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Jimena Cyrulnik, la relajada

Con el lanzamiento de Xyrus, Jimena Cyrulnik se reinventa como empresaria textil y expande su horizonte creativo: una súper mamá, llena de amigas y convencida de que todo en la vida pasa por algo

Miércoles 19 de julio de 2017 • 14:07
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Jimena Cyrulnik, la ocióloga experta de la semana
Jimena Cyrulnik, la ocióloga experta de la semana.

Cuando nació Calder, que ya cumplió ocho años, Jimena todavía se las ingeniaba para tener tiempo libre. Ahora bien, la llegada de Tyron, que tiene dos, terminó de devorar esos pequeños ratos de ocio. En el hogar que comparte con su marido, sus hijos y sus perros, los momentos de soledad son casi nulos, pero no por eso menos disfrutables. "Amo estar con mis hijos, si fuera por mí, los llevaría a todos lados", explica esta orgullosa mamá a quien la sonrisa le inunda la cara con solo pensar en sus pequeños. Juegan juntos, van a la plaza y comparten hasta los torneos de yudo del mayor de sus varones.

El ocio puro, asegura Jimena, es durante las vacaciones que se toman con Lucas y los chicos. "Nos gusta viajar y estar tranquilos", explica. Los destinos playeros predilectos son los balnearios uruguayos La Floresta y Cabo Polonio, donde la familia descansa en la tranquilidad del anonimato en compañía de sus seres queridos. También, una vez por año, la conductora compagina una escapada con amigas, generalmente a Miami y para pasar Halloween allí. "Todas dejamos a nuestros maridos e hijos para pasar unos días juntas", cuenta, divertida. Las amistades que Jimena conserva y atesora están desperdigadas por todo el mundo y datan de épocas tan remotas como la primera infancia. Hasta tiene un grupo de amigas marplatenses de su tiempo viviendo en La Feliz, que fue entre los cuatro y los 12 años. Con los amigos porteños, los programas más frecuentes son salir a cenar o encontrarse los fines de semana, con familias incluidas. Los Kirby-Cyrulnik son asiduos anfitriones, quizá porque tienen una terraza con parrilla en plena metrópoli o tal vez porque no se estresan con facilidad. "Soy muy relajada. Me gusta recibir a mis invitados con algo preparado, pero los que vienen a mi casa saben que me ayudan a poner y sacar la mesa, lavar los platos y terminar de cocinar lo que haga falta", dice.

El PH en Recoleta es un buen refugio para esta familia de cuatro. Mientras Lucas y Calder pasan tiempo en el playroom/santuario que el fotógrafo y fanático de la tecnología armó con juegos y demás chiches, Jimena y Tyron prefieren ver películas o jugar con los perros. "Nos gusta mucho estar en casa. Yo siempre viví en departamento y, ahora que me acostumbré, el PH me encanta. Es como una casita en el medio de la ciudad", confiesa la modelo, que al principio no quería resignar la idea de un piso alto con vistas panorámicas. Después de once años juntos, este matrimonio sigue encontrando momentos para compartir, sobre todo cuando los niños ya están en la cama. Es entonces que aprovechan para comer juntos, ir al cine o cenar con algún matrimonio amigo.

Con el clan Cyrulnik, que está repartido entre San Isidro y Capital, son bastante familieros sin ser pegotes. Tanto con su madre como con sus hermanos, Sebastián, Solana y Federico, tiene un lindo vínculo y se ven cada vez que pueden. "Trato de no cargarme de cosas. Si bien me gusta mucho estar con gente, disfruto mis momentos de soledad", afirma la flamante empresaria que acaba de estrenar una rutina de yoga y gimnasia. "Necesito algo que me desconecte de todo, donde estoy sola y lo hago solo para mí", agrega, feliz de haber retomado yoga, una disciplina con la que siempre fue muy itinerante.

Ping Pong

¿Un viaje que te marcó? Estando embarazada de Calder, nos fuimos con Lucas a Xpu Ha, una playa mexicana paradisíaca. Yo estaba con un bombo enorme y fue alucinante, no había nadie, la playa era ultravirgen. Después, laboralmente hablando, cuando llevé a Rodrigo a Cuba para que conociera a Maradona. El viaje fue tremendo a nivel energía y además muy fuerte, porque, a los pocos días de volver, Rodrigo falleció.

¿Una comida que te pone de buen humor? Sushi, soy fanática. Es, por excelencia, la comida que más me gusta comer y cocinar. Mis especialidades en la cocina son el sushi y el pastel de papa.

¿Un hábito bueno? Voy siempre para adelante. Encontré un mecanismo de entender que si la estás pasando mal, es por algo. Salvo con la salud de mis hijos, ¡ahí me transformo en un papel! Con todo lo demás, siento que puedo. Todo tiene solución. Incluso entendí que de los momentos jodidos se saca algo bueno, entonces trato de transformarlos en algo positivo.

¿Un hábito malo? Me como las uñas.

¿Lo último que hacés antes de dormir? Lamentablemente, mirar el teléfono. Otro hábito que odio y me quiero sacar.

¿Algo de lo que estás orgullosa? Estoy orgullosa de cómo soy como mamá. En un momento de mi vida me cuestioné cómo iba a ser como madre, siempre fui muy olvidadiza. Y la verdad es que me sorprendí a mí misma, soy grosa como madre ¡y lo digo!

¿El mejor regalo que hiciste? A un ex novio le hice unas almohadas con fotos de mi cara, fue un regalo muy divertido.

¿Algo que no prestarías por nada del mundo? Soy muy despojada de las cosas, doy todo. Presto mi auto y hasta mi casa cuando no estamos. Lucas me armó un vestidor que parece un camarín y mis amigas vienen a vestirse enteras, ¡hasta las maquillo! Me encanta.

¿Un TOC? Dos cosas que me dan muchísimo asco: un pelo mojado (no importa de quién sea, si es mío también) y una curita mojada. Adonde vaya, me baño con ojotas.

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