejas de pizarra y mansardas francesas aparecen en las cubiertas.

Influenciada por el racionalismo, Victoria renovó por completo la casona al mudarse: quitó los entelados de las paredes y pintó todos los interiores de blanco, incluso la boiserie de toda la casa menos en el comedor, donde era muy oscura para dar una sensación de frescura durante el verano. También incorporó muebles y obras de arte modernas de su casa de Palermo Chico que convivían con los interiores del XIX. La casa muestra fuertes detalles simbólicos, como la gran mesa del siglo XIX en el comedor que se combina con sillas de diseño muy simple que no marcan cabeceras, señalando que allí todos son iguales.

Hoy, la mansión está abierta al público y ofrece visitas guiadas para conocer sus interiores, el mundo personal de Victoria y nuevas propuestas artísticas e instalaciones.

Cuándo: Jueves a domingos y feriados de 12:30 a 19hs.

Dónde: Elortondo 1837, Beccar, 4732-4988.

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