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Mundial de Natación. Ni la euforia de Kazán ni el fiasco de Río: Grabich busca su lugar en Budapest

No la tiene fácil: el Mundial de Budapest es comparativamente más duro que el anterior

Domingo 23 de julio de 2017
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Grabich tendrá que mejorar sus últimos tiempos
Grabich tendrá que mejorar sus últimos tiempos. Foto: EFE

BUDAPEST.- Hungría huele a cloro. Hay pocas ciudades en el mundo en el que la gente se entrega tanto a la natación como pasa en Budapest. Lo certifica el pasado, Alfred Hajos-Guttmann fue el primer campeón olímpico; también el presente, con la potente Katinka Hosszú, ganadora de tres oros en Río 2016. La tradición dice que las competiciones que se celebran tras uno Juegos Olímpicos suelen perder atractivo, no es el caso en este Mundial. A orillas del Danubio, se eleva el imponente Duna Arena, huésped de la expedición argentina que cuenta con seis representantes: Martín Naidich, Virginia Bardach, Santiago Grassi, Macarena Ceballos, Andrea Berrino y Federico Grabich . Este domingo debutaron Grassi, Naidich y Bardach; este lunes será el turno para Ceballos, Berrino y Grabich (televisa TyC Sports y se puede ver online en TyC Sports Play).

Y es en Grabich, justamente, en donde posan los focos. No es casualidad la expectativa que genera el nadador de Casilda. Después de subirse a lo más alto del podio en lo Panamericanos de Toronto en 2015, se colgó el bronce en los 100 libres del último Mundial de Kazán, con un tiempo de 48,12 segundos. "La clave en Kazán fue que preparó tanto los 200 metros como los 100. Eso le permitió acabar muy rápido los últimos 25 metros. Es un nadador muy explosivo. Tiene una velocidad natural. Fue una decisión muy buena de Mónica (Gherardi, entrenadora de Grabich). Y también fue importante el asesoramiento de Bill (Sweetenham), que está haciendo un trabajo muy bueno al equipo nacional argentino", analiza Fred Vergnoux, preparador de Grabich en 2012, también discípulo del gurú de la natación, el australiano Sweetenham, que desde 2013 colabora con el equipo argentino.

Sin embargo, Grabich no llega con un buen sabor de boca. En los Juegos Olímpicos de Río, el de Casilda ni siquiera se pudo colar en las semifinales. En la clasificación de 100 metros libre, terminó en el puesto 22 con una marca de 48,78, lejos de su récord nacional, cifrado en 48,11. "Repetir lo de Kazán siempre es un posibilidad, hay que ser optimistas. Si la dinámica ha sido la misma que en el último Mundial puede hacer un buen papel", vaticina Vergnoux, que hoy prepara a la campeona olímpica española Mireia Belmonte.

Ocurre, en cualquier caso, que desde el entorno de la selección argentina se aferran a la prudencia. "En este Mundial, comparativamente respecto a de Kazán, que era una competición pre Juegos olímpicos y eso significa que normalmente son muy fuertes, la media está muy alta. El puesto 16 está más difícil y el octavo puesto para una clasificación, también", explican desde el cuerpo técnico argentino. "Aunque", añaden, "todavía es prematuro para hacer un análisis en profundidad del campeonato completo. Pero observando el desarrollo de las pruebas del primer día, el pase a semifinales está siendo realmente más difícil. Por ejemplo en un prueba en el que el tiempo de Kazán te depositaba en el 16° lugar, hoy acá te dejaba en el puesto 21 o 22". Los tiempos de Grabich camino a Budapest dan muestra del nivel de dificultad: llega con una marca de clasificación de 48,78, cuando en Kazán firmó 48,12. Y tiene a 25 nadadores con una marca superior a la de él. Otra de las dificultades con las que se puede encontrar el santafesino es que correrá en el carril cero. Eso significa que su única referencia será el lituano Simonas Bilis, que ostenta un tiempo de 48,64, ya que del otro lado tendrá a la pared. Los candidatos a llevarse los 100 metros libres en Budapest son el australiano Cameron Mcevoy, con un registro de clasificación de 47,04, el estadounidense Nathan Adrian (47,72) y el belga Pieter Timmers (47,80).

"Antes del Mundial de Kazán había entrenado muy bien y esta vez también. Tengo sensaciones bastante buenas. Mi objetivo es estar entre los primeros 10, mejorar mi marca en 100 metros y sobre todo en 200", sostiene Grabich, que quiere renacer en Budapest. No hay un mejor lugar, Hungría vibra en el agua.

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