Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El riesgo de seguir los pasos de Río de Janeiro

Miércoles 26 de julio de 2017
0

El peligro de la aparición de armas automáticas en manos de delincuentes comunes, esos asaltantes que sólo buscan dar un golpe de oportunidad, deja de ser un riesgo potencial para transformarse en una realidad. Así lo confirma el hallazgo, en un mismo día, de dos ametralladoras en poder de ladrones urbanos. Ya no se trata siquiera de su uso por parte de organizaciones de narcotraficantes para defender sus puestos de venta o zonas de acopio. El acceso a esas armas de gran volumen de fuego parece estar al alcance de cualquiera.

Esa situación puede desequilibrar aún más los índices de inseguridad urbana. Antecedentes internacionales apuntalan esa posibilidad. Las autoridades de Río de Janeiro explicaron varias veces en Buenos Aires las dificultades encontradas en su ciudad con la irrupción de esa clase de armamento. Funcionarios actuales y analistas argentinos de temas de seguridad escucharon directamente el consejo brasileño: debe evitarse que los delincuentes consigan armas automáticas.

La advertencia desde Río de Janeiro detalló el descomunal aumento de la tasa de homicidios que se dio rápidamente allí cuando fusiles y ametralladoras llegaron a las favelas. Todo empezó con un grupo que buscó dominar su propio asentamiento y, tras ese objetivo, procuró colonizar otros morros. Los adversarios renovaron su armamento entonces para defenderse. Y en un momento de ese conflicto entre bandas los grupos criminales empezaron a disparar contra la policía.

Al aumentarse las bajas policiales en Río de Janeiro se dotó a las patrullas de armamento de guerra para superar las emboscadas. Y se propagó por toda la ciudad una miniguerra urbana. Muchos años les costó a las autoridades cariocas regresar a una tasa de homicidios cercana a los 24 asesinatos cada cien mil habitantes. En la ciudad de Buenos Aires esa tasa bajó a 4,1 en 2016. Pero en el peor año apenas se superaron las seis víctimas cada cien mil habitantes. El espejo de Río de Janeiro refleja que se puede estar peor.

En la provincia de Buenos Aires la tasa de homicidios alcanza a 6,8, con cifras de asesinatos que llegan a su pico en el municipio de Moreno, con una tasa de 15,8 cada cien mil habitantes. Vale consignar esas cifras para presagiar lo que podría ocurrir en caso de que empezaran a dispararse las armas automáticas en las calles locales.

Exhibición de fuerza

Es que aquí por ahora se da un fenómeno no del todo normal. Los delincuentes buscan mayor poder de fuego más como exhibición pública de autoridad que para su utilización en tiroteos.

En los últimos meses se conoció el caso de un sicario narco que empleaba una ametralladora para amenazar, con ráfagas de balas, a vecinos de Villa Celina. Pero en general los asaltantes tienen ese poder de fuego y no lo utilizan. Sólo se registraron dos tiroteos en los que las fuerzas de seguridad fueron atacadas con armas de esas características en los últimos tres años. Y los ladrones detenidos ayer no apelaron tampoco a su armamento pesado para eludir a los policías. Se entregaron.

Esa particularidad evitó por el momento que un enfrentamiento entre policías y delincuentes terminase aquí en una de esas masacres que son cotidianas en México, otro lugar en el que el narcotráfico tomó posición mediante el uso de armas automáticas.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas