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Temer militariza Río para luchar contra la ola de criminalidad

El presidente ordenó el despliegue de 8500 efectivos para contener la violencia

Sábado 29 de julio de 2017
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LA NACION
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RÍO DE JANEIRO.- No bien la orden fue dada, los militares empezaron a desplegarse por las calles de la Cidade Maravilhosa. En un esfuerzo por aplacar la ola de criminalidad y violencia que golpea a Río de Janeiro, el presidente, Michel Temer , autorizó ayer el uso de 8500 efectivos de las fuerzas armadas en la ciudad-balneario más visitada de Brasil.

"Es el elemento sorpresa; así como no hubo anuncio sobre inicio de las acciones, no habrá anuncio sobre cuándo van a terminar. Estamos en Río buscando seguridad y paz, pero sabemos que habrá reacción. Nuestro mensaje es que no vamos a retroceder", afirmó el ministro de Defensa, Raúl Jungmann, en una conferencia de prensa junto con su par de Justicia, Torquato Jardim, en la sede del Comando Militar Este, en el centro de Río.

Pocos minutos antes, Temer había firmado su anuencia para el despliegue de 8500 soldados del ejército, 620 de la Fuerza Nacional, 380 agentes de la Policía Caminera Federal y un refuerzo de 740 policías locales. Durante varios meses, la intervención federal para garantizar la seguridad en Río era tema de debate entre las autoridades locales y en Brasilia. Es que desde principios de año, la ciudad sufre un fuerte aumento de la criminalidad y la violencia, en gran parte debido a los problemas financieros que enfrenta el estado de Río de Janeiro por la caída del precio del petróleo, su principal fuente de ingresos.

No hay recursos suficientes para pagar las horas extras de los policías ni el combustible para las patrullas ni los helicópteros. Los grupos cariocas de crimen organizado, Comando Vermelho, Amigos dos Amigos y Terceiro Comando, han aprovechado para avanzar en favelas antes "pacificadas", mientras que la principal banda criminal del país, el paulista Primeiro Comando da Capital (PCC), disputa ahora territorios de sus rivales locales.

Así, según los últimos datos del Instituto de Seguridad Pública de mayo, los robos callejeros treparon un 39,6% en relación con el año pasado, los robos de cargas crecieron un 21%, y los homicidios aumentaron un 14,9%.

"Vamos a llegar a las cadenas de mando del crimen organizado", resaltó Jungmann.

Los primeros puntos estratégicos controlados por los militares ayer a la tarde, con vehículos blindados incluidos, fueron las autopistas de acceso a la ciudad y el puente que conecta Río con Niteroi, del otro lado de la bahía de Guanabara. Pero también se vieron convoyes del ejército realizando patrullajes por la emblemática avenida Atlántica, en Copacabana, uno de los barrios más turísticos de la ciudad.

Las fuerzas armadas fueron desplegadas en Río en varias oportunidades para "garantizar la seguridad y el orden" en momentos críticos o especiales. El año pasado, durante los Juegos Olímpicos, entre agosto y septiembre, hubo 85.000 militares en la ciudad, y en febrero de este año, durante el Carnaval, también se envió refuerzos del ejército cuando ya a principios de año era evidente el aumento de la criminalidad y la violencia. Ahora, por cuestiones fiscales, el despliegue en el decreto presidencial está previsto hasta fin de año, aunque existe la posibilidad de que se extienda en 2018.

La preocupación de las autoridades es que la frágil situación financiera de la ciudad acabe con las conquistas de seguridad alcanzadas antes del Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016, cuando se quitó al narcotráfico el control de medio centenar de favelas y se instalaron allí Unidades de Policía Pacificadoras (UPP), comisarías de proximidad. Hoy nuevamente son regulares los tiroteos entre las bandas narco y el fenómeno de las balas perdidas volvió a ser un riesgo cotidiano, sobre todo en la empobrecida zona norte de Río, donde los disparos obligaron a suspender muchos días de clases.

La Policía Militar, en tanto, llamó la atención sobre la mayor presencia de armas en la zona metropolitana, presuntamente provenientes de la desmovilizada guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

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