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Dólar a los saltos en una economía más politizada

Las elecciones de octubre sirven para justificar la volatilidad del mercado cambiario y dividir más las aguas en el escenario económico

Domingo 30 de julio de 2017
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Foto: Alejandro Agdamus

No pocos bancos de primera línea y consultores privados manejan dos escenarios para el dólar a fin de diciembre. Según esas estimaciones, el "dólar Macri" podría ubicarse en torno a los $ 18 si Cambiemos se impone en las elecciones legislativas de la provincia de Buenos Aires, un nivel que ya alcanzó el viernes con la demanda bien por encima de una oferta retraída. A la inversa, el "dólar Cristina" podría superar los $ 19 si el resultado reposicionara a la ex presidenta en el Senado, lo cual coincide anticipadamente con las últimas operaciones a futuro en el Rofex ($ 19,30).

Hace semanas que se habla del "dólar Cristina", porque la mayor volatilidad del mercado cambiario tuvo como punto de partida el anuncio de la candidatura de CFK en las PASO por fuera del peronismo y disparó una serie de saltos bruscos en las cotizaciones hasta acumular una suba de 11,5% desde fines de junio. Sin embargo, la biblioteca está dividida. Hay quienes piensan que un eventual triunfo cristinista en el decisivo distrito bonaerense complicará los planes de Macri para reordenar la macroeconomía hasta 2019 ante previsibles presiones populistas. Y quienes sostienen que esa es la excusa más creíble para justificar la suba del dólar que muchos no preveían, pese a que ahorristas e inversores habitualmente prefieren pasarse a dólares antes de cualquier elección, incluidas las de medio término. Para más datos, a fin de junio, el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que procesa el Banco Central proyectaba para diciembre un dólar de $ 17,7, que fue superado la semana anterior. Por cierto que con el diario del lunes siempre se aciertan los resultados del domingo, pero hasta mediados de mayo - cuando el dólar estaba estacionado en $ 15,40- la principal preocupación de los analistas era el fuerte retraso del tipo de cambio real frente a la inflación.

Aunque primero habrá que esperar el test de las PASO, convertidas este año en una encuesta muy costosa de intención de voto ($ 2800 millones), para evitar pronósticos lineales convendría de todos modos trazar una perspectiva política más amplia.

De la elección de octubre surgirá un voto de confianza o de castigo a la gestión de Mauricio Macri y el resultado bonaerense habrá de nacionalizarse -como viene ocurriendo desde hace años- más allá de la suma de votos en todo el país. Pero Cristina Kirchner competirá por una de las 72 bancas del Senado (se renovarán 24 en diciembre) y no por su retorno a la Casa Rosada, al menos hasta entonces. En caso de obtenerla -en primero o segundo puesto- es probable que hostigue sistemáticamente al Gobierno, respaldada por una porción del electorado con evidente nostalgia por sus políticas populistas y amnesia por su matriz de corrupción. Sin embargo, también le crearía un problema al peronismo: su piso electoral es considerable en el conurbano (30/35%), pero está muy cerca de su techo. Y esto supone un nivel de rechazo de 65/70% que, proyectado a nivel nacional, tornará más riesgosa la definición por el futuro liderazgo del peronismo hoy dividido, de cara a las presidenciales de 2019. También habrá que ver si, con sus consignas generalmente demagógicas, Sergio Massa le restará en octubre votos al oficialismo o a CFK.

Por lo pronto, Cambiemos y el Frente Renovador volvieron a asociarse, esta vez para exponer públicamente a Julio De Vido en un banquillo político a falta del judicial y al bloque del FPV en una defensa corporativa que dejó de lado todas las acusaciones en su contra. En un caso y en otro se trató de una votación testimonial. Lo menos visible fue el problema clave: muchos jueces federales que hoy impulsan causas contra ex funcionarios y candidatos K son los mismos que les brindaron impunidad al cajonearlas durante años.

