Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Cada decisión, un mundo

Domingo 30 de julio de 2017
0

¿Arábica o robusta? ¿Catuaí o bourbon? ¿Rojo o amarillo? Con esas cuestiones comienza a perfilarse el aroma y el sabor que nos ofrecerá esa seductora taza luego de todo el proceso que necesita recorrer el café desde la planta hasta el pocillo.

Una cadena de decisiones y cuidados que deben tomarse en cada paso porque con seguridad afectarán al siguiente. Si bien la cosecha debe hacerse en plena madurez, también hay quienes eligen dejar algunos lotes para que se sequen en el árbol, con lo que al finalizar tendrán otro tipo de dulzor en la taza. Cosecha manual o mecánica es otra duda, porque la mecánica no significa siempre industrializada, sino que en la actualidad se han desarrollado máquinas a escala humana a las que se le regula la vibración para que caigan sólo las cerezas en su punto justo. Luego de la colecta, llega la hora del procesado de los frutos y acá hay otra serie de posibilidades: beneficiarlas por vía húmeda o seca, y en cada una de ellas otros abanicos. Por ejemplo, en la fazenda California, de Capricornio Coffees, están desarrollando este tema y a un café de la misma variedad lo procesan de ocho maneras distintas, logrando diferentes bebidas en cada taza final, una maravilla. Uno con más cuerpo, por la dulzura de haberse secado con la pulpa; otro con sabores más lácticos y textura sedosa por la doble fermentación que ofrecen también estilos como los que se logran en Kenia o en Etiopía.

Lavado o en seco, despulpado o natural, fermentado o secado en patios o camas africanas o en secaderos mecánicos son otros caminos.

El tueste es otra gran puerta de ingreso: ya no sólo se habla de tueste bajo, medio y alto, sino que varias maneras de llegar a la temperatura deseada. Las variables entre temperaturas de inicio y final del tueste cambian totalmente los atributos del café.

Cuando nos llega el cuarto kilo de café a casa, qué hacemos: hay que moler los granos del tamaño correspondiente a la cafetera que vamos a utilizar (para espresso o para filtro) y, finalmente, medir la cantidad de agua y tiempo de infusión para la extracción perfecta.

Un cuidadoso camino para tener en cuenta cada vez que tomemos la taza entre las manos.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas