Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El Mellizo tiene mucho para ganar (y para perder)

Martes 25 de julio de 2017
0

Difícilmente Guillermo Barros Schelotto haya hecho tanta fuerza por la contratación de un jugador como lo estuvo haciendo hasta hace algunas horas por Ricardo Centurión. Hizo. Estuvo haciendo. Ya no. Quizás Centurión vuelva a jugar en Boca, quizás no, pero hay límites que los cuerpos técnicos deben marcar porque, sino, transitar en tanto terreno difuso les puede quitar credibilidad.

Foto: Archivo

Por que el Mellizo siente que Centurión era el mejor jugador que tenía dentro del plantel campeón. El más desequilibrante, el más rebelde para gambetear y atacar, el más guapo en personalidad para soportar patadas, levantarse y seguir encarando. Barros Schelotto sintió, desde el primer momento que lo pidió como refuerzo, que era el único jugador (sin contar el magnetismo propio de Tevez) capaz de hacer levantar sólo la Bombonera y destrabar hasta el partido más cerrado. Pero así como Centurión fue muy importante en el título local que Boca acaba de conseguir y puede ser una pieza clave en cualquier conjunto que intente ganar la Copa Libertadores (objetivo primordial xeneize para 2018), también se transforma en un riesgo que termina influyendo negativamente en toda la estructura.

Guillermo le perdonó una, dos, tres, cuatro... Pero tanta carta blanca para que Centurión se mueva a su antojo tampoco era justo con el resto de un plantel que, aunque no se entrene, tiene puesta la ropa de Boca durante las 24 horas. ¿Puede dejar pasar que, mientras todo su plantel está transpirando la gota gorda en la pretemporada de Ciudad del Este, su jugador preferido (o sus amigos) estén generando un incidente en un boliche de Buenos Aires? Después de tantas advertencias y charlas, y siguiendo la frase del Mellizo ("Se es jugador de Boca las 24 horas"), si lo vuelve a aceptar, el DT tiene tanto para ganar como para perder.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas