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Cómo ejercitar el psoas, uno de los músculos más importantes y desconocidos del cuerpo

Entra en acción desde la mañana, cuando uno se despierta, y no descansa hasta que nos acostamos en la noche

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Jueves 20 de julio de 2017 • 17:57
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Así de relevante es la presencia del psoas en nuestro cuerpo, ya que se trata de un músculo que entra en funcionamiento cuando caminamos, corremos, bailamos o simplemente nos sentamos o paramos del sofá.

Pero su importancia incluso puede ir más allá, ya que popularmente también se le conoce como "el músculo del alma" debido a que en algunas parte de la cultura oriental se considera que influye directamente en el estado de ánimo de las personas.

Es una teoría que se basa en la influencia que tiene el psoas para que su entorno trabaje como un todo, por lo que se entiende que si se sufre algún tipo de problema en un músculo tan complejo lo más probable es que haya repercusión en cómo se siente uno.

En su descripción del psoas, Liz Koch, fundadora del sitio especializado Core Awareness, destaca que debido a su ubicación, siendo el músculo más profundo del cuerpo humano, interviene en el balance estructural de las personas, flexibilidad, fortaleza, movilidad, y funcionamiento de nuestros órganos.

Opinión que comparte Juan Francisco Marco, profesor del centro de ciencia deportiva, entrenamiento y fitness Alto Rendimiento, en España.

El psoas sirve de puente entre el torso y las piernas
El psoas sirve de puente entre el torso y las piernas.

"Se trata de uno que por su diseño cumple una función clave en la postura de las personas, trabajando en la flexión de la cadera y al contraerse genera una rotación externa del muslo", explicó el especialista español.

El psoas mayor se extiende por ambos lados de la columna desde la 12ª vertebra torácica, pasando por cada una de las lumbares, cruza a través del tronco y la pelvis hasta llegar a la parte superior del fémur.

Para Marco es entendible que al tratarse de un músculo tan crucial para la postura y la estabilización se produzca una descomposición si se sufre una lesión o sobrecarga en él, que es lo que suele ocurrir en las personas.

Esto tiene incidencia directa en el funcionamiento general del organismo y por ende en el estado de ánimo.

"Cuando una persona cojea o su manera de caminar se ve afectada por el dolor lumbar es normal que el cuerpo trate de compensar, lo que podría acarrear problemas en otros músculos o articulaciones", destacó Marco. Y agregó: "Entonces se comienza a producir un efecto de bola nieve en el que van apareciendo todo tipo de patologías".

Foco directo

Al tratarse de un músculo tónico, con fibras de contracción lentas y rápida, el psoas no requiere que sea trabajado en exceso, ya que está continuamente en funcionamiento.

También se trata de un grupo muscular que se activa cuando se trabajan otras partes del cuerpo.

"Se recomienda entrenarlo, pero con moderación", advierte Marco. "La manera de hacerlo es con elevaciones de tronco, como hace mucha gente cuando realiza el típico movimiento para hacer abdominales", señaló.

"Si se eleva el lumbar del suelo lo que se está trabajando más al psoas que la musculatura abdominal".

En este contexto se puede nombrar otras posiciones como la plancha invertida, los abdominales con las piernas levantadas o simplemente la elevación de piernas hasta que queden en ángulo recto con el tronco.

"Estos son ejercicios comunes en actividades como la gimnasia y el ballet, por lo que es común que se produzca sobrecarga", agregó el profesor de Alto Rendimiento.

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"Un exceso de entrenamiento produce problemas a nivel lumbar, lo que se puede observar en bailarines y gimnastas".

"Al trabajar este músculo se acentúa la curvatura natural en la espalda, que es la lordosis lumbar y al trabajarlo demasiado se puede producir una hiperlordosis lumbar, que se percibe por una concavidad más marcada y los glúteos levantados".

En el caso que se sufra un problema lo recomendable es combinar reposo con estiramientos dirigidos para su tratamiento.

De allí que el psoas esté estrechamente relacionado con el yoga, que ofrece una serie de poses que producen un beneficio directo.

También son recomendables los masajes desde la ingle, pero debido a la profundidad en la que se encuentra este grupo muscular, es mejor tratarlo con estiramientos.

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