Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Para la oposición, la mayoría no es garantía de poder

Daniel Lozano

SEGUIR
PARA LA NACION
Miércoles 19 de julio de 2017
0

CARACAS.- ¿Por qué la oposición no puede torcer el brazo de Nicolás Maduro ? La pregunta no solo revolotea entre los venezolanos de dentro y de fuera del país, como si se tratase de uno de los misterios de la Santísima Trinidad. También lo hace en distintos confines del planeta, entre estadistas, observadores y medios de comunicación. Félix Seijas, analista político y director de Delphos, la responde en ocho palabras: "Porque la mayoría no es garantía de poder".

El éxito histórico de la consulta popular (más de siete millones y medio de votos) sumado a la presión internacional, más fuerte que nunca, y el derrumbe económico y social del país, que expulsa cada semana a miles de venezolanos, dibujaría un escenario de cambio inminente en cualquier otro país del planeta. Menos en Venezuela. "El gobierno tiene el resto de los poderes y, lo más importante, tiene al alto mando militar cuidándolo. El bloque de poder está plagado de comprometidos en situaciones ilegales, incluidos los militares. Eso crea una situación difícil de penetrar, porque los costos de salida son muy altos", consolida Seijas.

Los medios estadounidenses confirmaron ayer buena parte de la explicación del politólogo venezolano: Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, militar retirado y general poderoso respectivamente, sufrirán el embargo de sus bienes y cuentas en el país "enemigo" del norte en medio de una nueva escalada diplomática entre ambos gobiernos, que llevó a Maduro a activar el Consejo de Defensa de la Nación ante la "amenaza imperial".

Muy lejos queda su flirteo con Donald Trump, a instancias del amigo común Vladimir Putin, que incluso provocó que la filial de Pdvsa en Estados Unidos donara medio millón de dólares para la toma de posesión del presidente republicano.

"Por las malas no hay forma de detener a un pueblo que es un río crecido", subrayó ayer Enrique Márquez, mano derecha del ex candidato presidencial Manuel Rosales en Un Nuevo Tiempo, tercer partido de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). La cuestión es que ese río está lleno de lechos y quebradas.

"Estamos ante una fuerza abrumadora y cohesionada alrededor del voto, pero no aún alrededor de la protesta", certifica el politólogo Piero Trepiccione, consciente de que es difícil mantener a siete millones en las calles, pese a que cálculos de encuestadoras cifran en un 15% de la población la que ha participado en protestas en lo que va del año.

"Es difícil, por el miedo y el control político de los sectores populares", aporta Trepiccione. Algo que se pudo volver a comprobar el domingo en Catia, zona del oeste caraqueño que fuera emblemática para el chavismo. Los paramilitares actuaron, matando a una enfermera de 61 años, porque cientos y cientos de personas retaron a los pocos seguidores de Maduro que asistían al simulacro electoral montado por el CNE. El presidente, que pensaba participar en el ensayo en su centro de votación en la propia Catia, decidió finalmente no asistir.

Las protestas, que llevan 109 días, tienden "hacia lo masivo" por la agudización de los problemas económicos, vaticina Trepiccione, que echa en falta "mensajes más claros de la dirigencia" y el aporte de los canales nacionales, ahora sumidos en censuras y autocensuras. La cuestión es garantizar la "emotividad en bloque".

La MUD planteó su agenda de hora cero a sabiendas de que las expectativas son máximas entre sus seguidores. Pero en el segundo día ya fue superada por la llamada Resistencia y por algunos versos libres, como Óscar Pérez (el agente de policía científica que atacó la Corte), que llamaron a piquetes espontáneos que colapsaron parte de Caracas. El gobernador y líder opositor Henrique Capriles intervino para reclamar una agenda más contundente a sus compañeros.

"La MUD se anotó una victoria importantísima y la confianza de los opositores se refrescó. Pero la presión aumenta porque la misma victoria hace crecer la expectativa y si eso no se maneja de la manera adecuada, su legitimidad ante la población, y por ende su capacidad de convocatoria, pueden quedar seriamente dañadas", sentencia Seijas.

Esa es la paradoja de la MUD: planteó una hora cero al gobierno cuando ella misma vive su propia hora cero desde hace 109 días.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas