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Mundial de Natación. Federica Pellegrini consigue lo imposible: derrotar al mito Ledecky

En los 200 metros libre, la nadadora de Venecia derrotó a la "chica superpoderosa", con un tiempo de 1m54s73.

Miércoles 26 de julio de 2017 • 21:35
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Federica Pellegrini y su medalla dorada
Federica Pellegrini y su medalla dorada. Foto: AFP

(BUDAPEST, enviado especial). "Fede, mai dimenticare che si ha un obiettivo (Fede, nunca te olvides que tienes un objetivo)", le repetía a Federica Pellegrini su madre. Y, cada vez que la fiaca asoma por sus mañanas, llama por teléfono a la mamma. "Para que me recuerde de que tengo un objetivo", suele decir. A sus 29 años y con más de cinco oros en sus vitrinas -uno en Pekín 2008, 200 metros libre; cuatro en mundiales, 200 y 400 libre en Roma 2009 y Shanghai 2011- parecía que ya no quedaban demasiadas metas en la vida de la italiana. Sin embargo, el apetito de gloria de Pellegrini tenía un sueño de esos que se antojan imposibles: derrotar al mito. Ayer, en el Duna Arena de Budapest, en los 200 metros libre, la nadadora de Venecia derrotó a la chica superpoderosa, Katie Ledecky con un tiempo de 1m54s73.

Pellegrini sorprendió al mundo de la natación en 2004, cuando con apenas 16 años, se subió al segundo escalón del podio en los Juegos Olímpicos de Atenas. Entonces, Ledecky tenía 7 años y hacía apenas un año que había comenzado a nadar. Hoy Ledecky tiene 20 años y no sabía lo que era perder en las 13 grandes finales que había disputado en mundiales. Hasta que se topó con la italiana. "No sé lo que pasó. No creía que fuera posible, pero he hecho una carrera justa. Creía que podía nadar bien, pero nunca que derrotaría a Ledecky", se sinceró la italiana, tras colgarse el oro. "No me puedo lamentar por la plata", dijo la estadounidense que finalizó la carrera con un tiempo de 1:55,18 y sumó su cuarta medalla del campeonato (las otras tres fueron de oro), la decimonovena de su carrera, segunda de plata, primera a nivel individual.

"Los grandes campeones no se terminan nunca. Grande Federica, orgullo italiano. Felicitaciones", se sumó Alessandro Del Piero, a los elogios a Pellegrini. El ex Nº10 de la Juventus sabe de lo que habla: se retiró de la Vecchia Signora con 37 años. Antes impensable, hoy las campeonas longevas comienzan a aparecer en la natación. "La acumulación de experiencia le permite a un nadador saber que funciona y que no para alcanzar el nivel óptimo. Al final, una parte muy importante es mental, no física. Por otro lado, los cuidados en la alimentación y el trabajo en el gimnasio han evolucionado mucho en los últimos años", asegura Fred Vergnoux, el entrenador de la española Mireia Belmonte, que ayer a sus 27 años se llevó la plata en los 1.500 libres. Otro de los veteranos que levantó a la tribuna y a sus competidores fue László Cseh, de 31 años. Históricamente bajo la sombre Michael Phelps, el húngaro quería aprovechar el adiós del americano para colgarse el oro ante su gente. Pero el sudafricano Chad le Clos no se lo permitió. Consciente de su culpa, le Clos nada más tocar la pared, le pidió perdón a la hinchada y levantó la mano de Cseh. Una historia para la hemeroteca, como la de Pellegrini que volvió a escuchar su himno en un podio. "Ahora puedo decir que estar en paz. Yo quería una medalla importante", cerró la italiana. Tal y como se lo pedía su madre. Un oro para la mamma.

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