Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Ofensiva final opositora para boicotear la Constituyente de Maduro

Convocan a un paro cívico de dos días y a una gran marcha el viernes para intentar frenar las elecciones del domingo; el presidente amenazó con arrestar a los jueces de la "Corte paralela"

Lunes 24 de julio de 2017
SEGUIR
PARA LA NACION
0
El presidente venezolano, ayer, en su programa semanal Los Domingos con Maduro, en Caracas
El presidente venezolano, ayer, en su programa semanal Los Domingos con Maduro, en Caracas. Foto: Reuters

CARACAS.- Miles de caraqueños se lanzaron a supermercados y negocios para proveerse de alimentos de cara a esta semana, tras conocer el plan opositor contra el proceso constituyente de Nicolás Maduro. No se trató de las olas multitudinarias de otros momentos en su historia, cuando era tradicional acaparar comida y agua en vísperas electorales, pero sí de dos o tres veces más de lo que se acostumbra un domingo. Entre otros motivos porque no hay muchas cosas que comprar en los almacenes desabastecidos y tampoco dinero para hacerlo, pulverizado por la inflación más alta del planeta.

La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) apuesta por la olla a presión, que comenzará a recalentarse el miércoles y el jueves con la huelga general de 48 horas, preludio de la nueva "toma de Caracas" prevista para el viernes. Si pese a todo, como se desprende de sus palabras de ayer, el "hijo de Chávez" no da el brazo a torcer, la oposición aumentará aún más, si cabe, su presión el sábado y también el domingo, día de los comicios amañados por el poder bolivariano. Sus dirigentes no eludieron el término "boicot electoral" para el 30-J, pese a las amenazas públicas de los militares del Plan República.

"Esta semana es decisiva, la decisión de vivir en libertad tiene que convertirse en acciones. Que les quede claro a Maduro y a las Fuerzas Armadas que no vamos a permitir que se imponga un fraude constituyente en contra del pueblo", declaró Freddy Guevara, vicepresidente del Parlamento, en representación de su junta directiva. El diputado insinuó que la gran marcha del viernes tiene el destino tantas veces amagado: el presidencial Palacio de Miraflores.

Más de 350 asociaciones sindicales se sumaron de inmediato a la convocatoria opositora, entre ellas varias de las más importantes del país, como la Confederación General de Trabajadores (CGT). "La intención es una y única: que termine este gobierno de una vez y llamen a elecciones", destacó Norma Torres, del Frente de Trabajadores.

Ayer a la noche recién se pudo saber del juez Ángel Zerpa, cuya detención ilegal anteayer fue calificada como terrorismo de Estado por la oposición. El abogado fue llevado al Helicoide, la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), luego de ser arrestado sin orden judicial por los efectivos de la agencia.

En los mismos calabozos se encuentran los 19 rehenes de la policía política de Maduro, prisioneros políticos con cartas de libertad emitidas por los jueces. En sus mazmorras también se encuentra encadenado el diputado regional Wilmer Azuaje, pese a que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) decretó el arresto domiciliario para él.

Se da la circunstancia de que Zerpa, magistrado principal de la Sala Político-Administrativa y uno de los 33 elegidos por el Parlamento para sustituir a los jueces "ilegales" del TSJ, es el abogado defensor de Luisa Ortega. La fiscal rebelde insistió ayer en que cuenta con el respaldo de los venezolanos: "El país confía en mí".

Maduro aprovechó su programa semanal de televisión para lanzar mensajes contradictorios de paz y de guerra, el principal dirigido contra los nuevos jueces: "Estos usurpadores que andan por ahí, todos van a ir presos, uno por uno, unos detrás de otros. A todos les van a congelar los bienes, las cuentas y todo, y nadie los va a defender".

El mandatario mostró su indignación ante lo que considera que es la creación de un "Estado paralelo". También calificó las protestas opositoras de esta semana como "la desesperación que lleva a la derecha a anunciar cualquier locura", a la par que entonaba jaculatorias sobre la Constituyente, "el poder que puede regenerarlo todo". El líder bolivariano insistió en que su nuevo modelo económico asombrará al mundo.

En el oficialismo ya nadie disimula cuáles son los objetivos del proceso que culminará el próximo domingo. Así, el vicepresidente Tareck El Aissami reconoció anteayer que su propósito principal es profundizar la revolución. Incluso Socorro Hernández, rectora chavista del Consejo Nacional Electoral (CNE), confesó por fin que los supuestos comicios para gobernador de diciembre, retrasados durante un año, "están sujetos a las decisiones de la Constituyente".

Maduro se deshizo en autoelogios difícilmente creíbles, hasta llegó a asegurar que en Europa y Estados Unidos le tienen miedo a la Constituyente porque sus dirigentes temen que en sus países se inicien procesos parecidos.

La realidad es que las bases comiciales del 30-J se ajustaron para que un 20% de la población se imponga al resto del país. Uno de los ejemplos más claros es que en las elecciones de los delegados sectoriales sólo puede participar el 62% de la población. Y en las elecciones por territorios, 2000 votos en una aldea controlada por el oficialismo son tan importantes como medio millón en una ciudad dormitorio de mayoría opositora.

"La Asamblea Nacional Constituyente tiene un rechazo de casi el 90% de los ciudadanos", insistió Luisa Ortega, en su momento una de las principales colaboradoras de Hugo Chávez. La réplica presidencial no se hizo esperar: "[La fiscal rebelde] se puso al servicio de una conspiración contra el país, por el ego descontrolado. No me sorprenden los traidores y traidoras porque supe de su cobardía".

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas