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Presidente Trump, no salve al régimen

Lunes 24 de julio de 2017
El País
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WASHINGTON.- El presidente Donald Trump y su equipo están considerando la posibilidad de prohibir la importación de petróleo venezolano a Estados Unidos. El cálculo de la Casa Blanca y otros en el Congreso es que esta sanción asfixiaría la economía venezolana y conduciría a la caída del régimen de Nicolás Maduro. Yo no estoy tan seguro. Veo la posibilidad de que esta medida más bien fortalezca al gobierno de Caracas, debilite a la oposición y agrave la crisis humanitaria que está devastando a los venezolanos.

Trump anunció que impondría severas sanciones económicas a Venezuela si Maduro lleva adelante su intención de convocar comicios para una Asamblea Constituyente. Los más de 500 diputados que saldrían elegidos, en un proceso tutelado y trampeado por el régimen, tendrían la misión de reescribir la Constitución. La fundada preocupación es que la intención de Maduro y sus socios cubanos es la de usar esta nueva Constitución -cuya redacción y aprobación controlarían- para imponer instituciones y políticas económicas como las que imperan en Cuba.

Por otro lado, más de siete millones de venezolanos que participaron en una consulta organizada por la oposición manifestaron su repudio a esta Constituyente. Diversos presidentes y ex presidentes de América latina y Europa, el secretario general de la OEA y múltiples organizaciones internacionales han exhortado al gobierno de Caracas a que suspenda esta iniciativa. Pero Maduro y los suyos reiteran que el proceso es imparable.

De resultar esto cierto, Trump prometió sanciones más severas de las que ya hay. El enfoque adoptado por Barack Obama y continuado por Trump fue el de identificar con nombre y apellido a corruptos, narcotraficantes, violadores de derechos humanos y otros criminales que ocupan altos cargos en el gobierno y en el ejército e imponerles sanciones personales. Pero en ciertos círculos de Washington y de la oposición venezolana estas sanciones son percibidas como insuficientes, y de ahí la propuesta de prohibir la importación de petróleo venezolano a Estados Unidos.

Hay tres razones por las cuales ésta es una mala idea. La primera es que la experiencia histórica en materia de sanciones demuestra que los bloqueos o embargos económicos generales casi nunca logran su objetivo. Hacen sufrir más a la población, pero no afectan a los gobiernos y a las elites que los apoyan. El caso de Cuba es el mejor ejemplo. En 1962, Estados Unidos le impuso un embargo comercial en respuesta a las confiscaciones de bienes de ciudadanos y empresas norteamericanos. Lejos de desgastar el régimen, su único efecto ha sido el darle una excusa para justificar la crónica catástrofe económica que sufre la isla.

Y hay más ejemplos. Lo que llevó al gobierno de Irán a la mesa de negociación que culminó en el acuerdo que frenó su programa nuclear no fueron las sanciones económicas que pesan sobre el país desde hace décadas, sino nuevas y muy sofisticadas medidas de castigo dirigidas a altos funcionarios, a sus socios y a su sistema financiero. Vladimir Putin se queja de las sanciones generales que hay contra Rusia, pero mucho más de las que afectan específicamente las finanzas de sus más cercanos colaboradores y oligarcas amigos.

La segunda razón es que el bloqueo petrolero es innecesario. Sus terribles efectos ya los creó Maduro. La economía venezolana colapsó y desgraciadamente sigue en caída libre. Las reservas en el Banco Central están por debajo de 10.000 millones de dólares, una fracción de lo que deberían ser. La mayor parte de los alimentos, los insumos para producirlos o los remedios hay que importarlos pagándolos al contado en moneda dura, ya que nadie le da crédito al gobierno. La trágica realidad es que ya no hay suficientes dólares para importar lo que hace falta para nutrir y medicar adecuadamente a todos los venezolanos. Y esta tragedia la crearon Chávez, Maduro y sus aliados cubanos... solitos. Sin ayuda de Washington.

Y ésta es la tercera razón. La tragedia venezolana tiene responsables muy claros. El mundo ya entendió que los venezolanos sufren por culpa de la oligarquía chavista que gobernó el país durante 18 años bajo la tutela de La Habana. Ahora ni siquiera los simpatizantes más fanáticos pueden defender los resultados de esa revolución bolivariana sin hacer el ridículo. Un bloqueo petrolero impuesto por Trump sería una maravillosa y oportuna tabla de salvación política para Maduro. Trump sería presentado como el responsable del hambre de los venezolanos. Maduro ha venido denunciando la "guerra económica declarada por el imperio del Norte contra Venezuela" como la causa de los males del país. El bloqueo petrolero le daría la coartada perfecta.

No lo haga, presidente Trump.

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