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El Papa avanza en la reforma de la curia con otro nombramiento

Designó a un monseñor italiano como secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe

Miércoles 19 de julio de 2017
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LA NACION

Aunque está en su época de descanso en la residencia de Santa Marta, su hogar en el Vaticano, el papa Francisco avanza con la reforma de la curia romana.

Dos semanas después de haber defenestrado al cardenal alemán Gerhard Müller, a quien a principios de mes no le renovó su mandato quinquenal al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe (CDF), Francisco designó ayer al monseñor italiano Giacomo Morandi, de 51 años, como secretario de esa congregación, una de las más importantes del Vaticano.

Morandi, que ya trabajaba como subsecretario (es decir, como número tres) del ex Santo Oficio desde fines de 2015, también recibió la dignidad de arzobispo. Y se convirtió en el número dos de la CDF, liderada desde hace dos semanas por el arzobispo español Luis Francisco Ladaria Ferrer, que el Papa nombró en lugar de Müller el 1° de julio pasado.

Hasta ese momento, Ladaria Ferrer, de 73 años, había sido secretario de la CDF (el segundo de Müller). El arzobispo español se convirtió en el primer jesuita que encabeza la congregación más antigua del Vaticano, que custodia la ortodoxia católica y que también es llamada "la Suprema".

También de línea conservadora -a diferencia del cardenal Müller, que remaba en contra de Francisco-, Ladaria Ferrer es considerado totalmente leal al Papa y conoce bien la CDF, ya que trabaja allí desde 2008.

Monseñor Morandi, biblista nacido en Módena (Italia), había sido designado por Francisco como tercero en la CDF el 27 de octubre de 2015. Es considerado una persona de confianza de Jorge Bergoglio.

Según fuentes vaticanas, Morandi, que al margen de altos estudios académicos también tiene experiencia pastoral, se lleva muy bien con Ladaria Ferrer, con quien trabajó codo a codo durante más de 20 meses. El ascenso de ambos a número uno y a número dos, respectivamente, reafirma la influencia del Papa en una congregación clave, donde ahora tiene a dos personas que le responden.

Además se da en una estrategia de continuidad. "Ninguno de los opositores del Papa puede salir a criticarlo por estas designaciones, porque puso a dos personas que ya estaban en la CDF, no puso a outsiders", comentó a LA NACION una fuente vaticana.

La salida de Müller de la CDF fue considerada por el ala más conservadora de la Iglesia, que se opone a las aperturas pastorales de Francisco y teme un desmoronamiento de la doctrina, como un severo golpe. Nadie se esperaba que el Papa no le renovara su mandato quinquenal, algo sin precedente para un titular de la CDF en tiempos modernos.

Carta

En su quinquenio, Müller, que había sido designado al frente de la CDF por Benedicto XVI, no hizo más que enfrentarse al Papa. De hecho fue uno de los firmatarios de una famosa carta que 13 cardenales le escribieron a Francisco antes del comienzo del segundo sínodo sobre la familia, en la que criticaban los procedimientos de dicha reunión y acusaban al Pontífice de manipulación, algo sin precedente.

Al igual que el ala más conservadora de la Iglesia, Müller nunca pudo aceptar el capítulo octavo de la exhortación apostólica Amores Laetitia, sobre el amor en la familia, que le abrió las puertas a los sacramentos a los divorciados vueltos a casar, luego de un discernimiento, caso por caso.

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