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Con más represión, el chavismo le planta cara al desafío judicial opositor

Las marchas en respaldo a la nueva Corte paralela fueron atacadas por la Guardia Nacional

Domingo 23 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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CARACAS.- Las marchas en apoyo a los nuevos jueces designados por el Parlamento venezolano para su Corte paralela fueron disueltas ayer por la mañana a la misma velocidad fulminante que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) confecciona las sentencias que ordena el Palacio de Miraflores. En la tarde, la oposición anunció que Ángel Zerpa, magistrado principal de la Sala Política Administrativa, había sido detenido por agentes del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin).

La Guardia Nacional Bolivariana dejó muy claro, desde el primer momento, que nadie iba a acercarse al búnker del TSJ sin su permiso. Lo anunciaron desde la mañana, cuando sus mandos distribuyeron las imágenes de la entrega de productos básicos a la tropa: papel higiénico, pasta de dientes, jabón de tocador y compresas para las mujeres.

La sede del alto tribunal amaneció militarizada y fortificada por esos mismos guardias, dispuestos a repetir el mismo guión escrito desde hace tres meses y medio: el juego violento del gato bolivariano y el ratón opositor, el mismo desde que hace 113 días empezó con la ola de protestas antigubernamentales, pero en el cuarto día de la "hora cero" decretada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) para obstaculizar el proceso constituyente impuesto por Nicolás Maduro para atornillarse en el poder.

Los militares atacaron a los manifestantes en andanadas, con batallones motorizados, gases lacrimógenos y disparos de perdigones. Uno de los primeros heridos fue el famoso violinista Wuilly Arteaga, que en pocos días pasó de tocar para Marc Anthony en Estados Unidos al hospital en Caracas tras ser alcanzado por perdigones en la cara. "Pase lo que pase vamos a seguir en la lucha", declaró el músico sobre las protestas desde la clínica donde fue atendido.

Varios periodistas, reporteros gráficos y paramédicos también resultaron lesionados por la represión. "La Guardia Nacional agrede a los equipos de prensa que cubren un enfrentamiento entre manifestantes y funcionarios", denunció el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa.

En Barquisimeto, en el centro del país, el fotógrafo Luis Díaz Key fue atacado, golpeado brutalmente y robado por varios guardias nacionales. Fue internado en un hospital con dos costillas rotas.

La embestida militar dio paso a los habituales enfrentamientos en varios puntos de la ciudad, entre los llamados "escuderos de la libertad" y las fuerzas represoras. Varios cientos de manifestantes también caminaban de un lado a otro. Algunos de los carteles recordaban al mundo que "el pueblo ya votó y rechazó esta Constituyente", en relación a los más de siete millones de boletas depositadas en las urnas de la consulta popular el domingo pasado.

Los 13 jueces titulares y 20 suplentes juramentados anteayer ya están en el ojo del huracán bolivariano, al haberse convertido en la Corte de Justicia paralela puesta en marcha por el Poder Legislativo. Algunos de ellos son seguidos por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Militar (Sebin).

"Estamos en las calles respaldando a los nuevos magistrados, que tienen el compromiso de liberar el sistema judicial de Venezuela", subrayó el diputado Luis Florido.

Los nuevos jueces, verdaderos protagonistas del día, continuaron sus reuniones, en unas primeras horas de ritmo frenético. Un bautismo de fuego para unos juristas amenazados con convertirse en presos políticos del chavismo, tras las advertencias lanzadas por los mismos magistrados que pretende sustituir desde el TSJ oficialista.

Todos ellos son candidatos a ingresar en la cárcel militar de Ramo Verde por "usurpación, traición a la patria y delito de flagrancia", como acusa el TSJ del chavismo. "No tengo miedo de ir presa, más miedo me da que esta dictadura se termine de instalar", avisó Elenis Rodríguez, nueva magistrada y una respetada luchadora por los derechos humanos.

Lo primero que sobresale de estos jueces paralelos es precisamente su perfil profesional e intelectual, en las antípodas de los magistrados actuales del chavismo. Los nuevos magistrados suman 70 maestrías y doctorados frente a siete de los oficialistas; 68 especializaciones contra 15; 12 trilingües y 10 bilingües frente a ninguno de los chavistas; 384 años de docencia universitaria frente a 25; 73 libros publicados frente a tres y 5000 horas de juicio cuando sus antagonistas sólo acumulaban 1700 en sus fojas de servicios. Una goleada abrumadora.

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