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Angelici: un frente de conflicto más que esta vez se le volvió en contra

Jueves 20 de julio de 2017

Fama, dinero, poder: Daniel Angelici lo tiene todo. Amigo personal del presidente de la Nación, se lo considera un personaje influyente en la Argentina. Pero su proyección internacional solo podía proporcionársela el fútbol, y esa ambición encontró allí un escollo inesperado.

No es que no estuviera acostumbrado a los avatares de la suerte: lo torpedea cada tanto la doctora Elisa Carrió, que llegó a llevarlo ante la justicia; lo vapuleó en más de una ocasión Juan Román Riquelme, a cuya vuelta a Boca se opuso en su momento, aunque en los últimos tiempos las posiciones se acercaron; sus apariciones públicas en la Bombonera son esporádicas, preocupado por el eventual rechazo de los hinchas: en 2012 y con insultos lo empujaron a prescindir de Julio Falcioni, técnico campeón invicto; su relación con Rodolfo D'Onofrio se enfrió desde el episodio del gas pimienta y hoy solo se cruzan mensajes irónicos.

La entidad que produjo al "vicepresidente del mundo", como gustaba autotitularse Julio Grondona uniendo su cargo de número 2 de la todopoderosa FIFA con la popularidad mundial del fútbol y el poder intrínseco que esa condición supone, tiene hoy un vice al que la reglamentación moderna le niega legitimidad fuera de las fronteras. La ola de transparencia post-FIFAgate podría explicar el cambio de actitud. Angelici alguna vez propulsó una Liga Sudamericana de Clubes, opuesta a los intereses de la Conmebol. Los resquemores de entonces podrían haber sobrevivido.

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