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Salvador Dalí: empieza a revelarse el último secreto del gran provocador

Se exhumó ayer en la Fundación Dalí el cuerpo del pintor, para extraer muestras de ADN en una causa por paternidad; un enigma que divide a los especialistas y en el que se juega una fortuna

Viernes 21 de julio de 2017
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La lápida de Dalí rodeada de lienzos monumentales
La lápida de Dalí rodeada de lienzos monumentales. Foto: Adrián Quiroga

MADRID.- La losa de una tonelada y media cedió a la fuerza de un sistema de poleas. Dos forenses vestidos como astronautas esperaban para bajar a la cripta y abrir el féretro con el cuerpo embalsamado de Dalí. Los peritos preveían tomar muestras de material biológico para ser usado en el juicio de paternidad que promovió una mujer de 61 años.

Los técnicos, funcionarios y operarios que entraron anoche al edificio, máxima atracción turística de Figueras -la ciudad catalana donde nació y murió Dalí-, debieron dejar en la recepción los celulares y firmar un compromiso de que no revelarán imágenes ni detalle alguno sobre el estado de conservación del cuerpo, enterrado allí desde 1989.

La Fundación Gala-Salvador Dalí, que se opuso al procedimiento ordenado por la justicia, decidió como prevención adicional instalar una carpa alrededor del sepulcro para evitar que alguien pudiera tomar fotografías con un dron a través de la inmensa cúpula transparente justo encima. Todo para "preservar la dignidad de la persona enterrada".

Las autoridades del museo y del ayuntamiento de Figueras esperaron a los técnicos en la puerta del palacio, con cara compungida, mientras detrás de un vallado se arremolinaban periodistas de medio mundo, vecinos del pueblo y turistas carcomidos por la expectación, como si el muerto fuera a despacharse con alguna jugarreta póstuma.

Narcís Bardalet, el hombre que lo embalsamó hace 28 años, aportaba a la leyenda antes de entrar al operativo, del que participó como asistente. "Yo me espero una sorpresa, porque en Salvador todo era imprevisible." Y acotó: "Yo ansío que conserve el bigote tal como a él le gustaba, dando las 10 y 10".

Los forenses prometieron operar dentro de la cripta, sin sacar el cuerpo a la superficie. Aina Estarellas, directora del Instituto de Medicina Legal de Cataluña, explicó que al tratarse de un cadáver embalsamado, el trabajo sería más complicado de lo habitual: "El formol usado para la conservación afecta el material biológico, sobre todo los dientes. Por eso se recolectan muestras de distinto tipo y en especial de médula ósea presente en los huesos largos, como el fémur y la tibia, donde el ADN se mantiene más estable".

La exhumación debía completarse en un ambiente aséptico absoluto, ante el riesgo cierto de una contaminación que arruinara las muestras.

Los resultados deben estar disponibles antes del 18 de septiembre, cuando se inicien las audiencias del juicio por paternidad. Será la prueba definitiva.

Salvador Dalí murió en 1989, a los 84 años. Estuvo casado durante medio siglo con su musa, Elena Ivanovna Diakonova, Gala. No tuvieron hijos. Él siempre se declaró estéril, como quien se enorgullece de un don.

El examen genético demandará por lo menos un mes
El examen genético demandará por lo menos un mes. Foto: Adrián Quiroga

Pilar Abel, una astróloga de 61 años nacida en Figueras como él, es quien desafía la certeza de que el genio del surrealismo murió sin descendencia. Sostiene que su madre, Antonia Martínez de Haro, tuvo un romance con Dalí en la década del 50 cuando trabajaba como mucama en su famosa casa frente al mar de Cadaqués y que ella es fruto de esa relación.

La historia despierta suspicacias entre los estudiosos de la vida del pintor. Ian Gibson, su biógrafo esencial, recordó en estos días que Dalí era un voyeur que disfrutaba viendo cómo practicaban sexo otros, pero sin participar jamás. "Tenía aversión al contacto físico."

Después de años de litigio, Abel consiguió que un juzgado de Madrid ordenara la recogida de muestras genéticas del pintor. Distintas instancias judiciales ratificaron la medida pese a la resistencia de la fundación que controla el patrimonio de Dalí y de las autoridades de Figueras, que alegaban cuestiones de humanidad y también impedimentos técnicos que en teoría hacían inviable el procedimiento en el salón principal del museo.

"No estoy nerviosa, sino contenta. Siento un gran alivio porque de una vez se sabrá la verdad", dijo Abel, en Madrid, durante una conferencia de prensa que ofreció horas antes de que empezara la exhumación. A ella ya le tomaron muestras de saliva que se compararán con el material genético de Dalí.

Dice que no quiere dinero, sino "recuperar su verdadero nombre". Pero si ganara el juicio quedaría en condiciones de reclamar hasta un 25% de la herencia del pintor: un patrimonio de inmuebles y obras de arte de valor incalculable que quedó en poder del Estado español.

El palacio donde se halla la tumba abrió ayer por la mañana como en un día cualquiera, repleto de gente que hacía cola para pasar. Lo normal: se trata del tercer museo más concurrido de España (más de un millón de asistentes al año), pese a quedar en una ciudad alejada de los principales circuitos turísticos, 150 kilómetros al norte de Barcelona.

Dalí trabajó incansablemente en el proyecto desde principios de los años 70. Le hacía especial ilusión que su ciudad natal albergara la colección más amplia de sus pinturas, esculturas y otros delirios. El edificio -un viejo teatro municipal quemado y destruido durante la Guerra Civil Española- se convirtió en sí mismo en una obra maestra del surrealismo.

Al morir Dalí, los administradores de su legado decidieron que no había mejor sitio que el museo para que descansaran sus restos, pese a que él prefería ser enterrado con Gala en el cercano castillo de Púbol, donde habían pasado sus últimos años juntos.

Miles de turistas se fotografiaron ayer delante de la lápida en medio de ese salón rodeado de lienzos monumentales y coronado por la cúpula reticular que diseñó el arquitecto Emilio Pérez Piñero. Por las calles de Figueras deambulaban periodistas, camarógrafos, equipos de transmisión en busca de la imagen que jamás podrían tomar. A las 20 salió el último visitante del museo y el edificio quedó blindado, mientras el interior se transformaba en una cámara aséptica. Una hora después, al caer el sol, desembarcaron los expertos encargados de revelar el último secreto del mayor provocador.

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