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La era del coworking fashion

Cada vez más creativos comparten un mismo espacio de trabajo; conviven para potenciarse, con el diseño como común denominador. Quiénes son, qué hacen y cuáles son las ventajas de esta modalidad

Un grupo de creativos que se junta y potencia
Un grupo de creativos que se junta y potencia. Foto: LA NACION / Paula Salischiker
Sábado 29 de julio de 2017
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LA NACION
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Cada vez más creativos comparten espacios de trabajo
Cada vez más creativos comparten espacios de trabajo. Foto: Paula Salischiker

Experiencias de diseño en espacios en común, la alternativa de muchos creativos que buscan compartir y logran potenciarse

Sumar, compartir, colaborar, potenciar, sostenerse, exponerse, generar comunidad. Acciones y verbos que a diario no pocos diseñadores conjugan para poder seguir adelante ?con sus propuestas de diseño.

El coworking –una forma de trabajo de los profesionales independientes o emprendedores que comparten un mismo espacio para desarrollar sus proyectos– en moda es una opción interesante para muchos creativos argentinos. Es una alternativa para los emergentes, pero la mayoría no es startup; en todos los casos deciden unir fuerzas para facilitar el desarrollo de sus ideas y proyectos. Con un criterio estético en común, generalmente por cuestiones económicas, uno le abrió la puerta al otro o decidieron arrancar juntos en un espacio común, puertas adentro o a la calle. En duplas o en grupos más numerosos, el trabajo cooperativo les permite concentrar variedad de propuestas para vestirse y arreglarse, con diferentes estilos.

Esto generan el peluquero Juan Olivera y la diseñadora de indumentaria Vicki Otero; la tailor rocker Andrea Urquizu y el zapatero Lucas Sánchez; la pareja de creativos que forma Martinica Lena y Joan Martorello que comporten con la diseñadora Belén Amigo, y el diseñador Fernando More y el artista visual Gabriel Altamirano. Otro grupo que se potencia es el de Unión Tienda, que reúne a nueve firmas de creativos liderados por Roberta Pallitto, de Petitem Indumentaria, y Marina Sschedlbauer, Ana Förster Indumentaria, Bauths (calzado), Onneta (carteras), Clara Grouman (calzado), Bruselas (joyería contemporánea), Lanaria (joyería textil), Jopo (pañuelos y accesorios) y Cariño (ropa interior).

Y no son los únicos. La joyería es un buen ejemplo, sobre todo porque sus creadoras, Viviana Carriquiry y Paula Levy, comparten un local en Palermo desde hace 15 años. Otra que abrió sus puertas es Yanina Faour, diseñadora de Oleana, que incluyó en su espacio a la zapatera Lucila Iotti. Y la joyera mexicana Mai Solorzano, que también se junta estratégicamente con la diseñadora Eugenia Zoia, de Jardín Estampas, y otros, en un showroom en Belgrano.

También existe el coworking temporario y en esa posibilidad se anotan muchos. Sea en espacios rotativos o eventos especiales, varios diseñadores se juntan y comparten lugar, y no sólo para presentar lo suyo en la modalidad de feria. Así lo sostiene la firma Lejana, de la diseñadora Belén Díaz, y Alcántara, de la joyera María Laura Licandro, o también Akbal Indumentaria & Accesorios, de la diseñadora Alejandra Mansilla, y la bijoux de AMMA, de Laura Toledo .

Ventajas en tiempos difíciles, o simplemente una sumas creativas auspiciosas.

PELUQUERO + DISEÑADORA

Juan Olivera y Vicki Otero
Juan Olivera y Vicki Otero.

Juan Olivera

Es peluquero desde hace 31 años y más de la mitad de su carrera estuvo dedicado a la moda, oportunidad que lo llevó por “caminos creativos, a tener un estudio en el que junto a un grupo de profesionales hacemos corte, color, peinados, y damos clases para poder transmitir conocimientos y seguir formando equipo. Me considero un artesano, por eso no me interesa poner una peluquería a la calle; nuestro fuerte es la atención personalizada, y poder combinar agenda y horarios entre clientas, producciones de moda y estudio. De todo, brindo un servicio que muy pocos tienen que es el corte de pelo en seco, es decir, casi lo esculpo”, comenta Juan Olivera, y para completar un outfit de la cabeza a los pies decidió compartir el espacio con la diseñadora Vicki Otero.

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Vicki Otero

Complementarse, sumar fuerzas y recursos. La intención del encuentro entre una diseñadora y un peluquero. Así lo cuenta Vicki en su nuevo showroom en Estudio Olivera, un espacio art déco en pleno San Telmo, donde su sastrería combina a la perfección. Allí exhibe Industria argentina, una colección alejada de los imperativos de la moda de temporada que revaloriza el oficio sastrero con telas camiseras, denim y una propuesta especial para hombres. Sus vestidos con mangas elaboradas, en globo con cuidadosos pliegues, sus características faldas plato hoy en una estampa a cuadros en verde y negro, y una línea de sastrería especial con hilvanes ornamentales se completan con importantes abrigos oversize.

DISEÑADORA + ZAPATERO

Andrea Urquizu y Lucas Sánchez
Andrea Urquizu y Lucas Sánchez. Foto: Mariana Roveda

Andrea Urquizu

Es conocida como la sastre del rock. La música la puede y lo demuestra con la ropa que hace tanto para mujeres como para hombres, en una paleta precisa, acotada al blanco y negro, porque “más bien soy minimalista, y pienso la ropa como un clásico atemporal”, destaca de su marca AU, y señala que le gusta la sastrería, porque “implica una estructura: muchas piezas y detalles milimétricos que analizo, armo, desarmo y para crear algo propio y original”. Además de sastre rocker es vestuarista de bandas como Illya Kuryaki and the Valderramas, Miranda!, Babasónicos, Coiffeur, Viudas e Hijas y otras agrupaciones indies. Se destaca por su trabajo morfológico al generar bordados creados por pieza, obteniendo texturas y efectos 3D.

Lucas Sánchez

Arrancaron juntos o, más bien, hace dos años que tienen una tienda en juncal 1309, Recoleta. “Una idea de los dos: tener un espacio minimalista en negro y blanco, en el que se destaque el diseño; la idea es mostrar indumentaria y zapatos con diseño”. Lucas ofrece zapatos con buen juego de texturas, favoritos, también, de rockstars y gente del ambiente del arte en general. “Nos complementamos muy bien, nuestras prendas combinan; más aún, el universo que propone cada marca convive en uno, se pueden llevar las dos piezas de autor juntas”.

DISEÑADORES + DISEÑADORA

Belén Amigo y Martinica Lena
Belén Amigo y Martinica Lena. Foto: Mariana Roveda

Lena Martorello, de Martinica Lena y Joan Martorello

Una dupla que se potencia. Martinica Lena se asoció a Joan Martorello –hoy en Londres realizando una maestría en Central Saint Martins, presentando el proyecto de marca–, y crearon una firma de indumentaria con especial interés por las siluetas amplias, cómodas y definidas que “permiten al cuerpo moverse con facilidad, y para lograrlo, preferimos los textiles naturales, como se ve en Kallima, en la que sumamos acabados rústicos, desflecados, y el recurso de recortes regulares o asimétricos”, dice Martinica Lena, que desde hace tres años estrechó aún más fuerzas con Joan Martorello, y ambos se juntaron con Belén Amigo para sostener un local a la calle en Talcahuano 1287. “Ambas marcas estaban comenzando, participábamos de concursos y desfiles, comenzábamos a producir y teníamos la necesidad de tener un espacio que nos represente; una etapa de crecimiento que es difícil afrontar solos. La idea de unirnos era para poder juntar fuerzas y recursos para un proyecto que de manera individual hubiera sido más complicado y riesgoso llevar a cabo solos; asumimos el riesgo y no nos equivocamos”, explica Lena.

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Belén Amigo

Se conocían de la UBA, y decidieron potenciarse tal como conversaban en el ámbito académico. Esta diseñadora chaqueña dice que su universo Amigo pasa por las líneas simples con siluetas mórbidas y bien definidas, en texturas papelosas, con bordados figurativos, que refieren relatos fantásticos. “Compartimos este local en Recoleta, deliberadamente minimalista, donde los materiales son los protagonistas –la madera, el hierro y el cemento–, que combinados con los detalles de época del lugar –grandes ventanas con arcos, desniveles importantes y puertas de madera–, generan un clima especial que integra ambas marcas. Tenemos, también, dos oficinas donde realizamos tareas de producción, como diseño, moldería y muestras que luego se realizan en talleres y con costureras externas.

