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La educación dentro del gimnasio

Domingo 23 de julio de 2017
PARA LA NACION
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Hace unos años la especialista en ceremonial y protocolo Edith Cortelezzi me invitó a colaborar en su libro Buenos modales, buenos negocios. La premisa era hablar sobre la importancia de la educación también en el espacio del gimnasio y el deporte. Y aunque ya pasó un tiempo, me pareció que es un tema tan vigente y sobre el que es tan importante poner el foco como entonces. Por eso, la invité a colaborar en esta columna, para marcar algunos errores comunes.

Supongamos que ya hiciste todos los deberes. Visitaste al médico, te hiciste los análisis y obtuviste el apto físico para hacer ejercicio. Llegó tu el lunes empiezo y estás dentro del gimnasio. Pero además de hacer el entrenamiento como el profesor te indica, deberías tener en cuenta algunas cuestiones más. En principio, no grites. Sí, sé que muchos profes lo hacen (yo mismo tengo un buen vozarrón), pero en un gimnasio hay todo tipo de gente, y así como está el más entusiasta y efusivo, también está por problemas serios de salud, se toma esa hora en serio y no quiere distracciones. E incluso si estás levantando mucho peso, no hace falta gemir en voz alta y fuerte. Y no hables por teléfono a los gritos. Casi te diría que ni uses el teléfono, pero si necesitás sí o sí atender o contestar un mail o mensaje, hacelo en tono bajo, alejándote del salón, sin molestar ni interrumpir tu rutina. Y tenelo en vibrador.

Luego, sé puntual. No podés entrar a una clase ya empezada ni hacer que tu profesor te esté esperando, porque atrasás todo el resto del cronograma del día. Saludá cuando llegues pero sin que eso implique toda una conversación: con un buenos días/tardes/noches y una sonrisa amigable, alcanza. Aquí mejor no dar la mano ni un beso, porque todos suelen estar transpirados y eso los puede incomodar. Y en ese sentido, aunque sepas que vas a sudar, tratá de mantener el aseo y dejá siempre las máquinas secas al retirarte.

Si vas a usar la pileta, tratá de no salpicar cuando te zambullas. Y no, no es gracioso tirar al agua al compañero que no quiere meterse. En los aparatos, en tanto, deberías dejarlos tal cual los encontraste en peso y posición, con el marcador en cero si lo tiene. Tampoco abuses de su tiempo de uso y sé considerado cuando los estés compartiendo entre serie y serie. Aunque no suele haber uniformidad en cuanto al nivel de educación en este tipo de lugares, estas reglas básicas apuntan a lograrla. Es el mejor camino a una buena convivencia y hasta a hacer nuevos amigos en este ámbito.

El autor es personal trainer certificado por el National Council on Strength and Fitness y autor del libro Las excusas engordan

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