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King y Efimova, resabios de la Guerra Fría que perduran

Como en Río 2016, el mal clima entre la norteamericana y la rusa quedó explícito

Miércoles 26 de julio de 2017
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Lilly King festeja ante Yuliya Efimova
Lilly King festeja ante Yuliya Efimova. Foto: AP

BUDAPEST.- La leyenda le otorga a Winston Churchill la frase del telón de acero. Ese decir, ese eufemismo que se utilizó durante cerca de 50 años para definir a esa línea invisiblemente visible que dividió a Europa y al mundo durante la Guerra Fría, simbolizada por la disputa entre la Unión Soviética y Estados Unidos. El cinismo en los despachos dejó en jaque a una falsa diplomacia que temblaba cada vez que yanquis y soviéticos se enfrentaban en alguna cancha. El deporte como excusa del patriotismo, con tensión extrema en las pistas.

En la final de básquetbol de los Juegos de Munich, la polémica invadió el final del duelo. La angustia fue máxima en el choque de ajedrez entre Boris Spassky y Bobby Fischer; también en el cruce de hockey hielo en los Juegos de Invierno entre la superpotencia soviética y el equipo universitario estadounidense, que terminó con en favor de los rookies americanos, en un partido que se ganó el apodo de Miracle on Ice. El muro de Berlín cayó en 1989, la Unión Soviética se extinguió en 1991 y, aunque Rusia heredó la rivalidad con Estados Unidos, la tirantez desapareció.

Pero hay días en los que renace. Cómo cuando en la pileta de Río 2016 se enfrentaron la estadounidense Lilly King y la rusa Yuliya Efimova. Ambas nadadoras se provocaron en las semifinales de los 100 metros pecho y en la final, tras subirse a lo más alto del podio King se negó a saludar a Efimova. La rusa había estado sancionada por doping, situación que le generó el abucheo del público brasileño y el linchamiento público de sus colegas. "Esto prueba que puedes competir limpio e igual triunfar", dijo la norteamericana tras ganar la final. "Siempre pensé que la Guerra Fría era una cosa del pasado", contraatacó la rusa. Ayer, en Budapest, al Este del telón de acero, King y Efimova se volvieron a cruzar. Nadie silbó a la rusa, pero la moneda cayó otra vez del lado de la chica de Indiana. Y con premio extra: oro y récord mundial.

Un tiempo de 1m4s13/100, para superar por 22/100 la plusmarca de la lituana Ruta Meilutyte. Efimova, bronce con 1m5s05/100. La rusa ni miró a su rival celebrar. "¿Es especial para vos derrotar a Efimova?", le preguntaron a King. "Sí. Cada vez que represento a mí país quiero ganar. En la sala de espera estaba todo muy tenso. Es obvio que no nos queremos. La situación era muy incomoda", explicó King. Y sacó pecho: "Me gusta la presión, soy competitiva, por eso estoy en el deporte. Quiero que la pileta esté llena, escuchar a la gente gritar y a mis compañeros diciendo mi nombre".

La Guerra Fría terminó, pero el telón de acero entre Lilly King y Yuliya Efimova sigue de pie.ß

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