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Bachelet se anota un triunfo con la ley que despenaliza el aborto

El Senado aprobó la medida que los permite por razones terapéuticas o violación

Jueves 20 de julio de 2017
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PARA LA NACION
Foto: Archivo

SANTIAGO, Chile.- Después de la gratuidad en la educación superior, la despenalización del aborto era la promesa más importante de Michelle Bachelet para su segundo gobierno. Cuando faltan ocho meses para que deje el poder, el Senado permitió que la presidenta cumpliera su compromiso al aprobar durante la madrugada de ayer, después de 28 años, las tres causales por las cuales las mujeres podrán interrumpir su embarazo sin el temor de ir a la cárcel: inviabilidad del feto, riesgo de la vida de la madre y violación.

Bachelet impulsó el proyecto de ley apenas asumió y reabrió un tema que divide profundamente a una sociedad conservadora como la chilena. Poco después de que se conociera el resultado de la estrecha votación, la mandataria promulgó la ley Cholito, que promueve la tenencia responsable de mascotas, y en pleno discurso se permitió decir: "Es una mañana histórica. Como a las 5, 6 de la mañana, el Senado aprobó el proyecto de ley de despenalización de interrupción del embarazo por tres causales. Creo que eso, más allá de que cada cual puede tener una opinión personal, permite que seamos un país donde las mujeres, frente a tales situaciones, puedan tomar la mejor decisión posible".

La mayor dificultad para la aprobación de la ley, que se tramitó durante dos años y medio en el Congreso, estuvo justamente en el lado del oficialismo, pues el peso de la Democracia Cristiana y la influencia católica en sus dirigentes hizo maniobrar hasta última hora a los parlamentarios de ese partido, incluido el presidente del Senado, Andrés Zaldívar, que trató de agregar sin éxito una indicación que habría echado por tierra el proyecto. Ignacio Walker, uno de sus correligionarios, y Carolina Goic, la candidata presidencial del partido, apoyaron las tres causales y permitieron asegurar los votos para la medida del gobierno.

El respaldo más contundente vino de parte de la senadora Lily Pérez, del opositor Partido Amplitud, muy cercana al piñerismo. Al defender su voto argumentó lo siguiente: "Quiero hablarles a los hombres de esta sala. Que hablen con sus hijas, con sus mujeres, con sus electoras. He escuchado algunos hombres que hablan de violaciones falsas, relaciones forzadas, la madre de la guagua [beba], matar guaguas [bebes], proteger al violador, partiendo de la base que las mujeres son insensatas, y me da rabia, porque antes que senadora soy mujer. Se trata a las mujeres como que fueran irresponsables, como que van a inventar una violación para ir a un médico para hacerse un aborto. Basan la desconfianza en la mujer. Toda la carga de la prueba es hacia la mujer y eso me parece sumamente injusto".

Una vez diluidos los argumentos de la derecha, que efectivamente consideraba que la causal de violación podía ser utilizada por cualquiera que desee abortar, diputados y senadores de Chile Vamos anunciaron que recurrirán al Tribunal Constitucional para que la norma no pueda convertirse en ley. En un documento, dijeron que su requerimiento es para "solicitar la declaración de inconstitucionalidad del artículo del proyecto de ley que admite tres causales de aborto directo o provocado, denominado interrupción voluntaria del embarazo, que pugnan con el deber que la Constitución ha impuesto, en orden a proteger siempre la vida del que está por nacer".

El propio demócrata cristiano Ignacio Walker salió a defender la ley recién aprobada diciendo que "es absolutamente constitucional", mientras que la ministra de la Mujer, Claudia Pascual, dijo que están preparados como gobierno para defender el proyecto ante el Tribunal Constitucional.

Ejes

La votación parlamentaria, que tomó dos días en el Senado, continuará hoy en la Cámara de Diputados. Quedan pendientes dos ejes fuertes. Uno es el programa de acompañamiento a las mujeres que abortan y otro es la objeción de conciencia de los médicos. En el segundo punto hay instituciones, como las clínicas y los hospitales que dependen de la Universidad Católica, donde su rector Ignacio Sánchez reiteró que no se realizarán abortos. Tras sortear ese último tramo, el proyecto podrá ser promulgado.

En Chile, el 59% de las personas se declara católica y es esa iglesia la que ostenta más poder en las instituciones. Desde 1989, último año de dictadura de Augusto Pinochet, el aborto es considerado un delito en Chile, uno de los ocho Estados en el mundo que mantienen castigos para la interrupción del embarazo.

Los abortos en el sistema de salud público chileno son entre 17.000 y 19.000 al año. Sin embargo, se calcula que los clandestinos llegan a triplicar esa cifra y se acercan a 70.000 en total.

Una promesa de campaña

Prohibición total

El aborto es actualmente ilegal, sin excepciones, en nueve países: Chile, Surinam, El Salvador, Haití, Honduras, Nicaragua, República Dominicana, Malta y El Vaticano

Promesa electoral

En 2014, la despenalización del aborto fue una de las promesas de campaña de Michelle Bachelet, junto a la gratuidad de la educación superior

Proyecto demorado

Bachelet envió el proyecto al Congreso en enero de 2015 y la Cámara lo aprobó en marzo de 2016. Sin embargo, ante la demora de su tramitación en el Senado, la mandataria lo calificó de asunto de suma urgencia, lo que obligó a los legisladores a tramitarlo y votarlo esta semana

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