DISEÑADORES X NUEVE

Marina Schedlbauer y Roberta Pallitto
Marina Schedlbauer y Roberta Pallitto. Foto: LA NACION / Mariana Roveda

Petitem, de Roberta Pallitto

Potenciar el diseño y repartir gastos, la idea de Roberta Pallitto, diseñadora de Petitem, al crear Unión Tienda. “Tenía ganas de poner un local en conjunto con otra diseñadora paracompartir; en 2013, estaba vendiendo en Tokio desde hacía dos años y no podía creer que allí pudiesen encontrar la colección entera y no acá. Quería tener toda la colección en un mismo lugar, con una estética específica y poder brindar una experiencia de compra diferente, e invité a sumarse a Marina Schedlbauer. A su vez, estábamos en contacto con otros diseñadores de la FADU y con emprendedores que recibían microcréditos de la Asociación Civil EnLace Socias. Así comenzamos a sumar creativos, nueve en total, a la tienda de Tres de Febrero 2086, Belgrano”, explica Roberta, y destaca: “Es un espacio cómodo y cálido, que invita a chusmear y descubrir; amo la idea romántica de la boutique clásica, y este lugar se acerca a eso”. Su marca es Petitem, un emprendimiento de indumentaria y textil. Las telas de autor es su apuesta más fuerte: “Armamos cada textil con una mezcla de técnicas que incluye collage, acrílico, tinta china y lápices. En cada temporada se desarrollan cerca de seis estampados que ilustro y edito especialmente. Diseño textiles para determinada propuesta de moldería y viceversa”.

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Ana Förster, de Marina Schedlbauer

La marca de la diseñadora Marina Schedlbauer, que en su haber cuenta con haber sido visual merchandiser de Dolce&Gabbana, lleva el nombre de su abuela paterna y pretende reflejar “ese espíritu de hacer cosas lindas con las manos que mi abuela me enseñó”. Y sus raíces nórdicas de alguna manera se ven reflejadas en el espíritu de su firma. Cada colección nace a partir del trabajo en conjunto con un artista, que reinterpreta esa inspiración escandinava en una propuesta estética argentina, de impronta handmade. “Las alianzas creadas entre artistas, ilustradores y diseñadores son enriquecedoras y motivadoras. Es un intercambio de saberes, una experiencia que fusiona arte y diseño, que busca generar felicidad y sorprender”. Y lo hace en prendas contemporáneas, funcionales, cómodas, femeninas, “con detalles de confección de antes, bien hechos y cuidados, para siluetas que van de lo convencional, con pinza de busto y rectas, al oversize, más suelto descontracturado”.

DISEÑADOR + ARTISTA VISUAL

Fernando More y Gabriel Altamirano
Fernando More y Gabriel Altamirano. Foto: LA NACION / Mariana Roveda

Fernando More

Lo suyo pasa por una búsqueda morfológica y conceptual, alejada de las reglas comerciales, que también incluye productos seriados y modelos básicos para acompañar la colección. Desde su atelier de avenida Belgrano al 800, se dirige a hombres profesionales, de entre 30 y 50 años, que aman viajar y buscan disfrutar del tiempo libre. Artistas como Carlos Ricci, Ruben Lartigue, Eugenia Balonga, Lucas Parbo, Fabiana Barreda y, ahora, Gabriel Altamirano, colaboraron con el desarrollo de sus estampas. En su trabajo, arte y moda están íntimamente ligados. Su punto de venta a puertas cerradas lo comparte con Gabriel Altamirano, que convirtió el espacio en galería de arte.

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Gabriel Altamirano

El dibujo le abrió camino a la escena del arte, estudió Artes Visuales en Misiones y desde que en 2013 fue invitado a exponer en Buenos Aires no paró. Claro que su incursión en la moda fue de la mano de Fernando More, quien lo convocó para estampar una colección que se inspiró en su obra, y desde entonces trabajan juntos en varias colaboraciones. También realizó ilustraciones para otros diseñadores. En 2016 quedó seleccionado en el Salón Nacional de Artes Visuales en la categoría de dibujo. Su obra está inspirada en la observación del mundo contemporáneo, teniendo como referencias recuerdos de la niñez, la comunicación, el diseño, la moda, la ecología y su impacto en nuestra percepción. Prepara su participación en Cuadernos de artistas de Santiago Bengolea en septiembre en Nueva York.

Qué ver

El proceso de armado de la indumentaria, la colección de temporada de Vicki Otero, que lleva a conocer el lado del revés de su ropa.

London calling, es lo último de la sastrería minimalista de Andrea Urquizu, en la que ahora experimenta con bordados, calados y termosellados.

Los próximos zapatos de Lucas Sánchez se inspiran en el pospunk en cuero, charol y apliques metálicos en negro y plata. Lunar será lo que viene de mano de Belén Amigo en vestidos únicos que recrean los clásicos de su marca.

Deconstruir y reciclar, la sastrería que presentará Fernando More.

Paranacito se estampará en las nueva propuesta de Roberta Pallitto, con trabajos en collage, acrílico y hasta papel.

Y un buen cruce entre lo orgánico y geométrico se verá en los prints arty de Ana Förster.

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