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La salvadora: Uber deja su futuro en manos de una experta en la cultura pop

Bozoma Saint John, estrella del marketing que pasó por Pepsi y Apple, intenta lavarle la cara a la empresa tras la salida de su polémico fundador

Jueves 27 de julio de 2017
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The New York Times
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NUEVA YORK.- Un poco más de un año antes de convertirse en la primera jefa de marca de Uber -el actual intento de la empresa de rehabilitar su dañada imagen-, Bozoma Saint John utilizó el servicio para pedir un auto que la trasladara desde el hotel Four Seasons de Austin hasta una cena de negocios. El auto que llegó era un cascajo.

"Eh? No me va a pasar nada en este auto, ¿no?", le dijo, mitad en broma mitad en serio, al conductor. "Sabés manejar, ¿no?"

Supuso que el conductor le retrucaría. Por el contrario, el hombre le contó que un grupo de taxistas del aeropuerto le habían destrozado el auto y que necesitaba el dinero de ese viaje para arreglarlo. También le dijo que estaba ahorrando para ir a ver a Iggy Pop, el roquero favorito de su hermano muerto, al festival South by Southwest, al que Saint John también asistiría en su calidad de jefa global de marketing de iTune y Apple Music.

Saint John, fanática de las redes sociales y Chanel
Saint John, fanática de las redes sociales y Chanel. Foto: NYT

Saint John suspiró. La cena a la que estaba por asistir era con Iggy Pop. ¿Tendría ganas, tal vez, su conductor, de acompañarla?

"Todos me preguntaban si esa persona era mi pareja, no entendían qué hacía ahí", recuerda Saint John. "Fue un momento humano hermoso."

"Todos vivimos a las corridas, y a mí lo único que me importaba en ese momento era llegar a destino. Pero de no haber sido por ese momento de humanidad, cuando empezamos a conversar, esa conexión nunca se habría dado", dice Saint John.

En parte, esa historia fue lo que convenció a Arianna Huffington, fundadora del diario online The Huffington Post e integrante de alto perfil del directorio de Uber, de que Saint John era la persona justa para sacar a Uber del berenjenal de escándalos legales y éticos en los que está sumida desde hace tiempo.

Huffington y Saint John se encontraron por primera vez en enero en la ciudad de Las Vegas, durante una cena presidida por Kristin Lemkau, jefe de marketing de JPMorgan Chase. "Nos entendimos de inmediato", dice Huffington.

Saint John sabe que su contratación en Uber parece calculada: contratar a una madre viuda afronorteamericana para reivindicar la imagen pública de la empresa, que ha sido acusada de fomentar un clima de trabajo hostil hacia las mujeres. A ella no le importa. "Para mí no es ninguna cortina de humo, porque no sólo estoy calificada para el trabajo, sino que pienso hacer un gran trabajo", dice.

Y ella se ocupa de amplificar esa presencia con atuendos que son verdaderas declaraciones de principios, como la pollera lila con volados, el top ajustado, la cartera con incrustaciones doradas de Chanel y los zapatos taco aguja con los que se apareció en la oficina de Uber en San Francisco hace un par de semanas.

Saint John siempre se destacó entre los demás. Su familia se instaló en Colorado Springs cuando ella tenía 12 años, tras una infancia itinerante entre Connecticut, Washington, Kenya y Ghana, donde su padre fue diputado desde 1979 hasta el golpe de Estado de 1981. Su madre diseñaba y vendía ropa.

Saint John se inscribió en la Universidad Wesleyan, en principio, para estudiar medicina, pero en su tiempo libre se las arregló para dictar un curso sobre legendario rapero Tupac Shakur, bajo la supervisión de un profesor de la universidad. Entró a la carrera de medicina, pero presionó a sus padres para tomarse un año sabático. "Aceptaron, y ése fue su error", comenta.

Se mudó a Nueva York y consiguió changas como moza en eventos y recepcionista en una peluquería canina. También empezó a salir de noche, y en los clubes nocturnos se hizo amiga de personas influyentes, como Rene Mclean, entrenador de DJ. Luego cayó en SpikeDDB, la productora de Spike Lee, que necesitaba alguien que contestara el teléfono.

Saint John pasó de servir el café a ayudar a Lee a pergeñar campañas publicitarias, como por ejemplo la idea de contratar a Beyonce para un comercial de Pepsi.

"Ése fue el momento crucial en el que me di cuenta de que podía contribuir con todo lo que sabía de la cultura pop y de su funcionamiento interno para ayudar a tomar decisiones comerciales bien fundadas", recuerda Saint John. En la cafetería de la empresa de Lee, Saint John también conoció al ejecutivo publicitario que se convertiría en su marido.

Pasó por la empresa GlaxoSmithKline y luego aterrizó en Pepsi.

En 2013, fue la organizadora del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl, patrocinado por Pepsi, donde actuó Beyoncé. Cuatro meses después, a su esposo le diagnosticaron su enfermedad. La hija de ambos acababa de cumplir 4 años.

El día en que se cumplían 13 años de su primera cita, Saint John posteó en Facebook: "Acá estamos, reflexionando sobre nuestros años juntos, él con su cóctel de quimio y yo con vino tinto en un vaso descartable". Pater Saint John murió en diciembre de 2013.

"Tras enterarme de la anécdota en Austin, tuve una iluminación, me di cuenta de que era la persona perfecta para Uber", recuerda Huffington. "Se me ocurrió que sería genial que alguien contara en la empresa esas historias tan conmovedoras de nuestros conductores, para llegar al corazón de la gente y para infundirle humanidad a la marca Uber."

En mayo, Saint John y Travis Kalanick, fundador de Uber y por entonces su CEO, pasaron ocho horas en la casa de Huffington discutiendo cuál podría ser el aporte de ella a la empresa. "Tal vez haga falta que me disfrace, porque me gustaría salir a manejar", dijo entonces Saint John. "¿Qué pasa cuando el que se sube al auto está enojado? ¿Hay que quedarse callado o hay que responder?"

Kalanick abandonaría su cargo apenas un mes después. La búsqueda de su sucesor todavía está en curso. Pero sea quien sea, contará con la ayuda de Saint John como copiloto, con sus zapatos taco aguja y los auriculares puestos.

Traducción de Jaime Arrambide

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