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Se propuso ser la fotógrafa de bebes más conocida en el mundo, y lo logró

La artista australiana Anne Geddes transformó la fotografía de la infancia y la maternidad. El libro Small World recorre sus 30 años retratando bebes, de quienes destaca la honestidad y el humor. "Son seres auténticos", dice desde Nueva York

Domingo 30 de julio de 2017
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LA NACION
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Cada bebe tiene un halo de bondad, de pureza que va más allá de su belleza y de su encanto. La nueva vida, el futuro, la fragilidad y la importancia de proteger cada una de esas vidas están presente en mis fotografías." Anne Geddes está convencida de ello y lo confirma desde Nueva York en un tono suave y paciente en el que por momentos deja escapar su acento australiano.

Por más de tres décadas, Anne, de 60 años, ha registrado y explorado la inocencia y la maravilla de la nueva vida. Puede ser que su nombre no resulte familiar para la mayoría, pero sus imágenes son un símbolo y han sido replicadas e imitadas en el mundo entero.

El flamante libro Small World, una edición de lujo de Taschen, repasa las imágenes que Anne creó a lo largo de sus 30 años de carrera. Es un viaje retrospectivo que da cuenta de su interés por las etapas del desarrollo humano temprano. Como explica en el prólogo Holly Stuart Hughes, directora desde 1998 de PDN -prestigiosa publicación de fotografía profesional- , el interés de Geddes por lo que ella denomina "nueva vida" la inspiró a fotografiar embarazos, a recién nacidos ajenos al mundo que los rodea, a bebes que empiezan a sentarse y a cobrar conciencia de sus dedos, y a niños que dan sus primeros pasos para explorar el entorno y expresarle al mundo la fuerza de sus personalidades. "Reencontrarme con cada una de estas historias, volver a verlas, recordarlas, fue muy emocionante -reconoce Geddes-. En este volver a ver me gustó descubrir que siempre intenté capturar el carácter de ese niño."

¿Cuándo mira las imágenes de su propia infancia, con qué se encuentra?

Hoy puede resultar raro, pero de mi niñez recuerdo sólo dos o tres fotos. Eran otros tiempos. Crecí en una época donde nos llevaban una vez al año a un estudio fotográfico. Esas son las fotos que tengo y es muy difícil encontrar la esencia, el sentido de cómo era de niña.

Geddes lleva vendidos más de 18 millones de libros, publicados en 83 países. La edición de lujo de Taschen recopila 30 años de trayectoria
Geddes lleva vendidos más de 18 millones de libros, publicados en 83 países. La edición de lujo de Taschen recopila 30 años de trayectoria.

Un rancho de ganado en Queensland, en el norte de Australia, la vio crecer. La naturaleza de aquel eterno campo enriqueció desde pequeña su mirada y fue clave en su futuro profesional. Los años en la granja fueron duros y Geddes los recordó en su autobiografía publicada en 2007, Labor of Love. "Vivía con una madre emocionalmente alejada y un padre que degradadaba a sus hijos. Crecí sin sentido de autoestima, mi infancia no era la ideal, la que imaginaba", escribió en una de esas páginas que daban cuenta de cómo la fotografía le dio otro sentido a su vida.

Dejó la escuela y también su casa materna a los 17 años. Estaba dispuesta a seguir con su vida, a reinventarla; "no tenía idea de lo que podía ocurrir, pero me animé a soñar".

En ese camino a recorrer conoció a Kel, un ejecutivo de televisión, con el que se casó tiempo más tarde. Kel es el mismo hombre con el que intercambiamos varios e-mails para coordinar el día y la hora de la entrevista con Anne. El tiempo hizo que se dedicara a manejar los asuntos de su esposa; de hecho, él es quien atiende en Nueva York la llamada desde Buenos Aires. Tras el saludo formal, se le escucha sonreír al recordar que todo comenzó en Hong Kong, donde se trasladó en 1983 por razones laborales. Fue en esas tierras que Anne se animó a encuadrar sus imágenes a través de su cámara Pentax K1000 de 35 mm. Luego de tantas pruebas de ensayo y error, comenzó a fotografiar. La cámara se posaba en familias cercanas, esas que se movían en sus entornos. No soñaba con ser fotógrafa sólo anhelaba captar instantes, esos que tanto le impactaban y conmovían desde las páginas de las revistas Times y National Geographic. Instantes que, para Geddes, jamás podrían perderse y que tiempo más tarde se convertirían en su motor, en su mantra. Según las palabras de Holly Stuart Hughes incluidas en Small World, Anne fue autodidacta y sus esfuerzos estaban sin pulir, pero las fotos poco a poco demostraron que ella tenía un don para capturar las personalidades de los niños.

