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A tres años de los Juegos, Tokio intenta minimizar el miedo por un terremoto

"Haremos todo lo posible para proteger las vidas de todas las personas en caso de que ocurra un gran terremoto", enfatizan desde la organización del evento que se realizará en la capital japonesa en 2020

Viernes 21 de julio de 2017 • 00:00
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La construcción del estadio nacional de Tokio tiene una concepción antisísmica
La construcción del estadio nacional de Tokio tiene una concepción antisísmica. Foto: AFP

TOKIO (AFP).- Cualquier ciudad olímpica que tenga en el horizonte la organización de unos Juegos Olímpicos teme, por encima de todo, los gastos excesivos y los ataques terroristas; Tokio -que acoge la cita en 2020- afronta además el miedo a un terremoto.

A tres años de la inauguración de los Juegos, los organizadores redoblan esfuerzos para disipar el temor de los atletas y turistas esperados para este gran evento multideportivo cuatrienal.

"Japón es vulnerable a los terremotos, pero las normas de construcción son aquí más estrictas que en cualquier otro lugar del mundo", asegura Satoru Sunada, un alto funcionario del ayuntamiento de la capital nipona encargado de las instalaciones olímpicas.

"Haremos todo lo posible para proteger las vidas de todas las personas en caso de que ocurra un gran terremoto", promete.

El responsable insiste en que todas las construcciones responden a los muy exigentes criterios antisísmicos del país, en base a los cuales se han reforzado la mayor parte de las infraestructuras.

Un ejemplo de este apuntalamiento es el estadio que albergará las pruebas de voleibol, el Ariake Arena, levantado sobre gigantescos amortiguadores de caucho. - Una probabilidad del 70% -

Si Tokio es "una de las ciudades mejor preparadas del mundo para hacer frente a un desastre natural" es porque existe un riesgo de que ocurra, apunta por su parte Toshiro Muto, director general del comité organizador de los Juegos.

Según los últimos simulacros oficiales, hay un 70% de posibilidades de que se registre un terremoto en la capital de Japón en las tres próximas décadas. Si esto llegara a ocurrir, un sismo de magnitud 7,3 podría provocar unos 23.000 muertos (un 70% de los cuales fallecerían a causa de los incendios) y destruir unos 610.000 edificios.

Además, según un estudio de la reaseguradora Swiss Re llevado a cabo en 2013, Tokio -la única ciudad del mundo situada en la intersección de tres placas tectónicas- y la ciudad vecina de Yokohama están entre las áreas metropolitanas más expuestas a un sismo o tsunami.

La capital de Japón ya ha sido azotada en el pasado por desastres naturales, sobre todo en 1923, cuando más 100.000 personas perdieron la vida en el gran terremoto de Kanto.

Más recientemente, en 2011, un terremoto seguido de un tsunami se cobró la vida de más de 18.500 personas en el noreste del país, provocando además la catástrofe nuclear de Fukushima.

Un desastre que también se sintió en Tokio pues, aunque los edificios resistieron, hubo durante varias semanas problemas de aprovisionamiento y se tuvo que restringir el uso de electricidad.

"Si un terremoto azota directamente la región de Tokio de aquí a los Juegos Olímpicos de 2020, la cuestión no será saber si se puede albergar o no la cita sino determinar si la economía japonesa logrará recuperarse", tercia Naoshi Hirata, responsable del Instituto de Investigación Sísmica de la Universidad de Tokio.

Los pronósticos hacen temblar: la "gran catástrofe", tan temida desde hace años, se saldaría con unas pérdidas económicas de más de 95 billones de yenes (850.000 millones de dólares, 730.000 millones de euros).

En ese caso "no habría otra opción que buscar otra ciudad organizadora", subraya Hirata en tono alarmista. - Manual en varias lenguas -

¿Y si ese hipotético terremoto fuera acompañado de un tsunami? Los organizadores de los Juegos tratan de mostrarse tranquilizadores: las instalaciones olímpicas de la bahía de Tokio están dispuestas sobre terraplenes o protegidas por diques capaces de resistir un tsunami de casi dos metros.

Pero la naturaleza es impredecible. "Los daños podrían ser mucho mayores de lo anticipado", estima Kojiro Suzuki, investigador especializado en el estudio de los tsunamis.

"Cuando las olas superan los 10 metros, incluso los muros de cemento armado ceden. No debemos centrarnos únicamente en los diques, también es importante la evacuación", afirma.

En este sentido el ayuntamiento de Tokio está terminando de redactar un manual en diferentes lenguas para explicar a los visitantes de los Juegos cómo actuar en caso de catástrofe natural.

Porque si los japoneses están acostumbrados desde su más tierna infancia a lidiar con estas prácticas, "los espectadores, deportistas y, en general, todos aquellos que visiten la ciudad por primera vez, no sabrían por dónde ni cómo escapar si llegara a ocurrir una desgracia", insiste Manabu Takahashi, especialista en catástrofes naturales de la Universidad de Tokio.

Incluso una simple sacudida, tan frecuente en Tokio, podría sembrar el pánico, señala.

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