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Qué es el síndrome de depleción del ADN mitocondrial, la rara enfermedad que padece el bebe Charlie Gard

Sólo hay 16 casos registrados en todo el mundo y no existe cura

Lunes 24 de julio de 2017 • 16:32
Debido a la enfermedad, Charlie tiene daño cerebral irreversible, no puede ver ni oír
Debido a la enfermedad, Charlie tiene daño cerebral irreversible, no puede ver ni oír. Foto: BBC Mundo

Charlie Gard no puede ver ni oír. Tampoco es capaz de moverse, respirar o tragar por su cuenta. Tiene 11 meses, pero desde las 8 semanas está hospitalizado en cuidados intensivos.

El bebe, nacido el 4 de agosto en Londres, Reino Unido, padece una enfermedad genética llamada síndrome de depleción del ADN mitocondrial. Se trata de una condición poco frecuente, de la cual él tiene la variante más severa y rara.

Sólo hay 16 casos registrados en todo el mundo. Y no existe cura.

Hoy, después de meses de batalla jurídica, los padres de Charlie Gard anunciaron que no seguirán buscando el permiso para realizarle a su hijo un tratamiento experimental en Estados Unidos que podría alargarle la vida.

Para la justicia, Charlie merece morir con dignidad.

Pero sus padres, Connie Yates y Chris Gard, no estaban de acuerdo y dieron pelea para que su hijo participe en alguno de los ensayos clínicos experimentales que existen en países como Estados Unidos y el Vaticano. Hasta hoy.

Incluso el presidente de Estados Unidos, Donald Trump , y el papa Francisco tuitearon mensajes de respaldo a los padres y ofrecieron su ayuda.

Así, este drama familiar con profundas implicaciones éticas que conmociona a Reino Unido desde hace meses trascendió fronteras.

"Extremadamente dramático y triste"

Como indica su nombre, el síndrome de depleción del ADN mitocondrial es una enfermedad causada por la disminución del contenido del ADN mitocondrial en cierto tejido.

Charlie nació sano, pero a las 8 semanas debieron hospitalizarlo y ya no volvió a salir
Charlie nació sano, pero a las 8 semanas debieron hospitalizarlo y ya no volvió a salir. Foto: BBC Mundo

Puede afectar los músculos, el hígado o, en el caso más severo -como el de Charlie-, a todos los tejidos, le explica a BBC Mundo Anu Suomalainen Wartiovaara, principal investigadora en el grupo que estudia las enfermedades mitocondriales en la Universidad de Helsinki, Finlandia.

"Es un desorden extremadamente dramático y triste porque la progresión de un bebe sano hacia su muerte ocurre de forma muy rápida", dice Suomalainen, quien no está involucrada en el caso de Charlie.

"Los niños nacen normales pero en unos meses o a lo largo de los primeros 3 años empiezan a desarrollar síntomas que pueden proceder del hígado, de los músculos o de todos los tejidos, llevando muy rápidamente a su muerte".

En el caso de Charlie, el pequeño nació "perfectamente sano pero luego empezó a declinar", explican los padres en una campaña que crearon en la página GoFundMe y que lleva recaudados más de US$1,6 millones.

"Hemos estado con Charlie día y noche, viendo cómo nuestro pobre bebe se va volviendo más y más débil. Ahora precisa ventilación artificial para respirar".

El mismo gen defectuoso

La incidencia colectiva de todos los síndromes mitocondriales es de 1 en 5000, le dice a BBC Mundo Fernando Scaglia, médico argentino e investigador especializado en enfermedades mitocondriales del Baylor College of Medicine de Houston, Estados Unidos.

Charlie padece una forma del síndrome de depleción del ADN mitocondrial que se encuentra dentro de este grupo ya de por sí considerado de enfermedades poco frecuentes.

Pero las probabilidades de contraer la enfermedad para Charlie en particular no eran tan bajas como parecen.

Tras perder la última instancia judicial, Connie Yates y Chris Gard salieron devastados de los tribunales.
Tras perder la última instancia judicial, Connie Yates y Chris Gard salieron devastados de los tribunales.. Foto: BBC Mundo

Cuando el bebe tenía 3 meses, Yates y Gard se enteraron de que poseían el mismo gen defectuoso que le provocó la enfermedad a su hijo. En ambos casos eran portadores recesivos sanos de la condición genética y, por ende, jamás tuvieron complicaciones médicas vinculadas a ella.

"Todos poseemos genes recesivos defectuosos", explica la investigadora Suomalainen. Sin embargo, no necesariamente causan enfermedades o afectan nuestras vidas, agrega.

"Pero si mi esposo justo tiene el defecto en el mismo gen que yo y, por supuesto, no lo sabemos, entonces hay 25% de probabilidad de que nuestro hijo tenga la enfermedad provocada por ese gen defectuoso".

Lo que sucede, explica por su parte Scaglia, es que existen dos copias de cada gen: "Hay una que no trabaja, que es donde está el cambio genético, y otra copia o alelo que compensa lo que no hace la anterior. Entonces, en general tienen suficiente nivel de proteína o enzima para no desarrollar la condición".

¿Sin tratamiento?

Tanto Suomalainen como Scaglia coinciden en que no existe una cura efectiva para el síndrome de depleción del ADN mitocondrial.

"El tratamiento es más bien sintomático", indica Scaglia, quien tampoco trató a Charlie. "Pero a nivel general, no hay una cura o terapia eficaz".

Existen casos menos severos en los que se puede realizar un trasplante de hígado y ensayos clínicos prometedores para quienes sufren fallas musculares.

El caso de Charlie conmocionó a Reino Unido durante meses y, tras los tuits del Papa y Trump, el caso trascendió fronteras
El caso de Charlie conmocionó a Reino Unido durante meses y, tras los tuits del Papa y Trump, el caso trascendió fronteras. Foto: BBC Mundo

De hecho, el objetivo de la campaña en GoFundMe era conseguir financiación para trasladar a Charlie a Estados Unidos, donde participaría de uno de estos ensayos.

La idea era aplicarle la llamada terapia de nucleósidos, cuya efectividad todavía no está científicamente demostrada en una variante de la enfermedad que no es la que sufre Charlie.

Pero la justicia británica y luego la europea no permitieron el traslado.

La "posibilidad teórica" de que la terapia funcionara en Charlie podía ser suficiente motivación para que los padres quisieran intentarlo, pero los magistrados consideraron que no mejoraría la calidad de vida del bebe, que posee daño cerebral irreversible.

Katie Gollop, quien encabeza el equipo legal del hospital Great Ormond Street, dijo en su momento que la situación era "triste", pero no "excepcional": "Los padres no aceptan los hechos. (...) No aceptan que la terapia de nucleósidos será fútil".

Gard, por su parte, respondió: "Nadie lo conoce mejor que nosotros, que pasamos mucho más tiempo con él que los expertos".

"No sentimos que esté sufriendo. Si estuviera dolorido, no estaríamos buscando extenderle la vida", agregó.

El debate es delicado y a pesar de las sucesivas instancias judiciales, no parece saldado.

Por Ana Pais (@_anapais)

Con la colaboración de Inma Gil Rosendo

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