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Neymar también gambetea afuera de la cancha y no se sabe para dónde va a salir

El brasileño sigue sin confirmar si se quedará en Barcelona y medita sobre la millonaria oferta de PSG

Martes 25 de julio de 2017
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LA NACION
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Neymar lleva cuatro años en Barcelona; se plantea un cambio de equipo
Neymar lleva cuatro años en Barcelona; se plantea un cambio de equipo.

A falta de la palabra de Neymar para despejar cuál será su futuro futbolístico, se interpretó que la foto subida por Gerard Piqué en Instagram con la inscripción "se queda" era la confirmación de que el brasileño desestimaba la exorbitante oferta de Paris Saint Germain para seguir formando el tridente con Lionel Messi y Luis Suárez. Veinticuatro horas después de la publicación del zaguero central, que como en otras cuestiones oficia de vocero oficial del club ante el silencio de los dirigentes, todavía no se descarta que Neymar le levante el pulgar a los dueños qataríes, dispuestos a pagar la cláusula de rescisión por 222 millones de euros.

La indecisión de Neymar fluctúa entre dos posturas firmes: Barcelona quiere que se quede y PSG lo pretende sin escandalizarse por el monto sideral que deberá desembolsar. Hay un cuarto actor, el padre Neymar, que además es su representante, alguien que está siendo tan indescifrable y enigmático como su hijo. Algunas versiones indican que su ambición económica, la misma que lo llevó a negociar a Neymar de Santos a Barcelona en cifras ficticias, luego desmentidas por una investigación judicial, es un motor a favor de que la operación se concrete. Él y su hijo se harían mucho más millonarios de lo que ya son. Otras fuentes citadas por el diario catalán Mundo Deportivo dan cuenta de que Neymar Senior está a favor de que permanezca en el equipo catalán.

La pelota la tiene Neymar y le está costando controlarla mucho más que en la cancha, donde el sábado, con apenas un par de entrenamientos, le convirtió dos golazos a Juventus.

Desde que el brasileño llegó a Barcelona en 2013, al mismo tiempo que Gerardo Martino, tuvo en claro y asumió que su papel era el de ser escudero de Messi, al que siempre alabó como el Nº 1 y lo complementó en la cancha sin excederse en el individualismo. Ese es el perfil que mantuvo en estos cuatro años en Barcelona, y ahora se plantea si no es el momento de darle un vuelco a su carrera, de tomar un mayor protagonismo. No discutiendo el reinado de Messi dentro de un mismo equipo, sino en otro, como rival en las grandes citas europeas. En Barcelona ya ganó todos los títulos posibles y en PSG le levantarían un monumento si ayuda a conquistar esa Champions League que persiguen desde hace años.

Su deseo de ser alguna vez Balón de Oro lo ve menos factible si continúa como el accionista futbolístico menor en la buena sociedad que estableció con el rosarino. Es el líder de su selección, pero no en su club. No es la única cuestión que hace vacilar al brasileño. La legión de compatriotas que hay en PSG, todos compañeros (o ex) de él en Brasil, lo seducen con mensajes para que haga las valijas. A Thiago Silva, Marquinhos, Maxwell y Lucas Moura se acaba de sumar la voz influyente de Dani Alves.

Desde la dirigencia de Barcelona, para contentarlo, harían gestiones por Coutinho y Paulinho. Mientras, Neymar gambetea y no son solo los defensores rivales los que no saben para dónde va a salir.

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