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Lucas González Amorosino: el hijo pródigo que volvió y hace soñar a Pucará

Con 31 años, el jugador dejó el profesionalismo y retomó la rutina amateur; "quería darle más tiempo a mi familia", dijo el ex Puma, autor del inolvidable try a Escocia en el Mundial 2011

Sábado 22 de julio de 2017
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González Amorosino
González Amorosino. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

Entrenamiento lunes, martes y jueves. Sábado, todo el día en el club y partido a las tres y media. De a poco, Lucas González Amorosino se reencontró con sensaciones que estuvieron dormidas en su interior. Ya no es aquel chico maravilla que un día abandonó Burzaco hacia Europa, en busca de nuevos sueños. Tras 10 años como jugador profesional y memorias imborrables con los Pumas , es un hombre que regresó a Pucará como el ídolo que vino a devolver algo de todo lo que el club le dio.

"Estoy muy contento, en mi casa con mi familia y amigos", le dice a la nacion "Luketa", como es apodado por sus amigos. A los 31 años, decidió que era el momento indicado en lo personal y familiar para regresar. Había sido padre por segunda vez y no jugaba mucho en Jaguares. Si bien tenía una oferta para volver al exterior (fue mencionado en Llanelli Scarlets, de Gales), él se encontró cansado de la misma vida: "Le había dado demasiado al rugby y el rugby demasiado a mi. Tenía que estar un poco más de tiempo con la familia".

Decidido, fue el único del plantel que rompió contrato con la franquicia argentina a principios de año para volver al rugby amateur. "Hay un proyecto nuevo en el club muy lindo, y me sumé porque me parecía el momento indicado", explica. Gustavo Jorge, el entrenador, celebró su regreso: "Que decida venir al club es extraordinario y te marca la persona y el sentimiento. Pasó de un súper profesionalismo a un amateurismo extremo y sigue siendo el mismo. Nos conocemos, jugué con él y cuando nos miramos sabemos lo que está pensando el otro".

Desde que hizo su debut en la Primera de Pucará, González Amorosino mostró condiciones para dar el gran salto. Tenía velocidad, explosión, lectura de juego, destrezas con las manos y juego con el pie. En 2009 era considerado el mejor jugador de la URBA cuando firmó con Leicester, un gigante de Inglaterra. Desde entonces, el back pasó por las principales ligas de Europa; jugó en el Top 14 de Francia (Montpellier y Oyonnax) y en la Liga Celta (Munster y Cardiff Blues). Desde que emigró fue un miembro estable del seleccionado en ventanas internacionales, Copas del Mundo y Rugby Championship.

Hubo un momento en que su nombre fue moneda corriente, incluso por fuera del rugby. El back es autor material de una de las imágenes más emocionantes de la historia de los Pumas en los mundiales, en Nueva Zelanda 2011. La Argentina estaba siendo eliminada por Escocia. Minuto 72. González Amorosino recibe pegado a la línea de touch, pisa para afuera y deja pintado a un defensor. Se mete para adentro y zafa el cierre de dos escoceses. Ya estaba para apoyar el try, pero metió otro quiebre de cintura para facilitarle la conversión a Felipe Contepomi. Una jugada para la eternidad, de esas que se repetirán una y otra vez. Aquella noche lluviosa en Wellington, los Pumas ganaron 13-12 y se metieron en los cuartos de final gracias a esa corrida épica, a la altura de los "bloody nine minutes" (malditos nueve minutos) frente a Irlanda en Gales 1999 o las gestas de los Pumas de Bronce en Francia 2007.

Volver a casa

De regreso en Pucará, González Amorosino asumió un rol diferente. Es una de las figuras como en su primera etapa, pero le agrega liderazgo a un plantel joven, con experiencia en seleccionados. Él se lo tomó con humor: "Sí, estoy viejo. Ahora corren los del fondo y yo me dedico a jugar. Obviamente me siento mucho más maduro porque puedo aplicar acá todo lo que aprendí en el seleccionado y afuera".

Los entrenadores buscaron exprimir su mezcla de talento y experiencia al máximo y por eso lo utilizaron de 10, un puesto donde no jugaba desde su etapa de juveniles y sus primeras apariciones en la Primera. "Los equipos se arman desde adentro para afuera. Prefiero tener un apertura bien experimentado, que sea lanzador y mire bien la cancha. Él nos está dando eso", explica el Cuta Jorge. González Amorosino es el lanzador de juego de su equipo y vuelve locos a sus rivales con sus kicks.

Pucará sumó 27 puntos en las primeras diez fechas del Top 12, con cinco ganados, uno empatado y cuatro perdidos, que lo ubican 3°, detrás del invicto CUBA (43 puntos) y del SIC (28) y por delante de Belgrano (26), Newman (25), Alumni (24) e Hindú (23). En el club mantienen la calma: no han faltado años donde llevaron la chapa de candidatos, pero fallaron en los playoffs. González Amorosino hace hincapié en la madurez: "Hindú ganó siete campeonatos, pero antes perdió cinco semifinales. Lo mismo le pasa a Newman, que en los últimos cuatro años fue candidato. Lleva un tiempo de maduración y nuestro club lo está haciendo".

Mientras, en Pucará disfrutan la vuelta del hijo pródigo. Cada vez que termina un partido, es un imán que atrae multitudes, especialmente los chicos de las divisiones infantiles, que le piden una foto o una firma en la camiseta. González Amorosino disfruta del papel de ídolo, pero no deja de notarse a sí mismo cansado, porque "es duro seguir entrenando todos los días". Cambiaron sus prioridades, pero tiene claro que en esta nueva etapa quiere dar más que recibir: "Siempre que tenga que hacer un sacrificio por este club, lo voy a hacer".

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