El dólar en las tapas de los diarios no es una buena noticia para los candidatos del oficialismo. Tradicionalmente, las subas se asimilan a las épocas de tipo de cambio fijo, cuando las brechas crecientes entre el dólar oficial y el paralelo desembocaban en una fuerte devaluación con traslado a precios. Con flotación cambiaria, estos riesgos se atenúan, mientras la fragilidad del consumo podría no convalidar mayores precios en muchos productos y servicios. De hecho, al cabo de los primeros siete meses del año se advierte una marcada recomposición de precios relativos. Mientras julio cerrará con una inflación minorista acumulada de 14% (idéntica a la suba del dólar), los precios de la canasta de 30 productos de consumo masivo que sigue esta columna en el mismo supermercado porteño muestran un comportamiento dispar. Un tercio se ubicó muy por encima; entre ellos, gaseosas de primera marca (22/25%); agua mineral (26%), suavizantes de ropa y limpiadores (24/29%), detergente (42%), servilletas y papel higiénico (47%), café (22%) y yerba mate (19%). Pero, sin contar productos estacionales, hubo subas muy inferiores (de 2 a 5%) en cortes de carnes, azúcar (7%) y bajas (-26%) en gaseosas de segundas marcas.

Aun así, el dólar más alto ya afecta a quienes tienen otorgados créditos hipotecarios ajustados por inflación (UVA), una de las principales herramientas electorales de Cambiemos. De ahí que el Banco Nación ya decidió ampliar el monto (y el número de cuotas) para cubrir el mayor valor en pesos de las propiedades cotizadas en dólares.

El propio BCRA no parece incómodo con el nuevo nivel del dólar. Por un lado, le permite mejorar el tipo de cambio real y reducir el deterioro acumulado frente a la inflación de los últimos 18 meses, lo cual significa un alivio parcial para los exportadores. Por otro, mejora su balance al disminuir el déficit cuasi fiscal medido en dólares. También la suba de las últimas semanas eliminó el seguro de cambio gratuito para quienes ingresan capitales para aprovechar las tasas de interés en pesos y obtener a corto plazo un rendimiento en dólares muy superior al internacional.

Con el dólar barato, la salida de divisas por viajes y turismo al exterior superó US$ 5600 millones en el primer semestre de este año, mientras que el atesoramiento casi duplicó esa cifra (US$ 10.200 millones). Difícilmente quienes ya compraron pasajes desistan de viajar por las últimas subas. Pero aún con un dólar menos barato, en bancos de primera línea revelan la persistencia de un "atesoramiento hormiga" como refugio de valor, concentrado mayormente en clientes minoristas que compran un promedio de 700 dólares por mes y, tras el cobro del medio aguinaldo, reforzaron la tendencia alcista.

Como contrapartida se retrajo la oferta. El blanqueo quedó en el pasado y viene ampliándose el déficit comercial. Hace dos meses el BCRA dejó de comprar dólares provenientes del endeudamiento del sector público (Nación y provincias) para cubrir el déficit fiscal y, por ende, de emitir pesos por ese concepto. Y, a la espera de un tipo de cambio más alto, los productores optaron por retener liquidaciones de las cosechas de soja y maíz para almacenarlas en silos-bolsa y dosificar las ventas en la medida en que necesitan fondos. Estos dos últimos factores probablemente incrementarán la oferta de divisas después de las elecciones.

Sin embargo, todo es opinable en una economía cada vez más politizada por la campaña y que se presta para que oficialistas y opositores puedan utilizar los mismos datos para llegar a conclusiones diferentes pero igualmente válidas. Tienen razón quienes dicen que la inflación de 2017 bajará a casi la mitad que en 2016 y los que explican que será similar a la de 2014 y 2015. Que la reactivación no se hace sentir en la calle y que el PBI creció en el segundo trimestre, ahora con recuperación en la industria, aunque los principales motores (agro y construcción de obras públicas) están lejos de los grandes centros urbanos. Que hay más empleo registrado, pero que buena parte corresponde a monotributistas (impositivos y sociales). Mucho menos se habla de otra realidad: un billete de 100 pesos (el de mayor circulación) equivale hoy a 5,50 dólares. Una propina en muchos países.

nestorscibona@gmail.com

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