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Gestiones de Zapatero para frenar la Constituyente de Maduro

La oposición cree que aún hay margen para que se cancele

Martes 25 de julio de 2017
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PARA LA NACION
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CARACAS.- "Estamos en horas cruciales para que triunfe la sensatez." El gobernador Henrique Capriles acudió al término que más brilla por su ausencia en Venezuela para iniciar la cuenta atrás de una semana que va a marcar el futuro próximo del país criollo. En los sectores más optimistas de la oposición y del chavismo crítico creen que todavía hay tiempo para que Nicolás Maduro claudique y suspenda los comicios de este domingo.

Esperanza renacida por el regreso de José Luis Rodríguez Zapatero a Caracas cuando sólo faltan 24 horas para que se inicie la huelga general de mañana y pasado mañana contra la Constituyente. En lo social, prosiguieron las compras nerviosas de alimentos y productos básicos, que enflaquecieron aún más los desabastecidos supermercados de la capital.

El ex presidente del gobierno español, principal artífice del arresto domiciliario para el preso político Leopoldo López, se reunió por separado con enviados del gobierno y dirigentes opositores en la casa de López, en un último intento de suspender el proceso inconstitucional inventado por el oficialismo para mantenerse en el poder.

"Es un escenario viable. No sabemos las presiones internas, pero hay amenazas creíbles de sanciones severas. Sí existe alguna posibilidad de que Maduro suspenda la convocatoria", certificó a LA NACION el politólogo Gustavo Rojas Matute.

"La opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) tiene la responsabilidad histórica de presionar al límite al gobierno para lograr negociación y abrir un compás de tiempo más allá del domingo", añadió Luis Vicente León, presidente de la consultora Datanálisis, en medio de una tormenta en la que los radicales de ambos lados desechaban cualquier tipo de acercamiento.

Dos días de huelga general para mañana y pasado mañana, y la toma de Caracas prevista para el viernes, conforman la presión interna programada contra la Constituyente tras la exitosa consulta popular de hace nueve días. Elementos que sumados a la inédita presión internacional contra unas elecciones amañadas miden la temperatura en ebullición de la caldera venezolana.

"Pare la Constituyente y pase a la Historia como el presidente que paró la guerra civil", conminó a Maduro el general retirado y chavista crítico Miguel Rodríguez Torres.

Desde el poder, de momento, oídos sordos. Los 6000 candidatos a los comicios territoriales y sectoriales continuaron ayer su campaña al grito de "la Constituyente sí va", incluidos la mujer y el hijo del presidente. En paralelo, el oficialismo engrasa su maquinaria de presión social para obligar a seguidores, empleados públicos y beneficiarios de programas sociales a acudir a las urnas aunque no quieran hacerlo.

Las bases comiciales del 30-J se ajustaron para que un 20% de la población se imponga al resto del país. Uno de los ejemplos más claros es que en las elecciones de los delegados sectoriales sólo puede participar el 62% de la población.

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