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La santificación por el trabajo

Orlando J. Ferreres

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PARA LA NACION
Miércoles 19 de julio de 2017 • 01:13

La santificación por medio del trabajo se fue desarrollando muchos siglos antes de que la conociéramos en su versión actual. Frente a la creación del mundo, muchísimos siglos antes de Jesucristo, el trabajo ordinario era una fuente de oración para pedir cosas a Dios. El hecho de que también se revelaran esas ideas a los judíos nos ayudó en las definiciones del trabajo.

Aun en el Paraíso, con su definición sobre los deberes del Hombre respecto de la creación, apareció claro que era el trabajo profesional el que se estaba buscando como fuente inspiradora de santidad. Al desobedecer a los mandatos divinos, el hombre se quedó en ese rubro y no buscó más por las definiciones del trabajo.

Cuando llegó Jesucristo, también en Él encontramos una fuente de inspiración en el trabajo profesional, al hacerlo, que nos ayudó mucho en las definiciones sobre el tema. Posteriormente llegaron las distintas corrientes de pensamiento cristiano y una de ellas, la Orden cuyo lema fue el "Ora et Labora", nos ayudó también mucho en estas precisiones.

Definiciones de la Obra

Sin embargo, el Opus Dei, con su definición del trabajo profesional como medio de santificación personal, fue el movimiento que acentuó el efecto del trabajo como fuente de inspiración católica. De acuerdo a lo que dijo San Josemaría: "Quienes quieran vivir con perfección su fe y practicar el apostolado según el espíritu del Opus Dei, deben santificarse con la profesión, santificar la profesión y santificar a los demás con la profesión".

Es evidente que trabajamos unas 8 o 9 horas por día. Además, dedicamos una hora para asearnos y para desayunar. Otra hora para almorzar. Finalmente, tenemos que cenar e irnos a dormir en lo que también invertimos unas 8 horas. En algún momento tenemos que hacer algún deporte. Es poco lo que nos queda para hacer apostolado o convencer a alguien para que venga con nosotros. Por eso es que nosotros no tenemos tanto tiempo para determinar el origen de la visión terrenal y santificarla con el trabajo.

¿Qué quiere decir esto? "Muchos se afanan por dinero, otros por mantener una familia, por conseguir una posición social; por desarrollar sus capacidades, por satisfacer sus desordenadas pasiones o por contribuir al progreso social. Pero no se dice exactamente lo que hay que ejecutar, lo que hay que hacer".

"El trabajo profesional -sea el que sea- se convierte en un candelero que ilumina a vuestros colegas y amigos" y la "santificación del trabajo ordinario constituye como el quicio de la verdadera espiritualidad para los que- inmersos en la realidades temporales- estamos decididos a tratar a Dios". Todas estas citas son de San Josemaría en diversos libros, principalmente en Amigos de Dios.

Estas definiciones son para toda la Humanidad, aunque cada uno es libre de considerarlas válidas. Aquellos de nosotros que las vivamos en nuestro fuero íntimo, podremos comprender el valor enorme que tienen para el desarrollo de la Humanidad. Naturalmente, el Opus Dei no se limita a la santificación por el trabajo profesional bien hecho, sino que también se concentra en otras ideas, como por ejemplo que todos somos hijos de Dios. Esto no quita nada a la base de la santificación por el trabajo, que es una de las grandes claves de esta orientación religiosa.

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