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Ricardo Centurión se quedó tan solo que ya ni Guillermo lo defiende

El club todavía no confirmó la decisión, pero todo indica que el último escándalo terminó por alejar al wing de la Ribera

Martes 25 de julio de 2017
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Centurión, pensativo; todavía no conoce el alcance de su último incidente
Centurión, pensativo; todavía no conoce el alcance de su último incidente. Foto: AFP

¿Ricardo Centurión volverá a jugar en Boca? Hasta altas horas de la noche de ayer Daniel Angelici caminaba pensativo, de un lado para el otro, y la decisión no estaba tomada. Algo es seguro: si el presidente no tenía ganas de firmarle un nuevo contrato antes del incidente del sábado en el boliche de Lanús, después menos. El dato que habría complicado todavía más la situación es que Guillermo Barros Schelotto se sintió defraudado por este conflicto y ya no está dispuesto a defenderlo. ¿Esto hará caer el pase definitivamente? En el fútbol nadie puede asegurar nada. O, mejor dicho. Lo que anoche estaba más cerca de frustrarse, hoy puede encontrar el camino de la continuidad. Angelici no quiere tomar la decisión en soledad y volverá a charlar con el Mellizo para resolver, entre ambos, el futuro.

La historia de Centurión con Boca, desde que arribó al club a fines de julio del año pasado, tuvo varios capítulos (ver aparte). Sus problemas extra futbolísticos, las gambetas, las ovaciones, la negativa de la comisión directiva por comprarle el pase, las insistencias de Guillermo y la negación de firmar su contrato con el Genoa una vez que Angelici se decidió, algo obligado por el fastidio del Mellizo, a volver a traerlo. Parecía que el transcurso momentáneo de la novela era feliz. Pero fue el propio wing el que le quiso agregar un episodio que... (ésta vez sí) puede ser el último.

El jugador retornó al país el sábado con la seguridad de que sería jugador del club. Pero un nuevo escándalo en un boliche de Lanús, en donde fue protagonista de una pelea a golpes de puño, insultos y zamarreos en los que algunos de sus amigos lo ayudaron, generó una gran decepción en Guillermo Barros Schelotto.

La desilusión ya no es sólo de la dirigencia, cansada de lidiar con una imagen institucional muy manchada por quien vistió la camiseta N°10 el último semestre, también de Guillermo, que dejó de ser su mejor abogado. Porque siente que el atacante le soltó la mano pese a haberlo salvado de una buena cantidad de sanciones que el club tenía pensada imponerle cuando se equivocó, de enfrentar al presidente días atrás para que hiciera el esfuerzo económico de comprarlo y de llamarlo unas 15 veces (en un solo día) para que no firmara con los italianos y volviera a Buenos Aires.

El Mellizo ya no insiste, ya no le busca el brazo a Centurión para cuidarlo. Con impotencia y totalmente desgastado le dijo a Angelici que tomara él la decisión. Por eso es que el presidente se reunió ayer apenas durante diez minutos en el segundo piso de la Bombonera con Alejandro Massoni, representante del jugador. Le entregó al agente una serie de nuevas condiciones que podrían ser incluidas en el contrato de Centurión, cláusulas fuertes que coquetean con la rescisión del vínculo de manera unilateral e inmediata ante el primer suceso extra futbolístico protagonizado por el jugador. Incluir ese tipo de puntos en un contrato profesional no está avalado por Futbolistas Argentinos Agremiados ni por el Ministerio de Trabajo, pero desde la dirigencia se aseguraron poder hacerlo: se habría actualizado el manual de ética y costumbres que posee Boca agregándole la posibilidad de romper el vínculo con cualquier empleado de la institución que cometa un error de mal gusto.

Además, el dirigente le pidió a Massoni que se ocupe de intentar reactivar las negociaciones con Genoa. Es que el presidente volvió a hablar con el entrenador para incluirlo en la determinación de comprar o no el pase, algo que no es seguro y será resuelto entre hoy y mañana.

Y si hay dudas de cancelar la operación es por el grupo de jugadores. A Centurión es lo único que le queda. Sus compañeros lo miman, aunque ninguno va a inmolarse por él. Sí lo entienden y respaldan: el capitán Fernando Gago, dijo desde el hotel Resort CIDE de Ciudad del Este: "A Ricky no se le puede reprochar nada, porque tanto en las prácticas como en los partidos es muy profesional y rinde. Hay que ayudarlo a mejorar".

Lo cierto es que todo se complicó. Y Centurión podría lograr lo imposible, pero en su caso lo muy probable: tener las horas contadas sin haber vuelto aún al club.

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