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Leonardo Martínez. "Descubrí que los límites no existen"

Después de un grave accidente, se volcó al esquí adaptado para volver a disfrutar de su pasión

Domingo 30 de julio de 2017
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LA NACION
Sobre una silla mono-esquí, Martínez participó de los Juegos Paralímpicos en Vancouver 2010
Sobre una silla mono-esquí, Martínez participó de los Juegos Paralímpicos en Vancouver 2010.

Volver a intentar. Ese es el lema que más utiliza en su vida diaria y que alguna vez estampó en un par de remeras para vender y poder cambiar su silla de ruedas por una más moderna. Nunca se imaginó que lo mismo que le dio las mayores alegrías de su vida le daría la peor noticia que un deportista podría soportar. En 2005, con 25 años, Leonardo Poke Martínez cayó sobre su columna en pleno salto y perdió la movilidad en sus miembros inferiores.

A partir de allí, la vida daría un giro de 360° y volver a intentar se haría parte de su rutina. Siguió con su pasión pero, esta vez, sobre una silla mono-esquí. Participó de los Juegos Paralímpicos de Vancouver, Canadá, en el 2010 y, si bien abandonó el equipo argentino de esquí, continúa entrenando y es instructor en el centro de esquí de Las Leñas, Mendoza.

-¿Cómo empezaste a esquiar?

-Comencé a los 6 años. Elegí el esquí porque un día mis viejos cayeron de sorpresa con un par de regalo y comenzamos a ir a Las Leñas cada fin de semana de la temporada.

-Hubo un antes y un después de tu accidente, ¿en qué te apoyaste para salir adelante?

-Sí, en principio fue un cambio muy grande adaptarte a una nueva vida en silla de ruedas. Todo era muy difícil de realizar. Lo que hoy me lleva 15 minutos, antes era una hora. Todo resultaba muy diferente. Cuando sucede algo así, comenzás a valorar otras cosas a las que antes no le dabas importancia. Me apoyé mucho en mis afectos, mis amigos, familia y gente que me bancaba incondicionalmente.

Sobre una silla mono-esquí, Martínez participó de los Juegos Paralímpicos en Vancouver 2010
Sobre una silla mono-esquí, Martínez participó de los Juegos Paralímpicos en Vancouver 2010.

-¿Cómo fueron esas primeras bajadas después de mucho tiempo fuera de las pistas?

-Las primeras bajadas no fueron de las mejores, estaba totalmente inmóvil y atado a una silla de esquí, todo era muy incómodo. Estaba como atrapado, fue una sensación de asfixia, por así decirlo. No fue una de las mejores experiencias.

-¿Qué era lo que te resultaba más difícil para adaptarte?

-Lo que más me costó fue habituarme a todos los cuidados que hay que tener día a día. Vaciar la vejiga es todo un ritual y tener que tomarte tu tiempo para evitar infecciones urinarias, también. Me tengo que cuidar mucho la piel de las lastimaduras porque las heridas cuestan mucho de sanar. Tuve que empezar a tener mucho cuidado con mi cuerpo para no perder calidad de vida. En lo deportivo no fue tan complicado, solo paciencia hasta llegar a sentirme al ciento por ciento.

-¿Alguna vez pensaste en abandonar?

-Sí, claro que sí. Se me cruzaba esa idea constantemente por la cabeza, era difícil no pensar en eso, pero poco a poco te vas dando cuenta de que hay muchas cosas por las que tenés que continuar luchando. No era una opción abandonar el barco.

-¿Qué cosas nuevas descubriste con el esquí adaptado?

Lo que descubrí fue que los límites no existen. Cuando ves que una persona en silla de ruedas puede bajar por pistas negras, tal como lo puede hacer cualquier bípedo, te das cuenta que los límites sólo te los ponés vos en tu cabeza.

-¿Cómo es un día de Poke Martínez en temporada?

-Si bien abandoné las competencias de esquí adaptado, un día de temporada ahora es más tranquilo y disfruto más de los momentos en la montaña. Trato de arrancar lo más temprano posible para que las pistas estén sin gente y así poder bajar, encontrando nuevas sensaciones en la silla de esquí. Intento esquiar lo que más puedo. Cuando me empieza a doler mucho la espalda, paro. Ese es el límite, donde digo basta. Esquío siempre con amigos que voy encontrando, una bajada con cada uno y recorriendo toda la montaña durante el día, disfrutando a mi manera.

-Si bien queda camino por delante, ¿cuál fue el mejor momento de tu carrera?

-El mejor momento de mi carrera fue sin duda participar de los primeros Juegos Paralímpicos de esquí en Vancouver 2010, eso fue una gran experiencia motivadora. Ver al resto de los competidores que estaban en mi misma situación y lo daban todo... ¡Linda experiencia! Y los mejores momentos siguen en la montaña, con los amigos de siempre. Volver a sentir el control sobre el mono esquí es siempre un buen momento.

-¿Cuáles son las próximas metas?

-El objetivo es seguir creciendo con mi emprendimiento, El Cable Wakepark, en San Rafael, Mendoza. Es una laguna artificial para hacer wakeboard, hay módulos y rampas para saltar en el agua en la temporada de verano. Hoy pongo todo mi esfuerzo ahí, es mi cable a tierra. En lo deportivo abandoné el equipo argentino de esquí adaptado porque sentí que ya era una etapa cumplida. Ahora disfruto de ver a otros chicos entrenar con entusiasmo para poder llegar a los próximos juegos en Corea del Sur 2018.

Poke Martínez es un amante de los deportes. Practica wakeboard, corre maratones y sueña con participar de un Rally Dakar. Además, tiene varios emprendimientos: uno de ellos es el Cable Wakepark, en Mendoza. Este club deportivo cuenta con un lago de 200 metros y con un cable para practicar deportes como wakeboard y wakeskate, evitando el uso de lanchas. También tiene espacios para los que quieran practicar BMX. "Durante el verano, en el parque, le enseño a la gente a dar sus primeros pasos en este deporte -detalla-. En invierno seguimos con mi hermano en la fabricación de esquís artesanales para fuera de pista, con nuestra marca, 2Co. El concepto es el de esquís hechos a mano, artesanales, para gente que ama el fuera de pista y la adrenalina."

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