Como toda buena historia, y como si fuera parte de un guión con final feliz, el 31 de diciembre de 1984 Geddes anunció en voz alta: "Voy a ser la fotógrafa de bebes más conocida en el mundo". El deseo de Nochevieja se cumplió.

* * *

Con la cámara en mano e instalada en Sydney con su hija de dos años, Anne comenzó a hacer retratos de bebes y a plasmarlos en tarjetas de Navidad personalizadas. Nada parecía detenerla. Embarazada de su segunda hija, se ofreció como asistente en un estudio de fotografía, adquirió conocimientos de iluminación artificial y amplió todos los sentidos de lo que podría lograr. Totalmente confiada, le dijo a su marido que lo suyo era la fotografía, que había encontrado lo que buscó toda su vida. Kel la ayudó a montar el primer estudio en el garaje de la casa que compartían. Llegó una nueva mudanza, esta vez a Auckland, Nueva Zelanda, donde comenzó a gestarse la "era Geddes".

Los retratos tan íntimos y particulares que realizaba llamaron la atención. Un medio de Nueva Zelanda publicó un artículo sobre sus trabajos por encargo y acompañó la nota con algunas de sus imágenes. Ese fue el primer gran paso. "Suena como un clisé -escribió en su autobiografía-, pero me encantan los bebes. Son mi pasión. Son seres tan puros."

Esa pureza es la que busca retratar, una búsqueda que sostiene con el tiempo y que reafirma al decir con cierto humor "no hay bebes mal intencionados, ¿o sí?", espíritu que la convirtió en la fotógrafa de bebes más importante del mundo, cuyas imágenes ya son íconos indiscutidos y con los que lleva vendidos más de 18 millones de libros publicados en 83 países.

"Geddes retrata a los bebes y niñitos pequeños como espíritus animados que representan la vitalidad y la energía de la naturaleza, o bien como duendecillos y hadas con poderes mágicos -señala Holly Stuart Hughes-. Sus bebes se inscriben en una tradición de la historia del arte que se remonta a los angelotes traviesos y descarados del arte renacentista."

Como les ocurre a tantos otros talentos exitosos, Anne también recibió un rechazo contundente: "No se pueden hacer sólo fotos de bebes", le había dicho un editor. Hoy, el recuerdo le roba una sonrisa a la distancia y asegura que a diferencia de lo que muchos pueden pensar, aquél carpetazo le dio fuerzas para seguir adelante. No hay dudas de que ese hombre aún debe estar lamentando haber cerrado la puerta a un negocio millonario.

"Sus bebes se inscriben en una tradición de la historia del arte que se remonta a los angelotes traviesos y descarados del arte renacentista", señala Holly Stuart Hughes, autora del prólogo
"Sus bebes se inscriben en una tradición de la historia del arte que se remonta a los angelotes traviesos y descarados del arte renacentista", señala Holly Stuart Hughes, autora del prólogo.

El fenómeno Geddes, ése que da muestra de pequeños bebes dormidos en el interior de frutas, de flores y que celebra la belleza del vientre curvo de una mujer embarazada se transformó, para muchos, en el símbolo de la fotografía de la infancia, de la maternidad; para otros, en cambio, profesionales enfocados en temáticas más serias, el trabajo de Anne suele mirarse con cierto prejuicio. "Sé que hay mucho esnobismo en el mundo del arte. ¿Qué artista no quiere ser exitoso?", reconoce y le quita importancia a la vieja discusión que tiene como protagonista el arte popular.

Vivimos invadidos de imágenes brutales que buscan impactar y reflejar el mundo que nos toca vivir. ¿Es posible llamar a la reflexión de otra manera?

Sí, no tengo dudas de que es posible. Una imagen positiva puede reforzar el mensaje de lo que quieras contar. En todas mis fotografías vas a sentir la necesidad de proteger la nueva vida y todo lo que eso significa.

¿Qué es lo que encuentra y le apasiona aún hoy, en cada niño?

La honestidad y el humor. Son seres auténticos, son ellos mismos, no hay falsedad en sus sonrisas. Debemos mirar más seguido hacia abajo, a esa distancia que apenas se separa del suelo, a esos seres que tanto tienen para darnos y que tanto debemos proteger. Todos debemos esforzarnos para hacer un mundo mejor para ellos y mis imágenes hablan de eso, del esfuerzo que debemos hacer. Ellos son el futuro y todos somos responsables.

Proteger, nutrir, amor; tres palabras clave en la carrera de Anne que, como bien describe la australiana en su sitio web, le han servido como mantra y como inspiración en estos 30 años de carrera. Con el lanzamiento de su primer calendario creó un fideicomiso filantrópico con el fin de recaudar fondos para la prevención del abuso y la negligencia infantil. Desde su instauración, el fideicomiso sumó más de 5,7 millones de dólares con los que Geddes asistió a diferentes programas alrededor del mundo. "Mi trabajo me permitió viajar por diferentes rincones del planeta; me dio la oportunidad de conocer y trabajar con familias de muchos ámbitos y conocer otras realidades."

El compromiso por proteger la infancia y la maternidad la llevó a ponerse al frente de diversas causas, como los retratos que realizó en una iniciativa mundial para sensibilizar a los padres respecto de la amenaza de la enfermedad meningocócica y la importancia de su prevención. Lo hizo en colaboración con Novartis vacunas y la Confederación de organizaciones de Meningitis (CoMO). "La enfermedad meningocócica es repentina y agresiva, puede conducir a la muerte dentro de las 24 horas del inicio. Bebes, niños y adolescentes son los más vulnerables, los menores de 12 meses corren mayor riesgo -explica-. Desafortunadamente, muchos de los que sobreviven quedan con secuelas durante toda la vida: daño cerebral, problemas de aprendizaje, pérdida de audición y amputación de extremidades."

La serie muestra a quince sobrevivientes de países y culturas diferentes que comparten como punto de contacto un nido de pájaros. "La construcción de un nido representa amor, crianza, familia, protección, esperanza y, lo más importante, una gran fuerza. Para mí estar al frente de esta serie fue una experiencia muy emocional." En 2016, volvió a encarar otra campaña para generar conciencia de la enfermedad meningocócica, esta vez retratando a destacados atletas paralímpicos de cinco países que habían padecido este mal. "Como padres tenemos la impulsión instintiva de asegurar que nuestros hijos estén seguros y protegidos."

Fue en 1993 cuando Anne logró plasmar en blanco y negro una de las imágenes más recordadas y de mayor impacto: Jack sostiene a Maneesha [se incluye en el libro, a doble página]. Es un símbolo de su intenso trabajo con los nacimientos prematuros. "Sigue siendo una de mis fotografías más queridas e icónicas. Tiene un gran significado, no sólo para mí, sino para muchas madres y padres que encontraron fuerza y esperanza en esas manos que sostienen a la diminuta Maneesha. Me pasó que se acercaron papás de bebes prematuros a contarme que tenían la imagen de Maneesha en la puerta de la heladera o en el cuarto de su hijo, para que le diera ánimos. «Si ella pudo sobrevivir, hay esperanzas para mi bebe»."

Tal fue el compromiso que asumió en aquel entonces Geddes que se mantuvo en contacto con la pequeña niña, que parecía tan indefensa y que hoy tiene 24 años. "Es fotógrafa y artista -dice orgullosa-. Me gusta pensar que algo tuve que ver con eso, que aquella imagen de alguna manera marcó su destino."

Once años más tarde, en 2014, Anne se convirtió en embajadora voluntaria para la organización norteamericana March of Dimes, que trabaja para mejorar la salud de las madres y los bebes previniendo defectos congénitos, nacimientos prematuros y mortalidad infantil. Fue la encargada de tomar la foto del pequeño Alfred, imagen central para la campaña del Día mundial de la prematuridad de ese año y que se replicó en cada rincón del mundo.

La fascinación por sus fotos puede compararse con la que generan los ojos grandes en las pinturas de Margaret Keane [Tim Burton contó su historia en el cine, en 2015] y escandalizaban a los más esnob. "Siempre busqué mostrar a los bebes como tales, dejando de lado esa moda de disfrazarlos de adultos, apostando a la imaginación, a los cuentos de hadas". El éxito de su trabajo trajo consigo imitadores y también a quienes parodiaron cada una de sus imágenes. "Me gusta pensar en qué despierta cada foto. Puede cambiar vidas o inspirar. A lo largo de mi carrera, en estos treinta años, fotografié a miles de bebes y nunca perdí la fascinación por estar frente a una nueva vida, a esa pureza. Sé que puede resultar muy trillado, pero es cierto, es lo que me sigue moviendo, lo que me sigue empujando."

Con la reciente edición de Small World, Geddes no sólo se embarcó en un trabajo retrospectivo, sino que invitó a todos los bebes que alguna vez fotografió en sus primeros años para mostrarlos ahora crecidos, en un proyecto que bautizó Baby look at you now. "Les pedí, y lo sigo haciendo, que me manden fotografías actuales. Es increíble verlos después de tantos años. Poco a poco subo a Instagram esas imágenes, las de ayer y hoy. Es maravilloso."

Imagino que aún hoy miles de padres deben pedirle consejos de cómo fotografiar a sus hijos.

[Risas] Lo único que puedo decirles es que la infancia es muy fugaz, que fotografíen a sus niños tan a menudo como puedan y registren esa pureza única, ese símbolo de inicio de la vida misma.

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