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Ezequiel Rodríguez, sobre Las Estrellas: "Me encantaría volver"

El actor que interpretó a Sebastián Le Brun habló sobre su personaje, su trabajo con Natalie Pérez y su partida de la tira

Domingo 13 de agosto de 2017 • 00:22
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Ezequiel y Carla parecían destinados a encontrarse una y otra vez.
Ezequiel y Carla parecían destinados a encontrarse una y otra vez..

En Las Estrellas , el vínculo romántico entre Carla ( Natalie Pérez ) y Sebastián (Ezequiel Rodríguez) fue uno de los más interesantes porque justamente no terminó de serlo, o mejor dicho, lo fue en el pasado, pero ya no más. Y los protagonistas de esta relación fallida no supieron bien qué hacer con las sobras de un amor que no pudo ser.

"Es como el recurso de la conversación iniciada. Uno evidentemente sabe que hay algo que está comenzado y sabemos cuál es el momento bisagra de esa relación: cuando ella decide no casarse con Sebastián.

Hay una riqueza muy grande y desde el guión se decide qué van tomando de ese pasado. Pero, ahora, naturalmente esto es un impasse porque me tengo que ir a grabar Soy Luna y entonces hay algo que tiene que definirse. No creo que sea una relación que necesariamente tenga que terminar mal, más bien todo lo contrario, uno dice 'acá hay algo que no está muerto'. Es una dicotomía que de alguna manera está latente", reflexiona el actor que encarnó a Sebastián en la ficción de ElTrece, en diálogo con LA NACION.

Pero mientras el actor habla sobre el fuerte vínculo vivido en pantalla, su personaje se despide de la historia de Pol-ka, aunque él reconozca que le gustaría regresar más adelante para retomar las riendas de este romance trunco. "Me gustaría volver y ver qué pasa con este vínculo y con esta pareja", sostiene.

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Resulta imposible hablar de Las Estrellas sin destacar la posibilidad de tramas que disparan las cinco protagonistas y sus universos. Y para Ezequiel, el contar con un quinteto femenino al frente de la tira es uno de los ingredientes más importante de esta exitosa fórmula: "Me resulta encantador el proyecto porque hace un tiempo largo que no se realiza una tira en la que los personajes femeninos sean los protagonistas. El universo femenino es mucho más rico y las luchas intestinas que la mujer puede llegar a tener -que por supuesto nosotros los hombres también las tenemos- son habitadas acá con honestidad y mucho detalle. Las mujeres tienen una capacidad para hablar de su mundo emocional como creo que el hombre no puede".

Esa idea de mostrar a los personajes a través de sus fallas fue justamente una de las cuestiones que mencionó como valor de esta ficción su guionista Marta Betoldi y que el actor coincide plenamente: "Lo que busca Marta es mostrar personajes rengos que en un punto te puedan producir compasión, decir 'pena' me parece feo, pero sí compasión o bronca por cómo actúan y, ahí, vos empezás a funcionar de una manera mucho más activa y a dialogar con lo que estás viendo porque lo que ves son seres vivos, que erran, que tropiezan y a los que no le salen muchas cosas. Eso es lo que resulta atractivo, que la gente se pueda reconocer y se produzca la empatía desde ese lugar".

Y agrega: "Sería un plomazo ver una historia en la que los personajes saben todo lo que quieren, porque el fin de la tele en general es entretener y me parece que este programa lo logra con sus historias y sus personajes".

La medida del amor

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A minutos de casarse por iglesia, Carla dio marcha atrás y le puso punto (aparte, no final) a un vínculo que parecía sólido, dejando a su pareja en el limbo de los abandonados en el altar. Luego él se casó con Nadia (Inés Palombo), una de sus mejores amigas, aunque eso no les impidió seguir en contacto. "Acá hay algo que es antiguo, profundo y si bien hay luchas, hay momentos de calma. Inclusive, dentro de la lucha se puede ver el amor que hay. Esto no lo buscamos adrede. Nosotros con los directores y Natalie apelamos al presente, pero parece que entendimos algo que tiene que ver con el pasado y el pasado tiene una gran fuerza en el presente y nos hicimos cargo de eso".

Hubo un condimento en la historia de Sebastián que fue particularmente interesante y que lo distinguió del resto de los galanes de la novela: de su vida privada se supo muy poco. A su personaje lo conocimos principalmente a través de la mirada que Carla tuvo sobre él y fueron pocas las escenas del psicólogo a solas con su esposa o en su rutina de trabajo. Y la ironía fue que mientras más alejados ellos estaban desde lo romántico, más unidos terminaban dentro de sus respectivas cotidianidades: "Hay historias y vínculos que son tan totémicos, tan importantes para la vida de uno... A mí me ha pasado, probablemente a vos también. Mientras vivís con esa pareja es un intercambio a veces hasta tortuoso, pero te separás y pasan tres o cuatro meses y cuando ves a esa persona, aunque desees no cruzártela, te quedás sin respiración. Y esas personas simbolizan y encarnan la idea del amor y, evidentemente, para Carla, Sebastián va a ser importantísimo y fundamental porque será el parámetro para medir todos los vínculos que ella tenga y a él le pasará lo mismo".

Ezequiel y Natalie

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La química entre actores es una cuestión que se da o no se da, no hay nada que la garantice. Con Ezequiel y Natalie Pérez sucedió eso, ambos lograron trabajar con mucha sintonía: "Yo soy de estudiar y muy metódico, pero me di cuenta que lo que mejor funcionó en este encuentro con ella fue ir y ver qué pasaba ahí. Natalie es una actriz que tiene una conexión muy ejercitada con su parte espontánea, hay algo que tiene muy aceitado. Yo podía ir con mi aparato de chistes y ocurrencias, que a mí me gustan mucho y normalmente es lo que hago, pero me di cuenta que no iba a servir ni era lo más conveniente para la dinámica con ella. Si vamos a mostrar a dos personas que están enamoradas, hay una que es la usina, y la otra es la que apoya, la que sostiene. Acá me di cuenta que la usina y la que contaba con esos elementos era ella. La vi trabajar en una lectura y dije: ´Yo me tiro a la pileta con la energía de Natalie, tengo que seguir esa energía, y después de todo, el amor es eso'". Así, con esta forma de trabajo, Ezequiel se sumó a la potencia de su compañera, sin mezquindad y con el objetivo de enriquecer el ida y vuelta entre ambos, algo que dio como resultado una de las tramas más interesantes de esta historia.

Es sabido que por cuestiones contractuales varios miembros del elenco de Las Estrellas debieron decir adiós prematuramente y uno de ellos es Ezequiel. Pero eso no quita que tenga ganas de regresar a la tira: "A mí me encantaría volver, pero me parece que la vida y el destino se encargan de poner las cosas en su lugar. Si es lo mejor para mí y para una cantidad de personas, yo estaré de mil amores, me encantaría. Confío mucho en eso que si tiene que ser... será. Ahora, vuelvo a Soy Luna, a revisitar este programa infantil con un personaje en un código de humor distinto y, además de esto, voy a empezar a ensayar en teatro una versión de La filosofía en el tocador, de Marqués de Sade. Vos fíjate lo que es mi cabeza... [risas]. Pero, si es que existe la posibilidad, te confieso que me gustaría volver a Las Estrellas y ver qué es lo que pasa con este vínculo y con esta pareja".

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