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Tala disfruta de su recorrido pero no se conforma: quiere brillar ante el favorito Hindú

En la previa de la definición del Nacional de Clubes de la UAR, Tala se prepara para vivir su segunda final, después de 11 años, frente al último campeón que buscará consagrarse por tercera vez consecutiva

Sábado 29 de julio de 2017 • 11:52
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LA NACION
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Tala Vs. Hindu
Tala Vs. Hindu.

Tala no llega como candidato a esta cita, pero sí con ilusión. Sus únicas dos finales en el Nacional de Clubes parecen pocas frente a las diez de Hindú. Pero confía en sus 72 años de historia que guardan 22 títulos de la Unión Cordobesa (ocho de manera consecutiva) y en su presente. "Confiamos en nuestro juego, en nosotros y en el camino recorrido", apunta el jugador de Tala Manuel Garzón.

Del otro lado estará el poderoso Hindú, con sus nueve torneos de la URBA y las siete copas por el torneo Nacional de Clubes, con la posibilidad de conseguir su tercera de manera consecutiva. Pero Tala no se achica, disfruta de su presente y añora el triunfo.

Este sábado a las 15.40 (en vivo, por ESPN2), los dos equipos estarán cara a cara. Como sucedió en 2016, cuando se cruzaron por la semifinal del mismo certamen (victoria de los de Don Torcuato por 21-19), esta vez en la final. El CASI, la catedral del rugby, albergará este duelo de campeones y será testigo del nuevo dueño del rugby nacional.

Tala llega desde Córdoba con la confianza del camino recorrido. Se apoya en su cuerpo técnico, sus jugadores y todo el trabajo hecho los últimos años. En 2014 se pusieron como objetivo realizable el torneo Nacional y se observan claramente los resultados. "El grupo fue creciendo y consolidándose. Llegamos en el momento justo de maduración", señala el forward Garzón.

El golpe fue duro cuando el club de Villa Warcalde no logró la clasificación al torneo en 2014, pero a su vez fue el impulso que necesitó para crecer. Hoy disfrutan de su presente rugbistico y se apoyan en el camino recorrido con la misma base de jugadores que fue ganando experiencia. "Hemos crecido como grupo y se nota que hay una gran evolución como equipo", destaca Marcos Lobato, uno de los experimentados del plantel, y agrega: "Hemos madurado con el tiempo, empezamos a tomar riesgos y a salir airosos de eso, subimos escalones con los años y eso se disfruta", menciona, en referencia al acceso en 2015 a cuartos de final, en 2016 a semifinales y en 2017 a la final".

"Todo el club está muy feliz por el logro de este equipo. Pero este logro es de todos. Es una alegría inmensa", describe Franco Cuaranta una de las promesas del club, que está teniendo sus primeros pasos con el seleccionado de Argentina XV. Así lo sienten todos. Festejan lo alcanzado como equipo pero lo disfrutan como club, porque no se logran todos los días instancias como estas.

La final de este sábado tiene a todo los hinchas y jugadores de Tala revolucionados. Se contrataron doce colectivos (alrededor de 1500 personas) para viajar hasta San Isidro, sin contar a los que viajen de manera particular. Las entradas disponibles para el club se agotaron en cuestión de horas. Todo para teñir la catedral de negro y blanco, en pos de gritar campeón.

Por parte de los jugadores, quienes viajan este viernes por la mañana, tampoco saben bien cómo manejar la ansiedad. Son momentos únicos y ninguno se lo quiere perder, pero a veces esas ansiedades son las terminan pasando a uno de revoluciones. Los que cuentan con mayor experiencia, como Lobato, probaron hablando con los más chicos intentando calmar esa ansiedad. "El club está movilizado y no nos queremos marear con toda esta revolución. Tenemos que disfrutar, sin perder la concentración", se autoconvence Garzón.

Tala había tenido su única final frente al poderoso SIC en 2006. Un torneo con formato diferente. Alcanzaron esa definición, habiendo jugado el partido por semifinales el sábado anterior. "Estábamos disfrutando ese triunfo y llegó la final,nos agarró muy desarmados", recuerda Lobato, uno de los cuatro jugadores -junto con Gastón Oviedo, José Basile y Pedro Garzón- que repetirán un cruce definitorio. "Pasaron 11 años, eran otros procesos y yo tenía sólo dos años en primera. La ansiedad me comía."

Pero aquella experiencia fue un mal trago que los veteranos del club recuerdan e intentan transmitir como enseñanza a las camadas que vienen. Porque por más que hayan perdido (36-7), hayan tenido varios lesionados y el resultado los terminó por opacar, valió la pena haber vivido aquel momento.

"Los que han podido jugar esa final, los más grandes nos dicen que disfrutemos, que entremos a dejar todo. Que es un momento único y que estemos tranquilos y disfrutemos", dice Cuaranta.

Durante la comida tradicional del jueves por la noche hablaron la comisión y varios jugadores. Abrazos y mensajes de los representantes de las categorías juveniles, quienes ayudaron a servir. Pero sobre todo hubo respeto y apoyo al plantel y al cuerpo técnico que tendrá el sábado el desafío de alcanzar la meca del rugby nacional.

Siempre Hindú

Del otro lado de la línea de cal, alentado por sus amigos de Don Torcuato, estará el Club Hindú, que conoce de este tipo de exigencias, y que además contará con la presencia de sus figuras que forman parte de los seleccionados de la UAR y los Jaguares. Tienen en su haber diez finales, siete de ellas ganadas y con la posibilidad de lograr la tercera de manera consecutiva.

"No miramos los récords, ni lo obtenido o lo que podríamos llegar a alcanzar. Nos enfocamos en ganar y en el partido que se viene. Este no es uno más, tenemos que dejar todo de lado, no escuchar a los de afuera, a lo que se dice y enfocarnos en nosotros", reflexiona Hernán Senillosa , el único presente en la primera final alcanzada en 1996.

Hindú sabe que es favorito, sus méritos lo avalan y sus ganas lo potencian. Recupera jugadores y, si bien no llega con los mejores resultados en el torneo de la URBA, sabe de su capacidad y a lo que juega. "Sabemos que podemos dar más de lo que venimos haciendo y eso es fundamental. Tuvimos una preparación muy dura, sobre todo en el aspecto mental. No podemos dejar escapar ningún detalle", señala Senillosa también con presencia en las últimas dos coronas, en 2015 y 2016.

El club de Don Torcuato sabe lo que representa y conoce sus virtudes. Lejos de confiarse de cara a la cita más esperada, trabaja, analiza y apunta a su objetivo.

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