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Cinco bares para ir a trabajar

El trabajo en casa puede ser la gloria o Devoto. Muchas veces combina ilusión de libertad con precariedad laboral; autogestión con soledad. Para mitigar las penas de un régimen de pocas reglas o para cortar con la monotonía del hogar, la solución natural es ir a trabajar a un café. Acá, cinco opciones.

Martes 12 de septiembre de 2017 • 14:48
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Café Registrado

Café registrado
Café registrado.

Desde que abrió, hace tres meses, es un éxito. La encargada de llevarlo adelante es María Esther López, una venezolana que vino a la Argentina con el propósito de abrir -con sus dos socios-una cafetería que se destacara por su café. Desde el diseño, es evidente que el lugar invita al trabajo, aunque María Esther cuenta que no esa no era la idea original pero reconoce que se dio así: "El 60% de la gente viene a trabajar: somos muy trabajo friendly". Por eso no sólo no se escatima la conexión, sino que hay muchas tomas para todos los necesitados de energía. Además de esto, el café es la especialidad de la casa, ya que se ocupan de hacer todo el proceso. Controlan desde el grano verde hasta la taza, evitando intermediarios. Hoy tienen tres variedades de Etiopía, cuatro variedades de El Salvador, y dos de Brasil.

Dirección: Costa Rica 5901, Palermo.

Urban Station

Urban Station
Urban Station.

Esta puede parecer la opción más obvia, ya que fue creada especialmente con el objetivo de recibir al trabajador boyante. No es un café propiamente dicho, ni una oficina, pero combina las dos opciones: está a mitad de camino entre el coworking y el freelancismo cafetero. La primera de estas alternativas aterrizó en el país hace cinco años, aunque "Urban Station ?como aclaran desde el espacio? es la primera red a nivel mundial para los trabajadores móviles y para todos aquellos que compartan la idea de que es posible trabajar o reunirse de otra manera". Hoy tienen varias sucursales, en donde proveen servicios varios que van desde impresiones vía WiFi, fotocopias, scanner y fax a salas de reunión equipadas para hacer conferencias que cuentan con proyector y LCD. Hay laptop locks y lockers, entre muchos otras utilidades del universo de la oficina (artículos de librería y diarios y revistas), además de servicio de consejería, de moto y mensajería. Y en el extremo de esta idea, los locales cuentan con bicicletas para relajarse y pasear de tanto en tanto.

Varias sucursales: Palermo, San Telmo, Microcentro, Pilar.

Como en casa

Como en casa
Como en casa.

Uno quizás no se va de su casa para ir a un lugar que sea como su casa, pero se entiende el concepto: sentirse cómodos, comer rico. Como en Casa tiene varias sucursales, pero la de Riobamba es especial, sobre todo en verano y las medias estaciones. A metros de Callao y Santa Fe, el amplio patio interno funciona como oasis perfecto para el trabajador freelancer que necesita concentración y aire libre. Javier, el supervisor de esa sucursal, sabe que el cliente que se acerca con una computadora y se sienta cuatro horas en una mesa es cada vez más frecuente, por eso dice: "No tenemos ningún problema con ellos. Es más, hay gente que se queda tantas horas que son conocidos. Sí puede ser problemático que alguien se siente solo en una mesa de cuatro y se llene el local, pero por lo general está todo bien".

Dirección: Riobamba 1239, Barrio Norte.

Los Galgos

Los galgos
Los galgos.

Ni los bares último modelo, ni las cadena, ni los espacios creados especialmente para el trabajo (y el desayuno) son lo único que busca el que trabaja y necesita hacerlo en un lugar público. Buenos Aires es una ciudad de cafés y las opciones, por supuesto, son múltiples. Una alternativa es el bar notable Los Galgos, que levantó una vez más las persianas, y se está transformando en una cita cada vez más frecuente. Su belleza natural y el ajetreo céntrico le funcionan a muchos a la hora de buscar dónde enchufar la máquina. Pero acá, por supuesto, no paran solo freelancers y laburantes de la zona: tiene varios antecedentes ilustres, desde Frondizi hasta Santos Discépolo, y esa estirpe trata de mantenerse. Los nuevos propietarios -Julián y Florencia- tienen un fuerte compromiso con lo cultural, y es quizás por eso que a este café se acerquen, además de la parroquia tradicional, escritores o futuros escritores, políticos, poetas, y seres del estilo.

Dirección: Callao 501, Centro.

Café la Poesía

La poesía
La poesía.

Este café tiene 35 años y es, desde ya, un clásico del barrio. Con la expansión de las oficinas y las nuevas prácticas laborales, hoy esta esquina es una predilecta de muchos: tanto de trabajadores de la zona como, por su atractivo casi histórico, de turistas. Quizás por el nombre y por su vieja parroquia de la bohemia céntrica, tiene reputación de literario. Maderas oscuras y un piso tradicional de baldosas en ajedrez circundando un edificio del siglo XIX, fundado por el periodista y poeta Rubén Darlis en 1982 (aunque después cerró y reabrió en 2008), este espacio es desde su origen un lugar de reunión de pensadores y poetas: que se transformara en una opción del freelancer fue quizás su deriva natural. Hoy, por esto, sus mesas ?y enchufes? son muy codiciadas.

Dirección: Chile 502, San Telmo

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